Hoy es el Día Internacional de la Felicidad en medio de un panorama nacional e internacional que pocos podrían haber vaticinado hace apenas 3 o 4 semanas. Las noticias sobre el impacto del coronavirus o Covid-19 no son nada alentadoras. Sin embargo, cuidar de nuestros seres queridos, el espíritu de supervivencia y la capacidad de superación son nuestros grandes aliados en este tipo de situaciones.

¿Qué entendemos por felicidad?

Según el Diccionario de la lengua española, felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. Pero también la define como persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz.

Por tanto, parece que para conseguir la felicidad influye nuestra vida interior y todo aquello que se encuentra a nuestro alrededor. Podríamos hablar tanto del hecho de sentirse bien con uno mismo como de las acciones que podemos llevar a cabo para contribuir a que la vida de los que nos rodean pueda ser más fácil.

La felicidad no tiene por qué provenir del consumismo o de la popularidad, sino también de las relaciones con nuestros amigos o familiares. El Covid-19 se mantendrá en nuestra memoria durante toda nuestra vida, como también lo han hecho catástrofes naturales o guerras. ¿Qué está en nuestras manos para afrontar lo que está ocurriendo?

Creatividad al poder

Quizás en estos momentos tan desfavorables, nuestra voluntad y actitud pueden ser una pieza clave para celebrar el Día Internacional de la Felicidad con acciones como:

  • Responder a la profesionalidad del personal sanitario y de la sanidad pública de nuestro país con acciones solidarias como el #AplausoSanitario, realizado desde los balcones de nuestras casas.
  • Responder a un entorno desfavorable con optimismo y positivismo, siendo solidarios y respetuosos con los demás. Estamos viendo todos los días casos de voluntarios que están ayudando a nuestros vecinos más mayores a hacer la compra o simplemente a estar pendientes de ellos. O a universitarios que al principio, antes del estado de alerta, se ofrecían para cuidar de los más peques de la casa. También es el caso de restaurantes que, al cerrar, están llevando los alimentos que aún continúan en buen estado a aquellos que más lo necesitan y de forma gratuita.
  • Juegos en familia… y no tan en familia. Hemos visto comunidades de vecinos jugando al bingo, cantando o haciendo deporte cada uno desde su balcón. La creatividad junto con las nuevas tecnologías inunda nuestras vidas: reuniones con nuestros familiares y amigos por videollamada o hasta cuentacuentos y conciertos a través de las redes sociales. El #YoMeQuedoEnCasa ha marcado tendencia.
  • Que las cosas sencillas, del día a día, nos dejen un buen sabor de boca. Disfrutar en todo momento con todo lo que hacemos, como puede ser con un buen juego de mesa, una buena conversación en familia, leer esos libros que nunca empezábamos, descubrir pequeñas aficiones como la pintura, la escritura, escuchar música, disfrutar con todos los contenidos culturales que se comparten por la red, u ordenar esas cosillas que nunca terminamos de hacer.

La era de las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías, la digitalización y la conectividad nos ayudan a estar más cerca de nuestros seres queridos. Tenemos al alcance de nuestras manos la posibilidad de charlar por videoconferencia con distintas herramientas: Skype, WhatsApp/Telegram, etc. También podemos recibir online clases particulares o colectivas: CrossFit, yoga, fitness o incluso idiomas. Algunos de nuestros hijos adolescentes pueden seguir sus asignaturas a través de distintas plataformas o recibir tutorías de sus profesores. Y para los más peques existen multitud de juegos educativos online. Igualmente podemos pedir la compra online y que nos la traigan a casa, o encargar comida preparada.

Las nuevas tecnologías también nos permiten gestionar nuestras finanzas a través de la web y de la app, haciendo más fácil nuestro día a día y sin salir de casa.

La solidaridad es cosa de todos

En la adversidad solemos sacar lo mejor de nosotros mismos: la solidaridad y la colaboración desinteresada. Esta actitud es la que nos hace sentirnos orgullosos de nosotros y de nuestros vecinos. Aquí encontramos la clave para, de alguna forma, conmemorar todos juntos el Día Internacional de la Felicidad. Qué duda cabe que estos pequeños gestos contribuyen a acrecentar esos aspectos, interiores y exteriores, que nos ayudan a ser felices.

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