Los gestos, las posturas y las microexpresiones faciales manifiestan cómo nos sentimos. Todo lo que nos pasa por dentro se manifiesta por fuera, esto es bastante evidente y está muy estudiado. Pero el efecto contrario también existe, es decir, si modificamos nuestro cuerpo también se modifica nuestra emoción.

Si estamos contentos, se notará corporalmente con posturas más abiertas, más relajadas, menos rígidas, pero a veces podemos no estar especialmente felices, y ayudándonos de nuestro cuerpo puede que consigamos activar cerebralmente conexiones que permitan mejorar nuestro estado de ánimo.

En todos los momentos de la vida, y especialmente en el trabajo, donde debido a la presión, es importante estar serenos y tranquilos, la buena noticia es que podemos generar esas emociones con nuestro cuerpo.

Hay posturas que tienen efectos positivos en el cerebro, haciendo que se liberen neurotransmisores que mejoran nuestro estado de ánimo como la dopamina, y también hay posiciones corporales que ayudan a reducir la presión y el agobio gracias a la disminución de cortisol, la hormona responsable del estrés y la ansiedad. Hay incluso posturas que pueden elevar el nivel de testosterona y, por tanto, hacen que nos sintamos más fuertes, por ejemplo la postura de brazos en jarras.

La Progamación Neurolinguística (PNL)1 dedica parte de su investigación neuronal a los cambios de estado mental y emocional, en parte generados por modificaciones de posturas físicas.

En 2010 la psicóloga, investigadora y profesora de Hardvard Amy Cuddy publicó un estudio2 en el que demuestra la importancia de las llamadas "posturas de poder", por ejemplo la posición de la victoria con los brazos levantados y el signo de Victoria con los dedos de las manos, mantenida durante al menos 180 segundos es capaz de mejorar nuestro ánimo. Si nuestro cerebro interpreta que hemos conseguido un logro hace que nos sintamos mejor.

Otras posturas poderosas y que ayudan a aumentar nuestra seguridad y autoconfianza son: erguir el tronco, alinear hombros con caderas, caminar con la cabeza alta, sonreír, abrir brazos, ocupar espacio físico.

Cuando no estés en tu mejor momento, recuerda que en tu cuerpo tienes un aliado muy poderoso para ayudar a sentirte mejor.

Recuerda: no podemos no comunicar.


1Bavister, S., & Vickers, A. (2011). Programación neurolingüística (PNL): Las claves para una comunicación más efectiva. Editorial AMAT.
2https://www.researchgate.net/publication/46381420_Power_Posing_Brief_Nonverbal_Displays_Affect_Neuroendocrine_Levels_and