¿Renta fija o renta variable? Probablemente, todo inversor se haya planteado esta cuestión en algún momento. Es cierto que existen otros activos, pero estos son los más habituales y conviene conocerlos bien antes de comenzar a invertir. De modo general, se suele pensar que la renta fija es una inversión más conservadora pero, ¿realmente es así?

¿Qué debo saber sobre los instrumentos de deuda?

La renta fija son instrumentos de deuda emitidos por los estados o por compañías para obtener financiación y, al igual que sucede en un préstamo, a cambio pagan un interés. Teniendo esto en cuenta, los principales elementos que hay que conocer son:

  • Emisor: Organismo o compañía que emite la deuda. En función de ello, puede ser:
    • Pública. Emitida por Estados, CCAA u otros organismos públicos. Los instrumentos de emisión son Letras, bonos u obligaciones.
    • Privada. Emitida por una empresa privada. La gama de instrumentos es mayor: bonos, pagarés, cédulas, deuda subordinada, etc.
  • Valor nominal del bono: Inversión inicial que realiza el inversor (capital principal).
  • Cupón: intereses que el emisor abona periódicamente al inversor. El valor del cupón es conocido previamente por el inversor, que desde el inicio sabe el retorno que obtendrá.
  • Vencimiento: Final de la vida del bono. Y momento en el que el emisor devuelve al inversor el capital principal. Según su vencimiento, puede ser:
    • Corto plazo: tienen un vencimiento máximo de 18 meses.
    • Medio y largo plazo: Vencimiento desde 18 meses y superior a dos años.

En base a estos conceptos, los riesgos principales que puede entrañar la renta fija son tres:

  1. Derivado de la liquidez. Los bonos pueden mantenerse hasta el vencimiento, pero también es posible venderlos en el mercado secundario de deuda y ‘hacerlos líquidos’, es decir, recuperar el capital antes de que venzan. Pero si no se encuentra comprador, no podría realizarse. Además, este precio de compraventa puede ser superior o inferior al inicial y, por tanto, ganar o perder dinero.

  2. Derivado del emisor. Existe la posibilidad de que un emisor no pueda hacer frente al pago de los intereses y/o no devolver el principal. Para medir este riesgo, las agencias de rating otorgan una calificación de calidad crediticia. Cuanto más elevada es la calificación, menor es este riesgo y, como consecuencia, menor el cupón del bono.

  3. Derivados de los tipos de interés. Si suben los tipos de interés, estos llegarán a ser más elevados que el precio del bono. Si sucede esto, el bono dejará de ser atractivo al ofrecer un tipo de interés inferior al que se podría conseguir en el mercado. Por tanto, sería muy complicado encontrar compradores para dicho bono.

Características de la renta variable: Inversión en bolsa

La renta variable es totalmente diferente. El inversor se convierte en ‘propietario’ de una pequeña parte de una empresa cotizada mediante la compra de acciones. Y desde el principio asume más riesgos, ya que el capital invertido no está garantizado. Es decir, es posible perder el montante invertido si desciende el precio de la acción. Tampoco se conoce con anterioridad la rentabilidad que se puede obtener, ya que depende también de la evolución del valor en bolsa.

Las fluctuaciones de las acciones están motivadas por factores muy variados, desde los propios de la empresa, como los resultados, expectativas de beneficios, nivel de endeudamiento, etc. a otros externos, como los factores políticos o macroeconómicos. Para minimizar este riesgo, es recomendable invertir a largo plazo, de forma que se puedan compensar estas oscilaciones.

No obstante, la renta variable también tiene ventajas. Es un activo más líquido que la renta fija y se puede recuperar la inversión de forma más rápida. Además, como accionista, se adquieren derechos y deberes, como acudir a la junta de accionistas, derechos de voto y uno de los más importantes, derecho a recibir parte de los beneficios de una empresa a través del cobro de dividendos, que junto a la potencial revalorización en bolsa, es la otra fuente de rentabilidad de la acción. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el dividendo no es un cupón fijo. En función de los resultados y de otros aspectos, la compañía decide en la junta de accionistas qué política de dividendos aplica e incluso puede decantarse por dejar de abonarlo.

Ten en cuenta todos estos detalles a la hora de decidirte a invertir en renta fija o variable y escoge la opción que mejor se adapte a tu situación.