Duplicar el valor de una inversión es el deseo de todos los inversores, pero a todos se nos antoja complicado y lejano y nos encantaría conocer cuánto tiempo vamos a tardar en lograrlo. Sin embargo, existe una regla, conocida como "regla del 72", que hasta el propio y experimentado inversor Warren Buffett1 aplica para conocer el tiempo que se va a tardar en obtener rendimientos.

¿En qué consiste la regla del 72?

La regla del 72 es una fórmula que nos permite calcular cuánto tardaremos en duplicar nuestra inversión. Se llama así debido a que se escogió el 72 como numerador porque tiene bastantes divisores pequeños (1, 2, 3, 4, 6, 8, 9 y 12).

Para calcular el tiempo, lo primero que necesitamos saber es la tasa de rendimiento expresada en tanto por ciento y aplicar la siguiente fórmula: N=72/R, siendo R la tasa de rendimiento. Por ejemplo, si nuestra inversión tiene una rentabilidad media del 6%, tendremos que dividir 72/6, que es igual a 12 años. Esto quiere decir que tardaríamos 12 años en duplicar el capital invertido. Variando su orden, también sirve para calcular la tasa de rendimiento que necesitamos en un número determinado de años: R=72/N. En este supuesto no sabríamos qué rentabilidad debemos buscar para duplicar nuestra inversión en el plazo que nos hayamos fijado – elegiremos 12 años-. Así, dividiríamos 72/12 y nos daría como resultado que, para duplicar el capital invertido, necesitaríamos que nuestras inversiones registran una rentabilidad del 6% anual de media durante esos 12 años.

Principales desventajas de la regla del 72

No obstante, la aplicación de esta regla cuenta con algunas peculiaridades que se deben conocer:

  • Los resultados que arroja esta fórmula están calculados teniendo en cuenta el interés compuesto, es decir, que los rendimientos obtenidos se reinvierten, mientras que, por el contrario, no tiene en cuenta si se realizan aportaciones periódicas durante el periodo de inversión.
  • Asimismo, suele ser más fiable también si se aplica para tasas anuales de rendimiento de entre el 4,9 % y el 11 %. Para tasas anuales inferiores al 4,9 % -algo que es común especialmente en inversiones en renta fija a corto plazo- es mejor aplicar la regla del 69 o del 70. La fórmula es la misma que la anteriormente mencionada, pero sustituyendo el numerador por 69 (para tasas de rendimiento de entre el 0 % y el 0,5 %) o por 70 (de 0,5 % al 4,9 %).
  • No contempla la volatilidad de los rendimientos. Como sabemos, el valor de las inversiones puede fluctuar al alza o la baja durante la inversión, haciendo que los rendimientos no sean constantes a lo largo del tiempo. Sin embargo, para calcularlo de esta forma, introducimos un rendimiento constante.
  • Por último, también conviene resaltar que esta regla no tiene en cuenta la inflación o el pago de impuestos que se puedan derivar de nuestras inversiones, como sucede por ejemplo con las acciones que pagan dividendos. El aspecto de la inflación también es muy delicado porque, aunque consigamos duplicar nuestra inversión, eso no quiere decir que hayamos duplicado nuestro dinero, ya que hay que considerar que el incremento de los precios al consumo implica una pérdida de poder adquisitivo.

Es decir, la regla del 72 permite conocer los términos nominales de las inversiones, pero no los términos reales. Nos sirve para saber en qué plazos aproximados nos moveríamos para lograr nuestros objetivos en función del riesgo que deseemos asumir de una forma sencilla y que todos sabemos calcular y recordar. Pero para algo más preciso, conviene recurrir a un experto que nos oriente y nos ayude en nuestra planificación financiera.


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