-¿Dónde pongo esto?
-¿el corazón?, déjalo donde está
-¿y con la razón?
-A mí no te me acerques con eso encima
Marwan

Nuestro cuerpo es el primer receptor de absolutamente todo lo que nos rodea y muy habitualmente no solemos ser conscientes del gran poder que tienen las sensaciones corporales. Tendemos a pensar que solo la razón nos va proporcionar la información que realmente nos conviene e infravaloramos y minusvaloramos todos los impactos que el cuerpo nos aporta. Existe una relación entre nuestro cuerpo y mente más compleja de lo que pensamos.

Sentimos mucho antes de pensar. Y esto quiere decir que antes de que seamos conscientes y podamos poner reflexión y pensamiento racional sobre cualquier acontecimiento, nuestro cuerpo ya lo ha percibido. ¡A veces hasta con 8 segundos de antelación a cualquier evaluación racional!

Nuestro cuerpo guarda una sabiduría ancestral fruto de la evolución humana. El cerebro se ha ido configurando, creando y perfeccionando desde lo más primitivo (cerebro reptiliano), pasando por lo más emocional (cerebro límbico) y terminando en lo más racional (neocórtex), pero antes de tener función cerebral, ya existíamos como fruto de muchas especies evolucionadas y domesticadas que funcionaron, se organizaron y sintieron únicamente a través de su cuerpo. Nuestro código genético conserva la historia de todo lo que fuimos desde el inicio de los tiempos y se estima que actualmente conservamos un 4 % de ADN Neanderthal1.

Nuestros Cerebros: intestino, razón y corazón

Por un lado, tenemos un cerebro principal situado en el interior de nuestra cabeza, cuya función es centralizar toda la actividad del sistema nervioso central y periférico. Es decir, detrás de cada reacción, de cada proceso de aprendizaje y de cada acción hay un proceso de sinapsis o comunicación entre neuronas (aproximadamente 86 mil millones) y que, fundamentalmente, se rige por leyes de probabilidad. Pero tenemos otros órganos que también tienen neuronas, es cierto que muchas menos, pero tienen. Por lo que podemos decir que tenemos más “cerebros” en el cuerpo.

Uno de ellos es nuestro intestino. Se le llama el segundo cerebro y científicamente se le conoce como sistema entérico2, es lo que habitualmente denominamos “nuestras entrañas o nuestras tripas”, concentra más neuronas que la médula espinal (aproximadamente 100.000) y, lo más importante, actúa de forma independiente al cerebro. Por ejemplo, el estrés y el estado anímico están muy ligados a nuestro intestino. Por tanto, si tenemos una sensación corporal que viene de nuestras tripas es importante atenderla y escucharla.

Por otro lado está nuestro corazón, que también tiene neuronas y, por tanto, su propio pensamiento independiente. Es como otro cerebro pequeñito, con sus emociones, esas que la razón no siempre entiende, a las que llamamos corazonadas o intuición.

Un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias exactas de la UBA (Universidad de Buenos Aires)3 realizó un experimento para demostrar la capacidad real de acertar cuando se sigue el instinto, basado en jugadas de ajedrez. La conclusión es que cuando una decisión tiene muchas posibles variables, es mejor acudir a la intuición que a la razón.

Pero el estudio más importante sobre las corazonadas es el realizado por la Universidad de Cambridge4. Según este trabajo de investigación, el corazón funciona de una forma mucho más precisa y acertada prediciendo acontecimientos futuros que el cerebro.

Antes de tomar una decisión, el corazón es capaz de latir de una forma diferente si el resultado es positivo o negativo (o más bien favorable o desfavorable para nosotros). En definitivita, se logró demostrar científicamente eso que decían ancestralmente las abuelas “escucha a tu corazón, que el corazón siempre sabe la respuesta correcta”.

El sexto sentido, eso que los emocionales siguen sin dudar y que los muy racionales miran con recelo y que tiene base científica, es la interocepción o escucha de los órganos de nuestro cuerpo. Si entendemos la relación entre el cuerpo y la mente podemos saber lo que nos pasa mucho antes de hacer una evaluación cognitiva o un procesamiento mental.

Recuerda, tienes muchos cerebros en el cuerpo. No tienes que elegir entre razón y corazón. Escucha tu cuerpo y después mira si la razón dice lo mismo.


1 María Martinon: “Los denisovanos son el fantasma de la evolución”
2 Por qué lo llaman "el segundo cerebro" y otros 6 datos sorprendentes sobre el intestino.
3 UBA, M. M. M. F. coRazonada. Subjetividades de la Forma. tercer latido---|-enero-febrero--marzo---|-2014 índice.
4 El hombre que siente dos corazones: los diferentes caminos de la interocepción.