“Compra solamente lo necesario, no lo conveniente. Lo innecesario, aunque cueste sólo un céntimo, es caro”. Esta célebre frase de Séneca puede resumir lo que sucede cuando se adquiere un producto que esté de oferta, aunque no se necesite, simplemente porque su precio está rebajado.

Esta situación es especialmente delicada cuando nos enfrentamos a periodos de elevados descuentos, como pueden ser las rebajas o el cada vez más popular Black Friday, en los que muchas personas incurren en un gasto compulsivo incapaz de resistirse a las ofertas, una circunstancia que conviene evitar si no queremos dañar nuestras finanzas personales.

Se considera que el viernes negro, (el día después a Acción de Gracias en EE.UU.) da el pistoletazo de salida a las compras navideñas, y las tiendas ofrecen significativos descuentos para atraer a los consumidores. Con los regalos de Navidad en mente, muchos consumidores se lanzan a la búsqueda de la oferta perfecta o irresistible, pero esta estrategia, lejos de producir un ahorro en nuestras cuentas, puede hacernos incurrir en gastos elevados y/o no previstos.

Medidas de control para el Black Friday

  1. Fija un presupuesto. Como para cualquier circunstancia, contar con un presupuesto máximo disponible es el primer freno a la compra compulsiva. Esta cifra puede servirnos como una barrera psicológica y ayudarnos a ser conscientes de que si la superamos podemos ocasionar un grave perjuicio a nuestras finanzas, que en casos extremos puede dar lugar a que aparezcan los temidos números rojos en nuestra cuenta.
  2. Elabora una lista de lo que se quiere adquirir. Crear un listado con lo que necesitamos o queremos comprar realmente también puede ayudar. Por un lado, nos ayudará a enfocarnos en nuestros verdaderos objetivos y no buscar cosas que no necesitamos. Por otra parte, también contribuirá a que seamos conscientes de que comprar cosas que no necesitamos, puede hacer que tengamos que dejar de comprar bienes que sí estaban en la lista porque no podemos hacer frente a todos los gastos.
  3. Piensa a largo plazo. Todos hemos caído en la tentación de darnos caprichos y comprar algo simplemente porque nos gusta y está a buen precio. Aunque de forma controlada, esto no tiene nada de malo, un truco que puede ayudarnos a cambiar estos hábitos es pensar en el uso o beneficios que vamos a poder sacar a los objetos adquiridos a largo plazo y desechar, por ejemplo, adquirir un vestido que solo nos vamos a poner un par de veces.
  4. Evita la tentación. Muchos psicólogos señalan que hay personas que compran por el placer que obtienen a cambio de dichas adquisiciones, ya que nuestro cerebro segrega dopamina. En estos casos, lo que recomiendan es concienciarse de que no hace falta gastar para obtener esas sensaciones. Al igual que aconsejan no ir de compras cuando se está triste o se tiene ansiedad. Por último, apuntan a que no buscar o estudiar ofertas de los productos que no necesitamos, también puede ayudarnos a no caer en la tentación y reprimir nuestros impulsos consumistas.
  5. En compañía, todo es más fácil. Otro pequeño truco es tener nuestro particular Pepito Grillo para que supla a nuestra conciencia y nos recuerde cuándo es conveniente parar.
  6. Medita las decisiones de compra. Especialmente cuando se va a realizar un desembolso importante, es conveniente pensar con calma y analizar opciones antes de llevar a cabo la compra en vez de precipitarnos y cargarnos con algo inútil.

Así, estos pequeños tips, aunque no son ni mucho menos infalibles, pueden ayudarnos a controlar mejor nuestro deseo consumista y a no dar rienda suelta a nuestros impulsos consumistas durante el Black Friday.