¿Realmente hay diferencia entre ahorrar o invertir? ¿O son términos que se han inventado las entidades financieras?

Según la Real Academia Española (RAE), ahorrar significa “reservar una parte de los ingresos ordinarios” y como segunda acepción “guardar dinero como previsión para necesidades futuras”.

¿Qué diferencia hay entre ahorrar e invertir?

Pues aunque para nosotros sea lo mismo, los bancos separan estos conceptos en torno a sus productos.

A priori los productos llamados “de ahorro” están diseñados para preservar el capital, son fundamentalmente cuentas de ahorro en las que puedes disponer en cualquier momento de tu dinero, o bien depósitos, con un plazo de vencimiento determinado, en los que hay que esperar hasta el final del plazo para poder recuperar el capital sin tener penalizaciones.

Yo sabré qué rentabilidad tendrá mi dinero y cuanto exactamente cobraré cuando llegue el vencimiento.

En ambos productos de ahorro, la rentabilidad se conoce de forma previa a la contratación. Yo sabré qué rentabilidad tendrá mi dinero y cuanto exactamente cobraré cuando llegue el vencimiento. Esto nos lleva al concepto fundamental del ahorro: la “tranquilidad”, ya que no hay riesgo, se entiende que todo está pactado de antemano.
La otra cara de la moneda en los productos de ahorro es la rentabilidad. En un entorno de tipos de interés bajos como son los actuales, las rentabilidades también son bajas, de hecho la mayoría de estos productos no logran compensar la tasa de inflación (aumento de precios en un periodo temporal).

Invertir, por el contrario, implica hablar de otros productos en los que a cambio de intentar conseguir mayor rentabilidad, esta no está garantizada.

Para estos productos “de inversión”, hay que dedicarle algo más de tiempo, hay múltiples productos y cada uno tiene una finalidad distinta. Es imprescindible que lo primero que nos preguntemos es qué objetivos queremos alcanzar.

¿Intentar superar la inflación y nos decidimos quizás por fondos de inversión? ¿Pensamos en el futuro, en la jubilación, y hablaríamos a lo mejor, de planes de pensiones? ¿No nos importa el riesgo y nos gusta especular, y entrar directamente en acciones, warrants o ETFs? ¿O prefiero que alguien invierta por mí y prefiero la gestión discrecional de carteras?

Pero después de esa primera pregunta, llegan las fundamentales, las que realmente nos definen como ahorradores o inversores: ¿a qué plazo voy a necesitar este dinero? ¿Quiero asumir riesgo o me quita el sueño poder perder parte de mi capital inicial? ¿Voy a poder estar pendiente de la evolución de estos productos?

Además si lo hacemos nosotros directamente, necesitamos entender bien y profundizar en el tipo de producto que compramos.

¿Entonces eres inversor o ahorrador?

¡Ojo! Puedes ser las dos cosas, son totalmente complementarias.

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