Hay un creciente interés entre los inversores por asignar sus carteras de una manera más respetuosa con el clima. En algunos casos, esto se debe principalmente a la preocupación por los riesgos financieros asociados al cambio climático. Por ejemplo, algunos inversores reportan sus actividades en el marco de las directrices del Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera Relacionada con el Clima (TCFD). Otros desean alinear sus carteras con los objetivos "cero neto" para el año 2050, tal y como se indica en el Programa de Inversión "Cero Neto" que se ha lanzado recientemente1.

En Aberdeen trabajan para responder a las demandas de los inversores explorando cómo la transición a una situación de emisiones cero netas podría afectar a los rendimientos de una cartera a largo plazo. Han desarrollado un conjunto de herramientas de última generación que les permite estimar el efecto de diferentes escenarios climáticos en los rendimientos de las inversiones. Pueden examinar tanto las clases de activo genéricas (por ejemplo, las acciones de Estados Unidos o las del Reino Unido) como las estrategias innovadoras, los trackers de índices alineados con el clima y los productos centrados en soluciones climáticas.

El impacto financiero de la transición climática

El mundo está casi seguro de que no podrá alcanzar el objetivo adoptado en el marco de los Acuerdos de París de bajar la temperatura del planeta 2 ºC. Pero sí es cierto que se está empezando a mover en la dirección correcta. Unas políticas gubernamentales más fuertes y la mejora de las tecnologías de bajo carbono significan que es muy probable que se produzcan cambios a gran escala en varios sectores comerciales importantes. Entre ellos se encuentran la energía, el transporte, la industria pesada, la minería, el sector inmobiliario, la infraestructura, la agricultura y los bosques.

En los gráficos 1 y 2 se muestran los escenarios base para el crecimiento de vehículos eléctricos y de la energía solar y eólica en la próxima década.

Las tendencias previstas se traducen en unas tasas muy elevadas de crecimiento de los beneficios de las empresas de esos sectores. Los analistas han estimado que las ganancias agregadas del sector de generación de energía renovable aumentarán desde los 50.000 millones de dólares actuales a 1 billón de dólares para 20502. Por el contrario, la demanda de carbón y gas comenzará a disminuir, lo que sugiere un crecimiento de los ingresos bajo o incluso negativo para estos sectores.

Al prever los rendimientos a largo plazo en la asignación estratégica de activos, utilizan un enfoque simple de flujo de caja descontado, del mismo tipo que suelen usar los inversores fundamentales en renta variable. En este modelo, los rendimientos de las inversiones a largo plazo son muy sensibles a las tasas de crecimiento. En la ecuación de descuento más simple3, cuanto mayor sea la tasa de crecimiento, mayor será el valor de la empresa. Por lo tanto, si los ganadores de la transición climática tienen el tipo de tasas de crecimiento que implican los gráficos 1 y 2, merecerán altas valoraciones.

El alto crecimiento es aún más valioso en el actual entorno económico secular porque es más difícil de encontrar. Además, el componente libre de riesgo de las tasas de descuento es extremadamente bajo. La tasa libre de riesgo se utiliza en la ecuación de descuento estándar. La valoración es una función inversa de los tipos de interés, por lo que cuanto más bajos sean los tipos de interés, mayor será la valoración. La combinación de tipos de interés bajos y altas tasas de crecimiento justifica los precios elevados (véase la tabla 1).

Tabla 1: Los tipos de interés y las tasas de crecimiento determinarán el valor justo de un activo. Fuente: Aberdeen Standard Investments, Dic, 2020

Las elevadas valoraciones "verdes" dependen del escenario

Los altos niveles de crecimiento de la energía renovable y de los vehículos eléctricos son probables, pero no están asegurados. De hecho, si los gobiernos retroceden en sus ambiciones climáticas ya declaradas, el crecimiento será significativamente menor.

Del mismo modo, es posible que los tipos de interés no se mantengan en los niveles históricamente bajos de hoy en día. Por ejemplo, podrían aumentar en un entorno macroeconómico más inflacionario. Esto reduciría las valoraciones justas, en particular para las acciones de alto crecimiento.

Para hacer frente a esta incertidumbre, creemos que es importante poder evaluar el efecto sobre los rendimientos de una serie de diferentes escenarios climáticos. Además, los supuestos de rendimiento deben ser regularmente reexaminados a medida que los precios del mercado y las políticas climáticas cambian. Y esto es precisamente lo que intentan conseguir nuestras herramientas climáticas.

