Un año más ha llegado la hora de preparar la declaración de la Renta. Y para que este trámite "no se nos haga bola” y sepamos sacarle partido, debemos conocer una de las claves del éxito en nuestra planificación financiera: empezar a ahorrar cuanto antes porque el tiempo es nuestro mayor aliado.

En ocasiones nos cuesta mucho tomar la decisión de empezar a invertir y retrasamos esa iniciativa una y otra vez porque no tenemos claro si es el momento adecuado.

Para evitar esa tendencia a la procastinación, una de las fórmulas es invertir poco a poco, sin esfuerzo y sin poner en riesgo nuestra salud financiera. Para ello, es importante ser conscientes de las ventajas que nos ofrecen los fondos de inversiones y los planes de pensiones, dos de los vehículos más solicitados a la hora de rentabilizar nuestro dinero a medio y largo plazo. Además, cuentan con beneficios fiscales que nos permiten decidir cuándo queremos tributar (aflorar plusvalías), como es el caso de los fondos de inversión, o con qué ahorro fiscal queremos contar cada año hasta el momento de la jubilación o rescate de nuestro plan de pensiones, que será cuando sí tendremos que pagar a Hacienda.

Ambos vehículos nos permiten traspasar nuestras participaciones sin coste fiscal y las veces que así lo deseemos, a un nuevo fondo o plan de pensiones, que nos interese más en cada momento.

Este diferimiento fiscal hace que el ahorro sea mayor a lo largo de los años gracias al interés compuesto (¡esa octava maravilla del mundo!) ya que los rendimientos de cada periodo se suman al capital inicial y se convierten en fuente de rentabilidad para el futuro.

Por ejemplo, en el caso de los planes de pensiones, podremos reinvertir cada año el ahorro fiscal de nuestro producto, realizando una aportación extraordinaria y consiguiendo así aumentar nuestro ahorro en un 40 %1.

Fuente: Elaboración propia de Santander AM

Por su parte, si elegimos los fondos de inversión y obtenemos pérdidas en el momento del reembolso, podremos compensar las pérdidas de los últimos cuatro ejercicios con las ganancias (hasta un límite del 25 %).

Además, ambas opciones nos permiten planificar mejor no solo nuestra fiscalidad, sino también nuestro ahorro a largo plazo con una de las herramientas más valiosas que existen para que nuestras inversiones sean, potencialmente, más eficientes y rentables: las aportaciones periódicas. De esta manera, lograremos nuestros objetivos a medio y largo plazo sin comprometer la estabilidad financiera actual.

No es necesario que el partícipe deposite todos sus ahorros de una sola vez y, además, tiene flexibilidad a la hora de elegir qué cantidad invertir. Incluso puede ajustar las aportaciones a su situación personal y financiera a lo largo de sus diferentes ciclos de vida.

Esta forma de invertir permite diversificar el momento de entrada, reduciendo el riesgo de mercado y la posibilidad de entrar en un momento inadecuado. También elimina el llamado “efecto ancla”, que se produce al tener como referencia un único precio de entrada y puede propiciar decisiones precipitadas en contextos de mercado adversos. Asimismo, la inversión se verá menos afectada por la volatilidad a corto plazo.

Si estás pensando en alguna de estas dos opciones, en Openbank puedes encontrar tu Plan de Pensiones o elegir entre más de 2.000 Fondos de Inversión.


1Fuente: Elaboración propia de Santander AM.

Toda inversión conlleva riesgos, incluido ausencia de rentabilidad y/o pérdida del principal invertido y riesgo de tipo de cambio para los fondos de inversión denominados en divisa distinta del €.

Consulta el nivel de riesgo y la información de: (i) cada uno de los Fondos de Inversión comercializados por Open Bank, S.A. en el Folleto Informativo o Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI) disponible en www.openbank.es y www.cnmv.es; y (ii) cada uno de los Fondos de Pensiones comercializados por Open Bank, S.A. detallado en el Folleto Informativo o Documento de Datos Fundamentales para el Participe (DDFP) disponible en www.openbank.es.

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