Cada año, con la llegada de las vacaciones se presenta una de las tareas más ilusionantes, pero al mismo tiempo más tediosas: alquilar un apartamento vacacional. Este año, debido a la pandemia, esta ‘misión’ se complica aún más si cabe, por lo que hay que prestar atención a todos los detalles, pero no por ello descuidar los aspectos económicos y legales y evitar ser víctima de un posible fraude que arruine tus vacaciones.

Normalmente, todos tendemos a realizar una comparativa de precios en diversas webs y leer los comentarios y valoraciones que otros usuarios comparten para hacer una primera criba de los alojamientos. Sin embargo, a veces se nos olvidan otros aspectos que deberíamos tener igual de interiorizados.

Por ejemplo, a la hora de reservar el apartamento, aunque pueda parecer obvio, lo primero es asegurarse de que el propietario del mismo existe de verdad y que la página o plataforma (si se va a hacer vía online) son seguras. Es decir, que cuando llegue el momento de realizar los pagos no haya que hacerlos fuera de la web, ya que gestionar las reservas a través de la web es una de las mejores maneras de protegerse. El método de pago también puede aumentar la seguridad si hacemos uso de sistemas de comercio electrónico seguro con confirmación de pagos por SMS, como el que incluye la Tarjeta Virtual Debit.

Además, es conveniente no abonar la totalidad del importe por adelantando, sino que lo idóneo es pagar una cantidad como señal y abonar la cantidad restante una vez se llegue al alojamiento. Asimismo, como medida de seguridad, también es positivo guardar una copia de la señal abonada de modo que se disponga de un comprobante si fuera necesario hacer una reclamación.

Alquiler vacacional seguro: firmar un contrato y comprobar el inventario

Como en cualquier otro arrendamiento, es importante hacer un contrato de alquiler, pese a que solo se vaya a disfrutar de la vivienda durante unos días. Esto protege tanto al inquilino, como al arrendador, ya que quedan plasmadas por escrito todas las condiciones: desde el importe, si hay que depositar una fianza, la duración de la estancia o la entrega y devolución de las llaves, por ejemplo.

También es posible detallar un inventario de los muebles y objetos que se encuentran dentro del alojamiento de forma que los inquilinos puedan saber qué se van a encontrar y reclamar en caso de que no sea así y los propietarios puedan hacer lo mismo si una vez finalice el contrato echan en falta algo o los objetos no están en el mismo estado.

Políticas de atención al cliente y cancelación de reservas

Asimismo, si el propietario del alojamiento es un particular o una agencia es recomendable disponer de un teléfono de una persona de contacto a la que poder localizar en caso de que pueda surgir cualquier inconveniente o duda durante el periodo vacacional.

También es importante revisar las políticas de cancelación, y máxime en un contexto tan incierto como el actual donde la situación sanitaria varía en cuestión de días. Así, es clave examinar la política de cancelación establecida, así como las normas de alojamiento específicas que ha indicado.

Y no solo en el caso de que el inquilino quiera anular la reserva unos días antes de la fecha prevista para el alojamiento, sino también si existe un compromiso por parte del propietario de buscar un alojamiento alternativo en caso de que fuese este quien tuviese que cancelar la reserva.

Por tanto, cuanto más atado se lleven las condiciones del alojamiento más seguridad se tendrá, lo que contribuirá a alcanzar el principal objetivo de las vacaciones: la tranquilidad.