Las vacaciones siempre suponen un gasto adicional que, en ocasiones, puede llegar a dejar a cero o en mínimos nuestros ahorros, haciendo que la vuelta a la normalidad sea más dura de lo que debería. Para que esto no suceda, lo ideal es planificar correctamente el presupuesto que vamos a destinar a las próximas vacaciones, y el mejor momento para hacerlo es empezar desde ahora a planearlo.

Las vacaciones y los ‘excesos’ financieros prácticamente van de la mano. Es el momento de disfrutar los frutos del trabajo de todo el año y en general se tiende a vigilar menos los gastos en los que se incurre durante ese periodo. Hasta el punto de que, en algunos casos, puede dar lugar a números rojos o a que los ahorros se reduzcan significativamente, lo que genera un estrés adicional a la ya de por sí tediosa vuelta de vacaciones.

Para evitar que esta situación se produzca, lo más efectivo es contar con un presupuesto destinado a esta partida, evitando así gastar más (o al menos no mucho más) de lo previsto. Y, aunque pueda parecer absurdo, el mejor momento para empezar a ahorrar para este fin es justo a la vuelta de las vacaciones, ya que disponemos de todo un año por delante para alcanzar nuestro objetivo financiero con menos esfuerzo. Además, contar con una meta atractiva también tiene un componente emocional y nos permite que el ahorro sea más llevadero.

Esta medida nos permite también ahorrar dinero en forma de intereses, ya que en muchos casos se decide financiar las vacaciones. Con una correcta planificación obtendremos el importe por adelantado sin tener que sumar costes adicionales.

Para ponernos manos a la obra, lo primero es marcarnos un objetivo en función de la idea (estimada) de lo que nos gustaría hacer el año siguiente. Para conseguir una cifra de lo que necesitaremos conviene apuntar todos los gastos que podemos tener (billetes de avión, alojamiento, comidas, excursiones, transporte en destino…), de modo que obtengamos una idea aproximada de cuánto podríamos necesitar, al que sumaremos una cuantía extra para imprevistos o por si no hemos calculado bien.

Una vez obtenida la cifra, calcularemos cuánto tendríamos que ahorrar cada mes hasta las próximas vacaciones para alcanzar el importe global que hemos establecido. Y, a partir de ahí, comienza la parte de planificación propiamente dicha y es cómo vamos a conseguir ahorrar dicha cantidad mensual. Como ya hemos comentado en otros artículos, existen diversos métodos de ahorro que pueden adaptarse a las circunstancias personales de cada persona. Pero también existen vías automatizadas para llevarlo a cabo.

Así, entidades como Openbank disponen de un servicio de inversión por objetivos, que permite adaptar la inversión e implementar las estrategias de inversión necesarias para conseguir nuestra meta, que en este caso serán las próximas vacaciones. Para ello, desde el banco proporcionan las herramientas (siempre teniendo en cuenta el perfil inversor) para alcanzarlo, pero además este servicio permite adaptar la forma de lograrlo si cambian las circunstancias, lo que lo convierte en un producto idóneo. De hecho, somos nosotros los que indicamos cuál va a ser la aportación inicial, desde 500 €, y si vamos a realizar o no aportaciones periódicas, aunque es altamente recomendable hacerlo, ya que permiten ahorrar casi sin darnos cuenta al destinar una cantidad fija al mensual a esta inversión. Además, esta aportación se puede incrementar, reducir o cancelar en cualquier momento sin coste alguno y también se pueden llevar a cabo aportaciones extraordinarias si se considera oportuno, al igual que acometer reembolsos si fuera necesario.

Por tanto, intentar maximizar nuestro dinero a través de la inversión, nunca ha sido más cómodo y se nos acaban las excusas para no comenzar a ir planeando nuestras próximas vacaciones y el año que viene no empezar el nuevo curso con la cuenta a cero.


Toda inversión conlleva riesgos, incluido ausencia de rentabilidad y/o pérdida del principal invertido.

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