Las posturas son una parte esencial de estudio, reflexión y aplicación de la Comunicación No Verbal.

Una postura o posición es la manera en la que nuestro cuerpo se manifiesta cuando está parado o estático. Los gestos se dan cuando nos movemos.

Las posturas son las expresiones más fácilmente observables del cuerpo, ya que se mantienen más tiempo de forma estable que los gestos, que son más fugaces o que las microexpresiones faciales que son casi imperceptibles para los no expertos.

De todas las formas de expresión corporal, la postura es la que está más ligada al pasado, a lo vivido y sufrido, a lo aprendido, en definitiva, a la experiencia. Los hombros siempre son el reflejo de toda nuestra vida, de todo con lo que cargamos. Si queremos saber cómo ha sido la vida de una persona, fijémonos en sus hombros.

Las posturas reflejan nuestra actitud ante interlocutores y ante situaciones y dan señales sobre estados de ánimo y motivación. También nuestras posturas llegan a definir nuestro aspecto físico, la morfología estudia la configuración de nuestro cuerpo, en la que una parte es genética y, por tanto, innata, y otra parte se construye y desarrolla con nuestras posturas físicas.

Intuitivamente, todos nos expresamos con posturas expansivas cuando estamos contentos y relajados, mientras que las posturas contraídas manifiestan tensión e incomodidad, repetidas y mantenidas en el tiempo ayudan a configurar nuestro cuerpo.

Las posturas nos pueden ayudar a mejorar las relaciones humanas, tanto personales como laborales. Un cambio de opinión puede empezar con un cambio de postura. Si no sabes cómo sintonizar con alguien, acércate y empieza por la posición física. En este contexto tiene todo el sentido la expresión “acercar posturas”.

Uno de los mayores investigadores de la postura fue el psiquiatra y psicoanalista Albert Sheflen1, que afirmaba que las personas que comparten posición comparten postura.

Posturas físicas similares manifiestan opiniones parecidas o complementarias, lo que es seguro es que posturas semejantes nunca van a determinar opiniones contrarias, así que, si queremos limar asperezas, encontrarnos o reencontrarnos con alguien, y sobre todo resolver conflictos, empecemos con el cuerpo y por compartir postura.

En 1996 se produjo uno de los mayores descubrimientos en el campo de la Neurofisiología y que corrobora los estudios de Sheflen y otros investigadores de la postura: el descubrimiento de las neuronas espejo por científicos de la Universidad de Parma2. Todos las tenemos y son capaces de imitar acciones y posiciones que nos impactan, estas neuronas nos ponen en el lugar del otro y nos acercan emocionalmente, se activan de forma inconsciente ante lo que nos atrae y lo que compartimos. Pero también podemos activar conscientemente nuestras neuronas espejo reproduciendo una postura física, esto nos acerca emocionalmente a la otra persona, y nos ayuda a entenderla. Además, altera positivamente su percepción sobre nosotros.

Tu cuerpo en general y, de forma concreta, tus posturas ayudan a fomentar la empatía, a entender al otro, a desbloquear situaciones y, por tanto, a resolver puntos de fricción.

Recuerda, no podemos no comunicar.


1Sheflen: Body Language and the social order (1972), How behavior means (1973).
2Giacomo Rizzolatti neurobiólogo de la Universidad de Parma. Doctor por la Universidad de Padua.