La inversión temática y en megatendencias llegó hace unos años al sector de fondos de inversión y su presencia se ha ido incrementando con el paso del tiempo. Sin embargo, la crisis provocada por el coronavirus y los cambios de hábitos que la pandemia ha impuesto a la sociedad han acelerado la presencia de tendencias más disruptivas y ligadas al ámbito digital, al igual que ha dado cierto impulso a las relacionadas con el cuidado de la salud y la biotecnología.

Se considera que las megatendencias se convertirán en los motores del crecimiento futuro y provocarán modificaciones en los hábitos de la sociedad, en los negocios y en la economía, dando lugar a cambios estructurales a largo plazo. Entre ellas, habitualmente se suelen citar la longevidad, la demografía, el cambio climático y la sostenibilidad y, por supuesto, las tecnologías disruptivas. Estas últimas se han convertido en los últimos meses en una realidad presente más que en una tendencia futura.

¿Cuáles son las tendencias disruptivas?

Dentro del grupo de las tendencias disruptivas se encuentran las temáticas relacionadas con la economía digital, la inteligencia artificial, la robótica o el Big Data. Por ello, no es de extrañar el rápido avance de estos meses, ya que la tecnología se ha convertido en uno de los grandes aliados para aliviar las medidas de confinamiento impuestas por los países. Por ejemplo, ha hecho posible que los estudiantes pudieran continuar con sus clases desde casa, el teletrabajo, que gran parte de las compras se hicieran a través del comercio electrónico, que aumentaran los pagos y las transacciones digitales o simplemente comunicarse a través de videollamadas.

Asimismo, el Big Data y la inteligencia artificial también se están utilizando durante la pandemia en usos médicos o financieros, entre otros. Y el auge de la robótica es imparable tanto a nivel de maquinaria industrial como en usos más ‘cotidianos’ como el equipamiento médico.

Resultados para los inversores

Sin embargo, lo más importante de esta tecnología es que todo apunta a que ha llegado para quedarse y que, además, está siendo rentable para los inversores, que al final es el objetivo de cualquier inversión. Por razones obvias, lo mismo ha sucedido con las temáticas relacionadas con el ámbito sanitario y biotecnológico. Estas inversiones han sido de las pocas que han aguantado el impacto que la pandemia ha tenido en los mercados.

No obstante, el cuidado de la salud ya era una temática con un papel protagonista antes de la COVID-19 debido, entre otros factores, al envejecimiento de la población, y las necesidades que ello conlleva, y al aumento de la clase media en los mercados emergentes. Ambas circunstancias ya pronosticaban que se iba a hacer un mayor uso de tratamientos médicos (fármacos, tratamientos oncológicos, fisioterapia…) y de ahí su popularidad.

La epidemia del coronavirus y la implacable búsqueda de una cura en forma de medicamento o vacuna han hecho que las compañías sanitarias hayan sido de las que mejor comportamiento bursátil han registrado. Además, otra característica positiva de este sector, es que está menos expuesto que otros al ciclo económico.