First in- first out (primero en entrar, primero en salir), suelen decir los anglosajones. Y parece encajar con la situación de China de los últimos meses. El origen de la pandemia del coronavirus se produjo en el gigante asiático, siendo el primer país en experimentar la difícil situación sanitaria y la debacle económica que provocaron los confinamientos. Sin embargo, al igual que fue el primero en sentir los efectos negativos del virus, parece que ahora va a ser el primero también en dejarlos atrás. Tanto es así, que se estima que será uno de los principales motores económicos en 2021.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha estimado en su informe Perspectivas Económicas publicado en diciembre, que el crecimiento mundial se situará en el 4,2 % y que de esta cifra China supondrá un tercio del crecimiento mundial. La recuperación económica de la región ha sido más rápida de lo esperado y ha provocado que la OCDE prácticamente duplique sus perspectivas para 2021, hasta un crecimiento del PIB del 8 % para el gigante asiático.

Asimismo, para el Fondo Monetario Internacional (FMI), China será la única economía mundial con un crecimiento positivo en 2020, que la entidad sitúa en un 1,9 %, es decir, casi el doble de lo que había previsto en junio. Además, pronostica un avance del PIB del 8,2 % para 2021, el más elevado en casi 10 años, según sus Previsiones Económicas para la Economía Mundial. Para el organismo, la rápida reactivación de su economía y gran parte de su producción ha sido una de las claves de su éxito ya que, desde mediados de abril, cuando reabrió su economía, ha registrado una elevada demanda de suministros médicos y productos tecnológicos, cuyo uso se ha multiplicado con el teletrabajo.

La brecha con el resto de emergentes se amplía

De esta forma, la pandemia ha ampliado significativamente la hegemonía de China sobre el resto de países emergentes, según apunta el informe Standard & Poor’s Global Intelligence. No en vano, frente al crecimiento de China, el resto de países registrarán una recesión este año: India (10,3 %), Sudáfrica (8 %), Brasil (5,8 %) y Rusia, de un 4,2 %, por mencionar los más relevantes.

Aprovechar el potencial a través de la inversión

En este entorno, el potencial de China destaca aún más y se erige como una de las regiones más atractivas para invertir. Y en este sentido, destacan especialmente algunos sectores, como el consumo. Actualmente, la demanda interna es el principal catalizador del crecimiento chino, apoyada por la creciente clase media, que reclama mejores servicios y es más propensa a gastar. El incremento del consumo online - especialmente tras la pandemia - ha sido otro de los factores relevantes. Gracias a esta tendencia, en los últimos años, China ha logrado reducir su elevada dependencia a las exportaciones.

Acompañan también otros aspectos, como un dólar débil, que beneficia a todos los países emergentes, y un precio del petróleo que cotiza a niveles asequibles, lo cual es especialmente relevante para China dado que es el mayor importador mundial de crudo.

Para aprovechar esta tendencia, pese a que en los últimos años se ha producido cierta apertura de los mercados chinos a los inversores internacionales, invertir directamente en renta variable del país continúa siendo muy complicado y no es accesible para todos. China cuenta con 3 mercados: Hong Kong (la bolsa más antigua y en la que pueden invertir extranjeros), Shanghai y Shenzhen. Estas dos últimas tienen limitado el acceso a los inversores extranjeros y en ellas cotizan las denominadas Acciones Clase A. Para poder invertir en ellas, hay que estar adherido al programa QFII (Qualified Foreign Institutional Investor) o hacerlo a través de una gestora que lo esté. De ahí que, los fondos de inversión sean la opción más sencilla para invertir en el país. Y no solo en renta variable, también existen fondos de renta fija china que permiten adquirir deuda pública y privada o ETFs que replican los principales índices.

Por tanto, a través de esta opción, se puede aprovechar el avance imparable de China y participar de alguna forma en el que probablemente, o eso se espera, sea el motor de la economía mundial en 2021.