Batir a la inflación y, por tanto, no perder poder adquisitivo ha sido tradicionalmente uno de los objetivos comunes de cualquier inversión. Sin embargo, en el entorno actual de inflación, esto se ha convertido en un verdadero desafío y encontrar activos que permitan, al menos, protegerse contra el alza de los precios es un reto significativo. En este contexto, los activos reales pueden ofrecer protección contra la inflación.

Como ya explicamos en un post anterior, los activos reales son activos tangibles y que están ligados a la evolución de la economía real. Entre ellos podemos encontrar, por ejemplo, los activos inmobiliarios (vivienda, locales comerciales, terrenos, etc.), las infraestructuras (aeropuertos, puertos, peajes, carreteras), los bonos ligados a la inflación o las materias primas. Activos muy diferentes entre sí pero que, sin embargo, cuentan con una característica común: podrían proteger contra la inflación.

¿Por qué ofrecen protección?

Por un lado, normalmente, los activos reales cuentan con una baja correlación con los denominados activos tradicionales (renta fija y renta variable), por lo que constituyen una fuente de diversificación para las carteras1.

Asimismo, según Cobas AM, “los activos reales son considerados óptimos para proteger al inversor de las subidas de inflación, ya que son un bien tangible con un precio que fluctúa según la ley de oferta y demanda2. En entornos inflacionistas como el que vivimos actualmente si, por ejemplo, la empresa en la que invertimos vende un producto, y la sociedad lo sigue valorando positivamente, “esta será capaz de subir los precios sin que la demanda se resienta. Haciéndonos mantener nuestro poder adquisitivo a largo plazo”3, tal y como explican desde la gestora.

Además, los rendimientos de estas inversiones permiten en ocasiones contar con flujos de caja constantes y predecibles, generados por contratos de arrendamiento y de servicios a largo plazo. Es el caso, por ejemplo, de los contratos de servicios públicos o esenciales, que cuentan con volúmenes mínimos y precios ligados a la inflación, explican en JP Morgan4.

Y también de los activos inmobiliarios o de infraestructuras. “El flujo de caja de la mayoría de las inversiones inmobiliarias y de algunas infraestructuras se basa en contratos, lo que reduce significativamente la correlación de los ingresos con la economía en general y puede contribuir a una diversificación fiable”, subrayan en Schroders5.

Materias primas, claves para la transición energética

A todo esto hay que añadir que la inversión en activos reales no está reñida con la sostenibilidad, sino todo lo contrario, ya que algunos de ellos son claves para la transición energética y es posible invertir tanto en materias primas, como en infraestructuras, entre otros, atendiendo a criterios ESG.

Por ejemplo, en el caso de las materias primas será clave pasar de los combustibles fósiles a una energía verde o limpia, y los expertos6 apuntan a que es probable que se produzca un auge de ciertas commodities menos demandadas hasta el momento, como el cobre para la electrificación y el níquel para las baterías de los coches eléctricos, o el litio y el cobalto para otras baterías, el telurio para los paneles solares y el neodimio para los imanes permanentes utilizados tanto en la generación de energía eólica como en los vehículos eléctricos. Asimismo, otros materiales, como el acero también serán claves en las tecnologías que requieren infraestructuras adicionales.

No en vano, a través de las infraestructuras también se puede ser sostenible, a través de la inversión en proyectos que contribuyan a la descarbonización de la economía o destinados a llevar agua potable a zonas que aún lo tienen. Por tanto, este tipo de activos, además de proteger contra la inflación, también nos permiten mantener el compromiso con la sostenibilidad.

Gran heterogeneidad

No obstante, como hemos comentado anteriormente, los activos reales son muy heterogéneos entre sí y nada tienen que ver los activos inmobiliarios o las infraestructuras con las materias primas. E incluso entre ellas también son distintas y los factores que impulsan su evolución son de diversa índole. Estos pueden ser, entre otros factores, geopolíticos o desequilibrios en la oferta y la demanda – sirva como ejemplo el conflicto en Ucrania, que ha encarecido el precio del petróleo y de algunas materias primas agrícolas-.

Una mención especial merece el oro, que siempre se ha considerado un activo refugio, por lo que los inversores recurren a él en momentos de volatilidad, pero, además, tiende a comportarse bien cuando los tipos de interés comienzan a subir7, como sucede en la actualidad y sirve de protección contra la inflación y el incremento de los precios.

Por tanto, dadas las características de los activos reales, éstos podrían contribuir al titánico reto de proteger las carteras contra la inflación que se experimenta actualmente, en un contexto de inversiones diversificadas.


Publicado el 13 de octubre de 2022

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