Comprar es necesario, todos debemos y tenemos que hacerlo. Afortunadamente, la tecnología facilita cada vez más este proceso, como, por ejemplo, mediante los pagos móviles, que nos permiten comprar de forma más cómoda y segura.

En este sentido, la banca también ha hecho un esfuerzo importante por proporcionar facilidades a sus clientes. Sin embargo, debemos ser conscientes de cómo compramos y con qué objetivo lo hacemos.

Estamos en una época del año dedicada especialmente al consumo. Por ello, es importante tener claro qué necesitamos comprar realmente, desde una perspectiva más razonable. Cuando se dan situaciones en las que adquirimos cosas que realmente no son útiles ni necesarias, es decir, cuando compramos de una forma impulsiva (sin pensar) o bien de forma compulsiva (sin control), debemos pararnos a pensar el porqué de esa compra y si de verdad va a ser de utilidad el producto o servicio adquirido.

Llenar nuestra vida de cosas materiales, que en ocasiones no tienen un uso claro, refleja qué es a lo que damos valor en nuestra vida, así como nuestros principios y creencias, porque lo que creemos es en realidad lo que creamos. Si estamos convencidos de que lo externo nos da seguridad e incluso poder, será de lo que tendamos a rodearnos.

Comprar más de lo que podemos, o debemos, o a un nivel por encima de nuestras posibilidades reales, refleja nuestra forma de cubrir aquello que es inmaterial con cosas materiales. A veces, se trata de comprar para obtener un reconocimiento inconsciente a modo de gratificación instantánea por motivos de estatus o por seguir modas y corrientes.

La realidad es que cuando estas situaciones desproporcionadas se producen, debemos investigar sobre nosotros, y ser conscientes de que no hay nada externo que nos otorgue algo que no somos.

Ahora que todo nos invita a comprar, desde el Black Friday a las fiestas navideñas, es momento de preguntarse qué es lo que se necesita comprar para dar más practicidad a tu lista de la compra.