El espacio también comunica. La distancia social que utilizamos en nuestras relaciones, tanto personales como profesionales, también es comunicación no verbal. Y la disciplina dentro de la comunicación no verbal que estudia el espacio interpersonal y la distancia que guardamos al comunicarnos es la proxémica.

Cómo te acercas y cómo permites la cercanía con los demás revela cómo eres y sobre todo, qué sientes hacia la persona o personas con las que te comunicas. Como norma general, siempre nos acercamos más hacia lo que nos agrada cuando algo o alguien nos gusta, nos complace y nos interesa: echaremos hacia adelante nuestro cuerpo y nuestros pies les apuntarán.

A nivel inconsciente, nuestra mayor señal de interés será nuestro grado de inclinación y la dirección de nuestros pies. Si hablamos con alguien, pero nuestros pies apuntan a otra dirección, la conversación, mental y racionalmente puede ser interesante, pero nuestra emoción estará en la dirección de nuestros pies. En las relaciones de contacto (darse la mano, dar dos besos) el grado de cercanía real siempre se mide por la distancia entre caderas.

En la proxémica encontramos diferencias de sexos. Las mujeres tienden a aproximarse más tanto a hombres como a mujeres. Si dos hombres no se agradan, sus cuerpos mostrarán rigidez, mientras que las mujeres no lo mostrarán, ya sea con hombres o con mujeres. Los rasgos de personalidad también influyen. Los extrovertidos son los que más se acercan, y los que más tiempo mantienen el contacto.

Igual que las microexpresiones faciales son universales y no influyen en ellas componentes culturales ni sociales, en el caso de gestos y en la distancia social la cultura es determinante. Por ejemplo, los americanos son más distantes, los árabes más cercanos y los latinos son los que utilizan más el contacto, frente a los asiáticos, que apenas utilizan el contacto.

En cuanto a las normas, el creador de la distancia proxémica fue Edward T. Hall, profesor de antropología de la Northwestern University. Creó en 1968 los espacios para cada tipo de relación, que aún se mantienen en la actualidad. Son:

  • Espacio íntimo: 45 cm
  • Espacio cercano: 75 cm
  • Espacio social: 120 cm hasta 2 m
  • Espacio social lejano: 3 m
  • Espacio público: 4 m

Aunque existen estas distancias generales, cada persona tiene su propia distancia óptima en las relaciones, esa burbuja de espacio personal que si se rebasa o rebasamos el del otro, encontraremos una “huida” o un “ataque” si la invasión no es deseada.

Las relaciones personales se dan en las distancias íntimas y cercanas, mientras que la distancia laboral siempre ha sido la denominada distancia social, un término que actualmente se ha impuesto como norma para todo tipo de relaciones en público a raíz de la COVID-19. Hasta marzo de 2020, comunicarse a más de 2 metros era una señal de gran desapego y muy poca cercanía.

Aunque en estos tiempos la distancia social se imponga en todo tipo de relaciones, siempre puedes mostrar afecto y cercanía con la posición de tu cuerpo y con tu mirada. Tus gestos siempre acompañan la posición de tu cuerpo.

Recuerda, no podemos no comunicar.