Quizás el término "gig economy" no te suene y, mucho menos, su traducción literal al castellano, que sería algo así como “economía de bolos”. Sin embargo, seguro que conoces algunas empresas que se sustentan en este concepto, como Uber o Glovo, por poner dos de los ejemplos más conocidos.

¿A qué hace referencia el término "gig economy"?

La expresión "gig" proviene del inglés y del ámbito musical. Se usa para identificar las actuaciones cortas de un grupo musical, especialmente en verano. Es lo que en España se conoce como bolos. Y como ocurre con otros tantos términos anglosajones, "gig economy" suena mucho mejor que economía de bolos.

Son modelos económicos basados en trabajos o encargos de una duración determinada, normalmente corta, y sin exclusividad. Es decir, trabajos flexibles y esporádicos donde no existe una relación laboral entre el cliente final y quien provee el servicio.

Seguro que ahora ya te ha venido a la cabeza la figura del freelance, que no es sino el autónomo de toda la vida. Las nuevas tecnologías son las que han impulsado su crecimiento.

¿Cómo surge la "gig economy"?

Este modelo económico y laboral nació en Estados Unidos a raíz de la crisis económica de 2008. Primero surgió como una alternativa de algunos para poder seguir recibiendo ingresos y, después, como alternativa al sistema laboral tradicional de contratación.

Las empresas de Silicon Valley, donde se acuñó el término, son las que mejor han sabido explotar sus cualidades y crear empresas que hoy valen miles de millones de dólares en base a este modelo.

Beneficios e inconvenientes de la "gig economy"

La "gig economy" plantea un modelo de trabajo y de relación entre el profesional y la empresa absolutamente disruptivo. Entre quienes abrazan sus planteamientos destacan:

  • Flexibilidad. En teoría, como trabajador de la "gig economy" puedes organizar tu jornada laboral y tu tiempo según lo necesites.
  • Conciliación laboral. La consecuencia de lo anterior es una mejor conciliación entre la vida familiar y laboral, por lo menos en teoría.
  • Productividad. Uno de los puntos de batalla de toda empresa, que la "gig economy" elimina de la ecuación. Las compañías ya no necesitan medir la productividad del empleado. Es el propio trabajador quien se encargará de hacerlo como freelance, ya que cuanto más productivo sea, más proyectos podrá abarcar y más dinero ingresará.
  • Ingresos adicionales. Como trabajador puedes tener tu empleo a jornada completa y conseguir ingresos adicionales a través de la "gig economy". Esto es lo que en España se conoce como pluriactividad.
  • Oportunidad para cambiar tu rumbo laboral. Es una opción para quienes buscan reinventar su vida laboral. Gracias a estas plataformas, puedes ponerte en marcha sin tener que dejar tu trabajo.

Y es que la "gig economy" puede ser una muy buena alternativa para profesionales altamente cualificados y demandados. Este tipo de perfiles sí que pueden elegir los trabajos sin tener que enfrentarse a una guerra de tarifas con los escasos competidores.

Para el resto, este modelo plantea un escenario de posible precarización laboral y reducción de ingresos. Esa es una de las conclusiones que la periodista Sarah Kessler extrajo de su experiencia tras darse de alta en todas las aplicaciones de "gig economy" que encontró, tal y como refleja en el libro "Gigged, the end of the job and the future of work", publicado en 2018.

Tanto es así que, salvo casos excepcionales, la mayoría de las personas que viven de estos trabajos esporádicos, lo hacen por falta de alternativas convencionales. Según datos de Statista, un 48 % de quienes participan de alguna forma en la "gig economy" son profesionales freelance a tiempo parcial, un 36 % que son freelance a tiempo completo y un 16 % tienen un empleo a tiempo completo y usan estas plataformas para conseguir ingresos adicionales.