Si hay dos tendencias que se han acelerado con la pandemia son, por un lado, la necesidad de cuidar el medioambiente y, por otra parte, el gusto por realizar actividades al aire libre. En este sentido, aunque en líneas generales el sector del turismo ha sido uno de los más golpeados por la covid, hay un segmento que ha salido fortalecido y que une ambas cuestiones: el ecoturismo o turismo ecológico.

Este tipo de turismo consiste en disfrutar de tus vacaciones siendo al mismo tiempo respetuoso con el medioambiente. Según la Organización Mundial del Turismo, se puede definir como “turismo basado en la naturaleza que busca proteger las áreas naturales y potenciar el respeto y preservación del estilo de vida de las zonas rurales”, mientras que la Sociedad Internacional de Ecoturismo sostiene que es un “viaje responsable a las áreas naturales para conservar el medioambiente y mejorar el bienestar de las personas locales”.

Además de colaborar a preservar nuestro planeta, hay que añadir que en las circunstancias actuales marcadas por la pandemia, este turismo sostenible permite huir de las aglomeraciones y disfrutar de los parajes naturales al aire libre.

¿Qué fomenta el ecoturismo?

  1. La sostenibilidad medioambiental. Se trata de visitar un entorno natural, pero hay que hacerlo de manera respetuosa con la flora y fauna del lugar. Para ello hay que cuidar desde las grandes decisiones, como elegir medios de transporte menos contaminantes, alojamientos sostenibles o restaurantes ecológicos, hasta pequeños detalles, como tratar de reducir nuestra contaminación acústica.
    Este tipo de turismo permite también destacar la importancia de la naturaleza y la necesidad de conservar la biodiversidad. Así, si se viaja con niños, contribuye a inculcarles desde pequeños el cuidado del medioambiente.
  2. La sostenibilidad económica. No solo se cuida la naturaleza, también la comunidad local al hacer uso de los servicios de la zona y se fomenta el consumo de los negocios locales. Es decir, atrae capital para potenciar el tejido empresarial y contribuye a la creación de empleo en la región.
    Por ejemplo, se han rehabilitado hoteles rurales, o reabierto restaurantes, que a su vez llegan a acuerdos con los productores locales, que les proveen de alimentos ecológicos u otros materiales sostenibles.
  3. La sostenibilidad social. Se trata de un turismo respetuoso con las tradiciones y costumbres locales, pero que, al mismo tiempo, fomenta el progreso de la región incentivando las comunidades rurales, incluso en áreas que estaban despobladas.

¿Y qué aporta a los ecoturistas?

  1. Alejarse del turismo masificado. Permite optar por emplazamientos menos frecuentados y visitar lugares escondidos sin soportar los agobios de las multitudes.
  2. Beneficios para la salud. Precisamente el hecho de ser menos multitudinario aporta una dosis extra de relajación y desconexión con la vida diaria, que repercute de manera directa en la salud física y mental.
  3. Descubrir nuevas actividades y productos. Este tipo de turismo, además de rutas por las zonas visitadas, también suele incluir actividades como degustar la gastronomía de la zona, recorrer las ferias artesanales u otras iniciativas que fomenten las tradiciones locales.

Dadas estas características, no es de extrañar que el ecoturismo se haya convertido este verano en el objeto de deseo de muchos. Especialmente de quienes desean disfrutar de la naturaleza, alejarse de las aglomeraciones y los mayores riesgos que éstas representan por la pandemia, y estar en conexión con el planeta, que necesita una mayor implicación de sus habitantes para hacerlo sostenible.