Invertir en calidad significa comprar y mantener una cartera de empresas de alta calidad y esta estrategia ha demostrado ser muy eficaz en muchos mercados durante las últimas décadas . Aunque los rendimientos pasados no son una guía para el futuro, ¿hay motivos para creer que la inversión en calidad seguirá siendo un enfoque atractivo? ¿Por qué ha funcionado bien en el pasado? Para responder a estas preguntas, tenemos que entender qué es lo que puede hacer que las acciones de una empresa de calidad tengan un rendimiento superior.

Dos explicaciones para un rendimiento más elevado

¿Por qué las empresas de calidad obtienen mejores resultados? Creemos que hay dos motivos. El primero es bastante intuitivo y está relacionado con la consistencia de los rendimientos. Centrémonos en empresas con modelos de negocio sólidos y posiciones competitivas que ya están proporcionando rendimientos superiores a la media. En estos casos, su ventaja significa que es más probable que sigan haciéndolo durante más tiempo del que espera el mercado. Los altos rendimientos a corto plazo pueden hacer que las acciones de estas empresas sean más caras que la media, pero los participantes en el mercado siguen sin tener en cuenta la consistencia de estos rendimientos. Sin embargo, si las empresas los obtienen año tras año, los inversores deben revalorizar las acciones y por tanto, se superan los resultados.

La segunda vía para explicar el rendimiento de la calidad procede del ámbito de la psicología del comportamiento. Los sesgos de comportamiento del inversor "medio" (por ejemplo, el horizonte temporal a corto plazo mencionado anteriormente) pueden impulsar patrones de rendimiento que crean oportunidades para los inversores más racionales.

Enfoques históricos a la calidad

Curiosamente, no existe una forma única y ampliamente aceptada de definir la calidad. Sin embargo, hay líneas comunes que podemos rastrear a lo largo de la historia. Esto nos lleva a los actuales enfoques cuantitativos o pasivos de la inversión de calidad. Benjamin Graham, considerado a menudo como el padrino de la inversión en valor, fue uno de los primeros defensores de centrarse en la calidad. En Securities Analysis, escrito con David Dodd en 1933, estableció siete criterios de inversión. Además de dos medidas de valor, incluyó cinco medidas de calidad. Una de ellas era "el tamaño adecuado de la empresa, como aislamiento contra las vicisitudes de la economía".

Sus medidas coinciden con muchas definiciones modernas de calidad: rentabilidad, estabilidad de los beneficios, solidez del balance y un modelo empresarial duradero. Desde entonces, tres trabajos académicos fundamentales han dado forma al enfoque cuantitativo de la calidad. Dos de ellos (de Sloan y Piotrowski1 respectivamente) fueron escritos por profesores de contabilidad . En ellos se argumentaba que era importante centrarse no sólo en la magnitud de los beneficios, sino también en su calidad y en la solidez financiera de las empresas.

Estos documentos y otros estudios similares han creado una larga lista de posibles definiciones de calidad, pero el tema común en todos es la atención a los ratios contables y a las técnicas cuantitativas basadas en los resultados pasados de las empresas.

Más allá de lo cuantitativo

Sin embargo, un análisis puramente cuantitativo no es en absoluto el único enfoque de la calidad. De hecho, deja muchas cuestiones sin resolver. Antes de la llegada de los inversores cuantitativos, los consultores de gestión y los académicos de las escuelas de negocios desarrollaron herramientas para ayudar a las empresas a entender su ventaja competitiva. Utilizaban marcos más cualitativos para comprender la fortaleza de una empresa y proporcionaron importantes conocimientos que las medidas retrospectivas de las cuentas de una empresa no pueden captar.

Por ejemplo, una ventaja competitiva, profunda y amplia protegerá a una empresa de la competencia en todos los ámbitos. Esto impulsa la creación de valor sostenible, que es la esencia de la calidad. Los elementos básicos de estas ventajas pueden incluir el poder de fijación de precios, la competitividad de costes, mejor innovación o ser marcas potentes. Por lo tanto, los siguientes pueden ser indicadores útiles a la hora de buscar la calidad:

  • Empresas con competidores débiles entre las empresas existentes.
  • Barreras de entrada elevadas para los nuevos competidores.
  • Múltiples clientes y proveedores con un poder de negociación limitado.
  • Amenaza limitada de productos sustitutivos.

Es importante señalar que estas ventajas no son estáticas. Por ello, los analistas deben analizar continuamente la situación y prestar atención a la evolución ya que las perturbaciones y los cambios en la dinámica competitiva son siempre una posibilidad. Mirar a una empresa solo por el espejo retrovisor significa que cuando un problema aparezca en sus cifras, podría ser demasiado tarde desde el punto de vista de la inversión. Por tanto, adoptar un enfoque activo de la supervisión implica que los analistas tienen más probabilidades de identificar cualquier cambio en una fase temprana.

Una definición holística de la calidad

Más arriba hemos considerado dos razones que explican el buen comportamiento histórico de las acciones de las empresas de calidad y aunque, como hemos dicho, los resultados pasados no son una guía para el futuro, no hay porqué pensar que estas razones ya no sean válidas.

También hemos examinado los enfoques históricos de la calidad, que tienen sus propios puntos fuertes y sus limitaciones. En los enfoques cuantitativos el problema es que se basan en datos retrospectivos y no tratan de entender qué es lo que ha impulsado la rentabilidad de la empresa. Por su parte, los marcos cualitativos ayudan a explicar la calidad, pero no la miden, y tampoco se centran intrínsecamente en lo que podría cambiar en el futuro.

Aunque pueda parecer lo más lógico, tampoco es suficiente una simple combinación de medidas cuantitativas y herramientas cualitativas. Las personas, con todos sus puntos fuertes y débiles, son las que gestionan las empresas. Por ello, evaluar la calidad del equipo directivo y del consejo de administración que supervisa sus actividades también es vital. Además, el análisis debe ser prospectivo, con el objetivo de comprender si los fuertes rendimientos del pasado persistirán en el futuro. Esto puede ayudar a crear un enfoque dinámico y centrado en el futuro de la calidad, basado en un profundo análisis fundamental.


1Joseph Piotroski, Value Investing: The Use of Historical Financial Statement Information to Separate Winners from Losers (2000)

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