Los beneficios de contar con una correcta planificación financiera y una buena tasa de ahorro son por todos conocidos, pero la crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha vuelto a resaltar una vez más su importancia.

Ante una crisis, una de las primeras reacciones de las personas es ver de qué ahorro se dispone para poder afrontar esas circunstancias inesperadas, que en algunos casos dan lugar a un descenso (o incluso una eliminación) de los ingresos, mientras que por el contrario los gastos no suelen reducirse en la misma medida, ya que en la mayoría de los casos hay que seguir haciendo frente al pago de la vivienda, los recibos y la alimentación, como mínimo.

Llegado ese caso, contar con un colchón que permita seguir afrontando los gastos hasta que la situación se normalice puede marcar la diferencia. Para ello, es necesario haber llevado a cabo una buena planificación financiera durante la época de bonanza, que va más allá del tradicional ‘dinero para imprevistos’, como puede ser el reemplazo de un electrodoméstico o la reparación del coche. Se trata de un ahorro sistemático que da lugar a una mayor cuantía disponible y que, mientras no se necesita, una parte puede estar invertida, generando rendimientos, en productos que permitan disponer del dinero en caso de que sea necesario.

Una de las mejores maneras de llevar a cabo este ahorro sistemático es realizarlo a través de aportaciones periódicas, es decir, destinando una cantidad concreta en un determinado periodo de tiempo, por ejemplo, aportar 50 euros cada mes. De esta forma, se ahorra casi sin darse cuenta y ese importe a su vez va generando intereses aumentando dicho ahorro. A ello hay que añadir que, actualmente, algunas entidades como Openbank, ofrecen a sus clientes la posibilidad de delegar la gestión de sus carteras a un bajo coste a través de sus roboadvisor.

¿Qué ventaja tiene el roboadvisor? Además del anteriormente mencionado bajo coste y la sencillez de esta herramienta, este servicio permite no tener que ‘preocuparse’ por gestionar la cartera, una circunstancia que para personas con poco conocimiento financiero puede ser crucial para poder obtener beneficios. Asimismo, también puede resultar clave en momentos como los que se han registrado en los mercados a raíz de la crisis de la covid-19, cuando se experimentaron caídas significativas al inicio del bloqueo impuesto por los gobiernos. En esos momentos, es fundamental no dejarse llevar por el pánico y permanecer invertidos sin incurrir en grandes pérdidas y posteriormente encontrar las oportunidades que esconden los mercados.

¿Cuánto se debe ahorrar e invertir? Como hemos señalado anteriormente, es más fácil ahorrar cuando se dispone de ingresos recurrentes, ya que la capacidad de ahorro vendrá determinada en gran medida por el nivel de ingresos y gastos, aunque los expertos suelen señalar que lo ideal sería poder ahorrar entre el 5 % y el 10 % de lo que se ingresa. Otra opción es fijarse un objetivo concreto e intentar alcanzarlo, por ejemplo, reduciendo los gastos.

Para ayudar a conseguirlo, además de los tradicionales consejos, algunas entidades financieras, como es el caso de Openbank, disponen de herramientas o gestores de gastos, que permiten categorizarlos y compararlos con otros periodos. Esto facilita tener un mayor conocimiento de cómo evolucionan las finanzas personales. También cuentan con agregadores financieros, que permiten tener toda la información financiera en una sola herramienta, aunque las cuentas o productos estén contratados en diferentes entidades, y tener acceso a la posición financiera global.

Cambio de hábitos

Muchos expertos consideran que la necesidad de ahorrar y tener unas finanzas saludables va a ser una de las lecciones que los ciudadanos van a extraer de la crisis de la COVID-19. Además, el cambio de los hábitos de consumo impuesto por la pandemia también va a contribuir a incrementar la tasa de ahorro.

Si bien es cierto que la tasa de ahorro de los hogares españoles ya venía aumentando antes de la llegada del virus y, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, cerró 2019 en el 7,4% - su nivel más elevado desde 2013 -, todo apunta a que en los próximos meses se mantendrá al alza ante el temor de que haya un rebrote de la enfermedad o de que la crisis depare consecuencias imprevistas, lo que normalmente se denomina ahorro preventivo.

Durante los periodos de incertidumbre, las personas son más sensibles a los riesgos y tratan de reducir tanto las inversiones como el consumo, lo que a su vez repercute en una ralentización de la actividad económica, pero incrementa la tasa de ahorro. Algo que resume a la perfección el conocido dicho español “más vale prevenir que curar”. Sin embargo, quizá deberían plantearse también que “la mejor defensa es un buen ataque” y que una de las mejores formas de incrementar el ahorro es la inversión.


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Toda inversión conlleva riesgos, incluido ausencia de rentabilidad y/o pérdida del principal invertido. El valor de la inversión está sujeto a fluctuaciones del mercado, sin que rentabilidades pasadas generen derechos en el futuro.