Cada año, en Halloween se conmemora la Noche de Difuntos, una celebración en la que los disfraces, las fiestas y el resto de eventos giran alrededor de la temática del miedo – a excepción del conocido “truco o trato” en el que los niños recogen caramelos casa por casa. A veces, los mercados financieros también viven su Halloween particular, solo que no suele coincidir en el calendario con la ‘fecha oficial’ y no siempre se produce solo una vez al año.

En ocasiones, en los mercados se producen caídas abruptas, como la experimentada a raíz de la crisis del coronavirus, que dan lugar a ventas masivas por parte de los inversores. Es decir, los inversores venden sus posiciones y se protegen en valores refugio o en liquidez a la espera de que la situación mejore. No en vano, como se suele decir, el miedo es libre y, de hecho, el miedo es uno de los sesgos del comportamiento que más influye en los mercados.

Medir el sentimiento de los inversores

Uno de los indicadores más utilizados para medir el grado de miedo que sienten los inversores, lo que habitualmente se conoce como el sentimiento de los inversores, es el índice VIX, que es la abreviatura de Chicago Board Options Exchange Market Volatility Index o lo que es lo mismo, Índice de Volatilidad del Mercado de Opciones de Chicago, creado en 1993 por el profesor Whaley.

El VIX mide la volatilidad del índice S&P 500 (EE.UU.) y mide las opciones de compra y venta del mercado americano en términos porcentuales. Suele interpretarse como una medida del sentimiento del mercado: cuando está muy bajo, pone de relieve la confianza del mercado, mientras que cuando está muy alto, refleja el pesimismo de los inversores. En concreto, se suele decir que hay tres rangos, aunque algunos analistas usan otras escalas:

  • Entre 0 y 20: Poca volatilidad. Los inversores tienen confianza y el S&P 500 está en tendencia alcista.
  • Entre 20 y 30: los inversores empiezan a preocuparse, lo que conduce a la volatilidad, la tendencia al alza del S&P 500 puede continuar, pero también comenzar a revertirse.
  • Entre 30 y 100: Comienza a existir pánico en el mercado. La volatilidad es alta y probablemente estamos asistiendo a una fuerte corrección o incluso a un colapso de los precios del S&P 500 y de los principales índices bursátiles.

Cuando se encuentra en uno de los dos extremos, suele interpretarse como que el mercado está preparado para un cambio de tendencia. Por tanto, este indicador puede servir como una posible referencia para reajustar la cartera en las diferentes etapas de mercado, en línea con nuestro objetivo de inversión.

Cabe señalar que, como ya explicamos en anteriores posts, la volatilidad describe “la inestabilidad de los precios en los mercados financieros”. Es decir, que se utiliza para ‘medir’ las fluctuaciones de los precios de los activos al alza o la baja y, por consiguiente, su volatilidad frente a su media histórica en un determinado periodo de tiempo. Pero no quiere decir que una decisión de inversión sea buena o mala.

No dejarse llevar por el pánico

En cualquier caso, es importante no dejarse llevar por el pánico en momentos de caída de los mercados. Lo idóneo es tomar las decisiones de la manera más racional posible y asesorarse o delegar las decisiones en un experto de inversión. Si se tiene un horizonte temporal a largo plazo, vender en momentos de caídas no siempre es la mejor decisión, pero como estudia el Behavioral Finance o finanzas del comportamiento, las personas a veces toman decisiones irracionales motivadas por el miedo en relación a sus finanzas.

Los individuos no siempre disponen de toda la información para tomar la mejor decisión o la capacidad adecuada para analizarla. En este tipo de decisiones, hay que analizar multitud de variables, como pueden ser los factores geopolíticos, posturas de los bancos centrales, datos macroeconómicos, o valoraciones precisas de las compañías dependiendo de lo que se esté analizando, para lo que no siempre se tienen datos ni tiempo suficiente.

Así, en un momento de pánico de los mercados, delegar la inversión en un experto que nos guíe en nuestras decisiones de inversión, como con el servicio de inversión automatizada Roboadvisor de Openbank, y evitar estos sesgos del comportamiento es la mejor opción para que nuestra cartera no viva su Halloween particular.


Toda inversión conlleva riesgos, incluido ausencia de rentabilidad y/o pérdida del principal invertido. El valor de la inversión está sujeto a fluctuaciones del mercado, sin que rentabilidades pasadas generen derechos en el futuro.

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