Aberdeen ha estado trabajando con Vivid Economics, un proveedor líder en la modelización de escenarios climáticos económicos, para construir un conjunto de escenarios. Estos permiten estimar el impacto de una serie de vías políticas y tecnológicas en el crecimiento de los ingresos de las empresas. El modelo también ayuda a evaluar las correspondientes implicaciones de rentabilidad y valoración para los diferentes sectores e índices de acciones regionales.

El uso de estas herramientas de modelización les ha permitido generar 14 escenarios climáticos diferentes que ilustran diversos resultados en lo que respecta al cambio climático. Estos van desde un aumento de la temperatura en +1,5ºC por encima de los niveles del siglo XIX en el marco de las políticas climáticas más ambiciosas hasta por encima de +3ºC en un mundo en el que los gobiernos incumplen sus compromisos climáticos. Los modelos de escenarios climáticos proporcionan una distribución del crecimiento potencial de los ingresos, así como datos de valoración para las empresas individuales y los índices agregados.

Al igual que con el enfoque estándar, para determinar el rendimiento esperado de las clases de activos, Aberdeen ha asignado probabilidades a cada escenario. Basan estas probabilidades en discusiones con expertos climáticos externos y con equipos internos. Esto permite generar rentabilidades medias "esperadas" ponderadas por probabilidad en varios niveles de agregación.

Para algunos sectores (por ejemplo, el financiero, el sanitario o el de las comunicaciones) la transición climática tiene poco impacto en las valoraciones. Sin embargo, en el sector de la energía (petróleo y gas) el impacto es mucho más importante, y principalmente negativo. En el caso de los sectores industriales, el impacto es predominantemente positivo ya que incluye muchas empresas que se beneficiarán del crecimiento de las nuevas tecnologías (por ejemplo, turbinas eólicas, paneles solares, baterías, motores eléctricos). Por último, en los sectores de servicios y materiales hay ganadores y perdedores. Pierden la minería del carbón y los generadores que funcionan con él y, por el contrario, ganan la minería de cobre y el litio y los generadores de energía renovable.

Es importante destacar que estos escenarios son largoplacistas y el rendimiento de estos sectores puede diferir a corto plazo. Por ejemplo, las reservas de petróleo suelen funcionar especialmente bien durante las recuperaciones de las recesiones, pero pueden enfrentarse a problemas cuando la demanda de sus productos empieza a caer.

Retornos esperados

En general, a nivel de índices bursátiles agregados, los ganadores y perdedores se compensan, y el efecto neto es muy pequeño. Esto significa que, cuando se pronostican los rendimientos esperados para los índices bursátiles estándar, hay muy poco impacto en nuestro escenario climático medio. Algunas regiones como Europa y Japón, tienen más ganadores que perdedores, por lo que podrían tener un rendimiento superior. Otras, por ejemplo los mercados emergentes, tienen más perdedores que ganadores. Pero las diferencias son estadísticamente insignificantes, ya que sólo se suman o restan entre 10 y 30 puntos básicos por año. Sin embargo, las repercusiones de la rentabilidad son mucho más dispersas a nivel de sectores y compañías. Esto crea oportunidades para los inversores activos y también ofrece oportunidades a los inversores dispuestos a hacer asignaciones estratégicas a carteras temáticas de soluciones climáticas.

Revisando las valoraciones correctas

Esta es solo una foto fija basada en la implementación de escenarios climáticos en un momento concreto. El valor real de los escenarios climáticos es que es posible reevaluarlos regularmente. Se puede cambiar su especificación para tener en cuenta los cambios en la política climática y ajustar las probabilidades de los diferentes resultados en consecuencia. Este enfoque también permite reflejar los cambios en los precios de mercado.

Es posible que, con el tiempo, surja una "burbuja verde", en la que los precios del mercado se eleven por encima de los elevados múltiplos de valoración justificados por el alto crecimiento y los bajos tipos de interés. Mientras que las burbujas ofrecen altos rendimientos a los primeros inversores, los que compran cerca de máximos no tendrán las mismas sensaciones. Gracias a esta herramienta de escenarios climáticos es posible evaluar regularmente la escala de la oportunidad de inversión y modificar adecuadamente la asignación estratégica de activos.

1 IIGCC Net Zero Investment Framework 2020.
2 UBS ref
3 P=D/(r-g) donde P es el valor intrínseco, D es el dividendo en un año, r es la tasa de descuento (compuesta por la tasa libre de riesgo y la prima de riesgo de la renta variable) y g es la tasa de crecimiento de beneficios. Bajas tasas de riesgo y alto crecimiento de los beneficios justifica altas valoraciones.