Que somos seres racionales es indudable, como también lo es que somos emocionales, aunque claramente nos sentimos y comportamos predominantemente con uno de los dos registros y, a veces, en una proporción amplísima. Hay personas para las que la racionalidad no es solo dominante, sino excepcionalmente prioritaria y sucede de igual manera en algunos casos con los muy emocionales. Y aunque la clave de todo esto está en nuestro cerebro, el cuerpo y más concretamente la parte utilizada del mismo y sus movimientos, puede darnos pistas valiosas para saber no solo cómo somos, sino para entender cómo son los demás y esto es muy importante a la hora de relacionarnos.

Nuestro cerebro tiene dos hemisferios separados por una estructura intermedia llamada cuerpo calloso, y aunque cada vez los estudios de neurociencia encuentran más relación entre ambos, tienen funciones específicas muy diferentes. El hemisferio derecho contiene nuestra parte más emocional, en él está la creatividad, la imaginación, la intuición, la expresión de los sentimientos, la espontaneidad. Mientras que el hemisferio izquierdo es nuestro almacén de datos, en él hay toda una secuencia de información organizada binariamente, estructurada de forma sistemática, en él también está el lenguaje.

Las personas predominantemente emocionales son más subjetivas, más creativas, más impulsivas, mientras que los racionales son más objetivos, más controladores de sus emociones, mucho más analíticos. Y aunque lo óptimo siempre sería el equilibrio, lo importante es tener conciencia de cómo actuamos tanto nosotros como las personas con las que interactuamos.

¿Cómo aprovechar la comunicación no verbal en las emociones?

El cuerpo humano funciona con un principio llamado lateralidad1, por el cual el hemisferio izquierdo del cerebro controla el lado derecho y al contrario el hemisferio derecho dirige nuestro lado izquierdo. Por tanto, los más emocionales mueven de forma prioritaria con mucha más recurrencia el lado izquierdo de su cuerpo: brazo, mano, oreja para escuchar y por tanto lado izquierdo del rostro, pierna y pie. Y los racionales el derecho, incluso un zurdo racional tiene mucha más propensión a utilizar el lado derecho cuando habla.

Y esta información es importante porque puede ayudarnos, tanto en nuestras relaciones (por ejemplo, si queremos empatizar más con un emocional, usemos más nuestro lado izquierdo cuando hablemos con él), como para potenciar nuestras capacidades (por ejemplo, si queremos recordar apoyémonos en nuestro lado derecho, moviendo nuestro brazo y mano derecha al hablar activamos nuestro lenguaje y el recuerdo de datos), y si queremos crear potenciemos nuestro lado izquierdo.

Recuerda, no podemos no comunicar.


1 Martín Gutiérrez de Cabiede, M. B. (2010). La lateralidad cerebral (III). Definir la lateralidad.
1 Martín Gutiérrez de Cabiede, M. B. (2010). La lateralidad cerebral (II). El patrón cruzado.
1 Cantú Cervantes, D., Lera Mejía, J. A., & Baca Pumarejo, J. R. (2017). Especialización hemisférica y estudios sobre lateralidad. Revista de psicología y ciencias del comportamiento de la Unidad Académica de Ciencias Jurídicas y Sociales, 8(2), 6-50.