No podemos no comunicar. Las personas estamos contantemente transmitiendo información sobre cómo nos sentimos. Y en eso, nuestro cuerpo tiene un papel fundamental, ya que de saber interpretarlo, nos da pistas sobre el estado de ánimo de las personas que nos rodean.

De esto sabe mucho nuestra última invitada a los eventos de Women at Openbank, María Concepción Gordo, experta en Comunicación no verbal e inteligencia emocional. Estudió Derecho, pero su pasión por el mundo de las emociones le llevó a ser coach, profesora y doctorada en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, además de formadora emocional.

La importancia del cuerpo en la comunicación

“La comunicación no verbal engloba todo lo que decimos sin palabras. Es el 93 % de todo lo que transmitimos.”

Nuestros gestos, la postura corporal y facial, la voz, la proxémica, el vestuario... Todo lo que no es una palabra es comunicación no verbal.
El cuerpo es un elemento muy revelador en las comunicaciones interpersonales, ya que es inconsciente. Gran parte de lo que expresamos con nuestro cuerpo no lo pensamos. Por tanto, el cuerpo y lo que hacemos con él es nuestro medio para expresar lo que sentimos.

“En la Comunicación no verbal hay una parte biológica, es decir, heredada. Hace 3 millones de años nuestro cuerpo ya comunicaba. Sin embargo, la cultura también ha influido.”

El lenguaje surgió hace 40 mil años, por lo que nuestros ancestros inicialmente solo se comunicaban a través del cuerpo, de ahí su importancia a la hora de relacionarnos. Por otro lado, la cultura ha ido perfilando nuestra comunicación no verbal. Por ejemplo, la distancia social, provocada por la pandemia, ha limitado el contacto personal que teníamos en occidente.

“Hemos adquirido de manera heredada las 6 emociones básicas, presentes en nuestro rostro.”

Alegría, tristeza, miedo, sorpresa, ira y asco. Son las 6 emociones básicas y siempre se reflejan en la cara. De hecho, la alegría real reside en los ojos. Muchas veces hemos escuchado la frase “los ojos nunca mienten”. La pupila es incontrolable, se dilata cuando vemos algo que nos gusta, nos interesa o nos atrae. Y en ellos también reside la sonrisa auténtica con el cierre parcial del ojo.

Sin embargo, lo que hacemos con el resto del cuerpo lo hemos aprendido, ya que depende del contexto y del lugar en el que estemos.

“No podemos interpretar un gesto aislado. Hay que interpretar a la gente en su conjunto y en su contexto.”

Concepción nos cuenta que no se puede conocer cómo se siente o cómo es una persona solo atendiendo a un gesto. Es importante contrastarlo con el resto de señales que nos dé esa persona con su comportamiento.

“A medida que nos alejamos de la cabeza, es más difícil controlar los órganos y extremidades. Por ejemplo, aprender a controlar tus pies es absolutamente improbable. Si estás en una sala y tus pies apuntan a la puerta, tu cuerpo está reflejando tu deseo de irte.”

La información más pura e inconsciente que nos puede dar la comunicación no verbal se encuentra en la zona más alejada de la cabeza.

El empoderamiento a través del cuerpo

El cuerpo es un aliado. En el año 2010, un estudio realizado por la profesora Amy Cuddy de la Universidad de Harvard reveló que, con determinadas posturas del cuerpo, podemos sentirnos mejor con nosotros mismos y dar cierta impresión hacia los demás. Posturas expansivas (ganar espacio) y flexibles (abandonar toda postura rígida) nos dan seguridad y poder.

“Con algunas posturas, el cerebro interpreta un signo de victoria. Lo que sentimos por dentro se manifiesta por fuera, y viceversa.”

Comunicación no verbal en pandemia

La mascarilla ha supuesto una barrera en la comunicación no verbal. Sin embargo, Concepción reconoce que también ha dado lugar a nuevas oportunidades.

“La mascarilla nos ha permitido dejar al descubierto los ojos, que nos dan información como la alegría real o la dilatación de las pupilas. Mirando toda la cara era complicado fijarnos en partes concretas.”

Las emociones como manera de conocernos a nosotros mismos

“Las emociones son muy buenas. Tenemos miedo a emocionarnos y es la única manera de saber de verdad cómo estamos.”

Concepción nos contó que las emociones funcionan como un termómetro. Son el mejor medio para conocer cómo estamos de verdad por dentro, por lo que es importante saber interpretarlas y ser conscientes de lo que sentimos, no desde una perspectiva de control sino de gestión de las emociones.

“Es imposible no emocionarse. Lo que sí se puede hacer es modular ese nivel de emoción y para ello es importante conocerse a uno mismo.”

También explicó que para modular las emociones es importante exteriorizarlas. Por ejemplo, si tienes miedo y no lo expresas, es muy complicado detectar esa amenaza y la emoción nublará tu mente. Solo poniendo un poco de distancia, reduces el impacto del miedo que estás sintiendo.

¿Cómo te pueden ayudar las emociones en una entrevista de trabajo?

Concepción nos anima a mostrarnos tal y como somos. Ser naturales, aunque sin olvidar el contexto en el que nos encontramos.

“Lo que hacemos lo pueden muchas personas. Lo que nosotros somos, solo podemos serlo nosotros mismos.”

También nos recomienda no desviar la mirada, intentar evitar los temblores de las piernas anclando bien los pies al suelo, no ocultar las manos, evitar las posturas rígidas y apostar por las posturas expansivas para transmitir seguridad.

Está claro que nuestro cuerpo y las emociones son grandes aliados, por ello conocerlos y cuidarlos es crucial. Y sobre todo, disfrutar de ellos. De hecho, la proporción es 3 emociones negativas por cada emoción positiva. Por tanto, es importante disfrutar las emociones positivas al máximo y conocer el origen de las negativas.

Si te perdiste nuestro encuentro o quieres volver a verlo, aquí tienes el vídeo completo.

¡Te esperamos en nuestro próximo evento de Women at Openbank!