La necesidad de reducir los residuos que se generan a diario y su consiguiente impacto en el planeta es cada vez mayor. No en vano, según un informe del Banco Mundial, en el mundo se contabilizan al día más de 3,5 millones de toneladas de desechos y al año esta cifra se eleva a unos 1.300 millones de toneladas. No es de extrañar, por tanto, que la economía circular esté adquiriendo poco a poco un papel más protagonista en nuestras vidas.

Según explica la Comisión Europea, la economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos cuantas veces sea posible para crear un valor añadido y ampliar el ciclo de vida de los productos. “En última instancia se trata de desvincular el crecimiento económico del consumo finito de recursos”, señala el Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico español.

Esto representa un gran cambio frente al modelo de economía lineal, basado en “usar y tirar”. Este modelo fomenta el consumo a corto plazo y el agotamiento de los recursos. Además, la constante innovación tecnológica propicia que la vida de los productos cada vez sea menor.

Aunque las razones para reducir los residuos que generamos puedan estar relacionadas a priori solo con el clima y el medioambiente, no son las únicas. Es cierto que las principales son la escasez de determinadas materias primas y el significativo impacto medioambiental que su utilización genera. Pero también existen algunas de índole político, ya que la demanda de materias primas hace que algunos países sean altamente dependientes de otros y, por ende, vulnerables.

Ventajas de la economía circular para las empresas y la sociedad

Asimismo, la economía circular ofrece multitud de ventajas para las empresas y las sociedades. No en vano, las compañías se han dado cuenta de que reutilizar recursos es más rentable que crearlos de cero, lo que permite reducir los costes. Además, permite a las empresas dar un mayor uso a los materiales de los que ya disponen. Por supuesto, tiene impacto medioambiental porque se evita la proliferación de residuos al apostar por el reciclaje.

Dar una segunda vida a los productos, fomenta también el desarrollo de la innovación en el tejido económico y social para ofrecer nuevos usos, lo que a su vez promueve la creación de puestos de trabajo.

Principios de la economía circular

Por tanto, la economía circular deja a un lado el modelo de consumo actual y los sustituye por uno de utilización más eficiente. Según explica la Fundación Ecolec, los principios en los que se basa este modelo son los siguientes:

  • Preservación del capital natural.
  • Optimización del uso de los recursos. Un residuo puede convertirse en recurso.
  • Los productos pueden volverse a reintroducir en el circuito económico.
  • Reutilización y reciclaje de materiales que se encuentran en residuos.
  • Reparación de productos estropeados para evitar iniciar un nuevo ciclo de producción.
  • La energía utilizada en la producción de bienes y servicios debe ser de una fuente renovable.
  • Eco-concepción: se tienen en cuenta los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y se integran desde la concepción para llegar a soluciones más efectivas y respetuosas con el medio ambiente.
  • Ecología industrial y territorial. Apuesta por el establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio para gestionar de manera más óptima los flujos de materiales, energía y servicios.
  • Economía de la funcionalidad. Se fomenta el uso frente a la posesión.

Alcanzar este cambio de modelo económico es un hecho que implica a toda la sociedad, como pone de manifiesto la Organización de Naciones Unidas a través de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, en el que el número 12 implica la lucha por una producción y un consumo responsables.