Siempre he pagado con la tarjeta ¿por qué debería pagar con el móvil?

Las tarjetas de crédito y débito son una de las formas de pago más cómodas que disponemos para realizar nuestros pagos del día a día. Sin embargo, las primeras tarjetas que se usaron no eran del todo seguras. Para solucionar este problema se introdujo un chip dentro de estas. La llegada de este chip añadió una capa de seguridad a estos pagos, requiriendo introducir un código PIN antes de ser autorizados.

Sin embargo, esta seguridad básica no estaba exenta de problemas:

  • Todos los datos necesarios para realizar un pago por internet están anotados en la tarjeta. Si alguien los consigue puede realizar compras online.
  • Si otra persona conoce nuestro PIN podría realizar pagos sin nuestra autorización.
  • Algunas tarjetas aún conservan la banda magnética. Esta podría copiarse y realizar duplicados de la tarjeta.

¿Qué es el pago móvil?

El 20 de octubre de 2014, Apple introduce por primera vez Apple Pay, el primer sistema de pago con tarjeta a través de smartphone. En 2015, Google presentaría también una implementación muy similar para teléfonos Android, conocida como Google Pay.

El pago móvil nos permite escanear nuestras tarjetas de crédito y débito habituales, añadirlas de forma segura dentro del móvil y, de esa forma, no tener que cargar con ellas. Mediante el uso del chip NFC (Near Field Communication) de nuestro smartphone se realiza el pago a través de terminales contactless, de forma similar a como hacemos con las tarjetas convencionales.

¿Por qué es más seguro?

Los datos de nuestra tarjeta se mantienen siempre ocultos y seguros

Cada vez que añadimos una tarjeta a Apple Pay se crea un Device Account Number (Número de Cuenta de Dispositivo) único. Este número se cifra y guarda de forma segura únicamente en Secure Enclave, un chip alojado dentro del dispositivo. Nadie puede acceder a él de forma remota, ni siquiera Apple. Cuando hacemos una transacción, si el Device Account Number coincide con un código dinámico de seguridad único asociado a dicho pago, se autoriza la transacción.

El comerciante no recibirá nunca ningún dato de nuestra tarjeta (nombre, número o código de seguridad) por lo que, al estar ocultos estos datos, no puede duplicar la tarjeta ni realizar futuros pagos no autorizados.

En el caso de perder el móvil o que nos lo roben, si tenemos un iPhone, podemos eliminar todas las tarjetas que hubiéramos introducido previamente de forma remota a través de la aplicación “Buscar” de Apple.

Protección biométrica para autorizar los pagos

Cada vez que se realiza un pago, Apple Pay requiere el uso de una verificación biométrica, ya sea a través de nuestra huella dactilar (Touch ID) o nuestra cara (Face ID). De esta forma se verifica que quien realiza el pago es el titular de la tarjeta. Esto es mucho más seguro que cualquier código PIN que, aun siendo una contraseña, no puede verificar la identidad de la persona. Es gracias a esta verificación superior que, cuando realizamos pagos mediante smartphone, el terminal contactless no nos pedirá el PIN si tenemos un iPhone, ya que previamente ha verificado la autorización de forma precisa. Una ventaja adicional: ¡Pagos más seguros y rápidos!

¿Y qué pasa si pierdo o me roban el móvil?

Como cada transacción ha de ser autorizada mediante un identificador biométrico, quien tenga el teléfono no podrá pagar nada a menos que tenga el código de desbloqueo del teléfono. Además, recuerda que, haciendo uso de la aplicación “Buscar” de Apple, puedes borrar todas las tarjetas de forma remota e incluso bloquear el acceso al teléfono.

Conclusión

El pago móvil ha llegado para quedarse. Es mucho más cómodo, rápido y seguro. En Openbank soportamos tanto Apple Pay como Google Pay para todas nuestras tarjetas de crédito y débito. Así que te animamos a probar el futuro del pago móvil desde hoy mismo.