El entorno actual, con los tipos de interés en mínimos históricos en Europa, la incertidumbre que genera siempre una inversión en Bolsa y los acontecimientos geopolíticos con los que tenemos que convivir todos los días, hacen necesaria una reflexión antes de invertir.

Queremos compartir 5 puntos, que consideramos vitales, a la hora de tomar esa decisión. Son los siguientes:

1. No existe rentabilidad sin asumir riesgo.

La política monetaria expansiva del Banco Central Europeo ha llevado los tipos de interés a mínimos históricos, dejando en terreno negativo los Bonos del Tesoro Español hasta el plazo de 6 años. Es decir, si queremos invertir en un activo sin riesgo debemos pagar para que nos guarden el dinero. Obtener una remuneración a la inversión, implica la necesidad de asumir un riesgo. Dejar el dinero en la cuenta corriente sin remunerar implica pérdida del poder adquisitivo mientras la inflación siga en terreno positivo.

Puede que la política monetaria expansiva y de tipos de interés en negativo o cercanos al 0% se queden en nuestro sistema durante varios años y vamos a tener que aprender a invertir en este entorno.

2. La mejor forma de reducir el riesgo es diversificando.

La diversificación es un punto básico tanto desde la perspectiva de los activos como del momento de entrada en el mercado.

La diversificación de los activos deberá ser geográfica, sectorial, crediticia y por naturaleza del activo, es decir, por renta fija o renta variable. Una correcta diversificación en la asignación de activos es básica a la hora de reducir riesgos.

Pero también hay que tener en cuenta el momento de entrada en el mercado. Por ello la aportación periódica ayuda, entre otras cosas, a diversificar el riesgo de entrada, pues permite comprar a la media del mercado evitando los picos y los dientes de sierra.

3. Mantener el horizonte temporal para dejar madurar las inversiones.

Cada producto necesita un tiempo distinto para hacer madurar la inversión. De esta forma, al igual que un fondo de renta fija a corto plazo necesita al menos 1 año para madurar, a un fondo de renta variable le tenemos que dar normalmente 4 o 5 años para que pueda alcanzar la rentabilidad esperada.

Dejar madurar las inversiones es fundamental para recibir la rentabilidad esperada por cada activo.

4. Evitar las decisiones emocionales realizando aportaciones periódicas y sistemáticas.

A la hora de entrar en el mercado, la aportación periódica y sistemática es la manera más prudente de realizar inversiones, ya que vamos a marcar el precio de entrada en el mercado cerca de la media del precio de cada activo. De esta manera evitamos comprar en los picos de mercado y evitamos la búsqueda de mínimos, que suele ser frustrante en la mayoría de los casos.

A la hora de entrar y salir del mercado hay que evitar las decisiones basadas en situaciones emocionales fruto de la volatilidad de los mercados y respetar siempre que se pueda el horizonte temporal de la inversión.

5. Poner la gestión activa en manos de profesionales.

Cada momento de mercado es distinto al anterior y las oportunidades de inversión dependen del entorno económico y político en el que nos movemos.

La gestión activa de nuestras inversiones es básica para poder aprovechar estas oportunidades. La mejor manera de realizar esta gestión activa es poner nuestras inversiones en manos de profesionales.