Durante las últimas semanas se han producido significativas caídas tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija, que en nuestras carteras han podido diluirse respecto a los principales índices gracias a la reducción del riesgo que implementamos, especialmente a partir de agosto con la disminución de exposición a renta variable. Además, durante estas caídas hemos visto una vez más la desaparición de las tradicionales correlaciones entre renta fija y renta variable, tras los casos de enero, abril y junio de este mismo año. Estas pérdidas tienen un mismo catalizador: el miedo a nuevas subidas de tipos de interés por parte de los Bancos Centrales.

Y es que, durante una parte del verano, el propio mercado comenzó a poner en precio el freno a las subidas de tipos de interés, provocando un "rally" (especialmente en los mercados de renta variable) demasiado precipitado y que no se ajustaba a la realidad, ya que los Bancos Centrales no van a detener sus subidas de tipos hasta que se produzca:

  • Una bajada del consumo que comience a bajar los niveles de inflación.
  • Y, por tanto, puedan priorizar el crecimiento económico sobre la inflación.

Desde mediados de agosto, la realidad se ha vuelto a imponer en el mercado y este ha retrocedido prácticamente todo lo que había avanzado desde julio, volviendo a colocar en las últimas semanas sus expectativas alineadas con una FED y un BCE restrictivos y con la posibilidad de una recesión ya descontada en los mercados.

Debido a estas ventas masivas, nuestras carteras también se han resentido. Sin embargo, si bien durante el "rally" de la primera parte del verano nuestro posicionamiento con un riesgo tan reducido hizo que la revalorización no fuese tan intensa, ahora está sirviendo como escudo ante estas ventas, ayudando a retener una parte de las subidas del verano y manteniéndonos a distancia de los mínimos de junio.

Por tanto, ¿qué deberíamos hacer ante este escenario? Desde el Comité de Inversiones de Openbank esta es nuestra visión:

  • En un ambiente incierto y con una volatilidad elevada, debemos contar con un riesgo muy reducido y continuar con una cartera tan diversificada como sea posible, para estar protegidos ante posibles nuevas caídas.
  • Las valoraciones actuales en renta fija son buenas con respecto al histórico, especialmente en crédito, donde el diferencial respecto a los bonos gubernamentales tiene un nivel muy atractivo. Además, ante una potencial recesión no vemos señales de excesos de endeudamiento entre las instituciones financieras, las empresas y las familias.
  • En un contexto de construcción de carteras, al estar en las últimas etapas del ciclo económico, es más recomendable consumir crédito Investment Grade que crédito High Yield debido al riesgo de quiebra. Por eso, hemos sobreponderado en nuestras carteras, añadiendo más exposición a la clase de activo renta fija Corporativa Investment Grade tanto en EE. UU. como en Europa.
  • La renta variable nos sigue pareciendo un área de elevado riesgo dada la volatilidad existente. Para que fuera más atractiva, deberíamos ver de nuevo unas ventas masivas o un cambio en las políticas monetarias de los Bancos Centrales estadounidense y europeo. Teniendo en cuenta los movimientos que se han producido durante el último mes, es posible que estemos ante esas ventas masivas que devuelvan esa valoración atractiva a la renta variable.

De esta manera, desde la base de mantener esa protección con las carteras situadas en un riesgo muy bajo y bien diversificadas, seguimos buscando aquellas clases de activo que puedan ser atractivas para continuar recuperando la rentabilidad perdida en la primera parte del año sin participar de manera significativa en los momentos de volatilidad que puedan aparecer.

Seguiremos informándote de las medidas que tomemos en las estrategias del servicio de inversión automatizada Roboadvisor.

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