Cada vez se da más importancia a la aplicación de la neurociencia, el coaching deportivo y la psicología al deporte de élite. Y no es casualidad. En el caso de un deportista se une un entrenamiento duro, una gran vocación y mucha motivación. Y todo hay que alinearlo para que el rendimiento sea óptimo.

Y es que es fundamental mantener un equilibrio entre el cuerpo, el corazón y el cerebro y conocer cómo todos se influyen e integran mutuamente.

De esto y mucho más hablamos el jueves pasado con María Concepción Gordo, experta en Comunicación no verbal e inteligencia emocional. Aunque estudió Derecho, su pasión por el mundo de las emociones la llevó a ser coach, profesora y doctorada en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, además de formadora emocional.

Junto a ella, estuvieron María Herrera y Fermín Aldeguer, pilotos del Openbank Aspar Team, que nos contaron en primera persona su experiencia. Gracias a ellos y a numerosos ejemplos que compartieron con los espectadores, pudimos entender cómo, sin decir nada, hablamos mucho de nosotros.

La postura habla por nosotros

Comunicación no verbal es todo lo que decimos sin palabras. Es decir, casi todo. Nuestros gestos, expresiones, movimientos y posturas, comunican continuamente y podemos afirmar que es imposible no comunicar.

María Concepción nos contó que la postura de los deportistas puede decirnos mucho sobre su estado de ánimo, su forma de concentrarse, la conexión con su equipo o cómo se siente antes de competir.

“Estar sentado con la espalda recta, los pies completamente apoyados en el suelo y las piernas bastante abiertas, nos dan seguridad y nos trasmiten control.”

Uno de los casos más claros es el de Cristiano Ronaldo, cuya postura dice tanto de su personalidad, que ha basado su marca en su propia figura. ¿Quién no se lo imagina con su característica postura con las piernas y los brazos muy abiertos? Esta forma parte de las posturas de poder y le hace ganar seguridad y espacio, algo fundamental para mantener el control.

Los gestos son mucho más que gestos

Otra parte importante de la comunicación no verbal son los gestos. Y María Concepción nos contó que los gestos no son solo gestos. Tienen un impacto en todo lo que nos rodea, ya que con cada uno de ellos, estamos comunicando muchas cosas. Y nos lo demostró con otro ejemplo.

Hace solo unos días, durante la Eurocopa de 2020, Cristiano quitó unas botellas de Coca-Cola de la rueda de prensa y solo ese gesto ha provocado una caída millonaria en las acciones de esta marca. ¿Podemos decir que solo fue un gesto?

Pero no solo influyen en los demás, los gestos nos afectan directamente a nosotros mismos y nuestro estado de ánimo.

Uno de los gestos más famosos del deporte español es ver a Nadal poniendo en línea sus botellas de agua. Él contó que lo hace porque si hay algo que no está alineado, pierde concentración. Y la ciencia le dio la razón. Un estudio de Harvard1 afirmó que cuando tenemos algo desordenado en la cabeza, no solo tiene un impacto cognitivo en nuestra mente también en nuestra parte emocional.

Y es que, cuerpo y mente son inseparables. Hay una clara relación entre los gestos o la postura y nuestra mente. Como comentó Concepción:

“La tensión de articulaciones, tensa el cerebro. Y en el caso contrario, mantener un cuerpo flexible, sin rigidez, ayudará a relajar también el cerebro.”

Y esa relación se ve también a la inversa. Lo que sentimos corporalmente también viene impulsado por lo que pensamos. Demostración de ello es el caso de Chris Hoy, que empezó su carrera escuchando que, por su físico, nunca podría ser ciclista. Sin embargo, su cabeza, cuerpo y corazón estaban convencidos de que podría. Hoy, es el ciclista de pista más laureado de la historia.

No es de extrañar, por tanto, que los deportistas suelan hacer muchos gestos victoriosos, fruto de su mentalidad ganadora.

“Estas posturas expansivas y positivas influyen en el cerebro y nos dan seguridad, igual que nuestra mente influye en nuestro cuerpo”

Y esto no solo aplica a los deportistas. Si sabemos que nuestros gestos y posturas influyen en nuestro estado de ánimo, podemos aprovecharnos y mejorar nuestro día a día con algo tan sencillo como cambiar nuestras posturas y gestos.

Si quieres ser como alguien, imita su postura

En la década de los 60 se descubrieron las neuronas espejo. Y lo que nos enseñaron es que lo que sentimos también se puede transmitir a los demás. Podemos alinearnos con alguien a través de la postura.

“Quien comparte posición o postura, comparte mentalidad.”

Rafa Nadal y Roger Federer son un gran ejemplo de esta acción, llamada espejar. Tienen posturas muy similares, y una mentalidad parecida que les ha permitido hacerse más grandes a ellos mismos, mientras hacían grande al otro. El mundo les ha comparado siempre y, sin embargo, ambos han sabido ser equipo, siendo rivales.

Y estas neuronas son también las culpables de que nos identifiquemos con ciertos momentos y los vivamos con mayor emoción. Muchos de ellos, en el ámbito del deporte. Por ejemplo, lo que se generó en España cuando se ganó el Mundial de fútbol de 2010. Pasamos de no tener una identidad nacional fuerte a sentirnos desbordados por la emoción de ese momento.

“Ellos lo vivieron en su propia piel. Y nos lo contagiaron a través de las neuronas espejo”.

El deporte es emoción

Y es que en el deporte profesional la emoción se vive de forma extrema. Para ellos, su trabajo no es solo eso. Es su misión de vida y su vocación, por lo que sienten todo el espectro de emociones y lo hacen al máximo nivel.

“Los deportistas viven toda la secuencia emotiva hasta llegar al grado máximo de una emoción en un espacio muy breve.”

Como nos contó María Concepción, la gran meta de la gestión emocional está allí, en la emoción extrema. Y en eso los deportistas nos enseñan mucho. En nuestro día a día nos cuesta mucho emocionarnos, pero ellos lo hacen de forma natural mientras les miran millones de personas.

“No tienen vergüenza a emocionarse y es algo muy importante porque el primer paso pasa saber gestionarlas, es expresarlas. Es la forma de que la próxima vez que nos pase, podamos controlar esa emoción.”

María Concepción también nos explicó que es más sencillo controlar las emociones positivas porque se procesan por el hemisferio izquierdo, el más racional. Y, por eso, sabemos por qué estamos contentos o felices. Sin embargo, las negativas, se procesan con el lado derecho. En él no hay esa secuencia lógica y, por tanto, no sabemos por qué estamos tristes, enfadados o con miedo. Esto hace más complicado entender lo que nos ocurre y saber gestionarlo y en estos casos solo podemos acompañarlas.

”Está comprobado que gestionar las emociones no solo nos va a hacer más sabios y felices, también más exitosos.”

¿Cómo se viven las emociones a 300 kilómetros por hora?

De esto habló Concepción con Fermín Aldeguer y María Herrera, pilotos del Openbank Aspar Team, que compartieron con nosotros cómo gestionan ellos sus emociones como deportistas de élite.

María nos explicó que es muy emocional y que pasa miedo volando, pero no sobre la pista. Cree que el miedo bloquea y si pensara en él no se subiría a la moto. Además, es muy consciente de que los pensamientos negativos pueden influir en sus carreras.

“Si piensas en el miedo, no aceleras ni compites contra otros 30 pilotos. Creo que el miedo te bloquea. Si vas a 200 y piensas que te vas a caer, no puedes hacerlo.”

Por su parte, Fermín Aldeguer se considera racional y nos contó que, aunque no lo parezca, se puede ser racional a 300 kilómetros por hora y que intenta evitar dejarse llevar por lo que siente para mantener la concentración.

“Después de un fin de semana en el que las cosas hayan ido bien o mal, pienso más de forma emocional y en cómo me siento. Pero después vuelve mi lado racional, recuerdo todo lo que llevo detrás, los entrenamientos, lo que he aprendido… y eso me hace ir al máximo después en carrera.”

Ambos tienen claro que el éxito de un deportista de élite depende de muchas cosas más además del entrenamiento y como resumió Concepción:

“En una carrera hay que unir cabeza, cuerpo y corazón a una moto y que funcione a la perfección.”

Si quieres saber más sobre emociones en el deporte, puedes ver la charla completa desde aquí.


1A Wandering Mind is an Unhappy Mind
Killingsworth, M. A., & Gilbert, D. T. (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science, 330(6006), 932-932.