El universo de las tarjetas bancarias ha ido evolucionando en función de los distintos perfiles y necesidades del cliente, ofreciendo una amplia variedad de opciones cada vez más especializadas. Sin embargo, hay una modalidad 'clásica' que mantiene una enorme aceptación entre los usuarios: la tarjeta de crédito.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

Prácticamente todas las personas que realizan operaciones bancarias conocen este producto. La definición de tarjeta de crédito es sencilla. Se trata de un tipo de tarjeta que permite realizar pagos o retirar efectivo a crédito. Esto quiere decir que con una tarjeta de este tipo compras ahora y pagas más tarde.

En la práctica, con una tarjeta de crédito lo que haces es pedir dinero prestado al emisor bajo la promesa de que será devuelto en el plazo y en la forma pactada. Lo que la diferencia de un préstamo al uso es que ese crédito está siempre disponible, dentro de unos límites.

Este límite de gasto de la tarjeta de crédito figura de forma explícita en el contrato y varía en función del tipo de tarjeta, tu solvencia y tu historial como cliente. Ahí es donde se distingue entre tarjetas ‘oro’, ‘plata’ o ‘diamante’ para referirse al límite de gasto y también a los seguros asociados, así como otros servicios añadidos en el dinero de plástico.

¿Para qué sirve una tarjeta de crédito?

Las tarjetas de crédito son un gran instrumento de financiación a corto plazo, especialmente si sabes usarlas bien y lo haces con responsabilidad. Para entenderlo mejor, nada como saber el funcionamiento de una tarjeta de crédito clásica.

Con una tarjeta de crédito clásica vas comprando a lo largo del mes sin que salga un solo euro de tu cuenta corriente. El banco es quien adelanta ese dinero, que después tú deberás devolver el día del mes que hayas pactado (normalmente será cerca del día de cobro).

A partir de ahí han ido surgiendo diferentes tipos de tarjetas de crédito con distintos métodos de pago. Las hay incluso que permiten pagar sólo una cantidad cada mes del crédito que hayas usado.

Lo que no cambia es que las tarjetas son un método de pago seguro que permiten olvidarse del dinero en efectivo. Una tarjeta de crédito cuenta con una numeración de 16 dígitos únicos y su fecha de caducidad.

Además, en el reverso aparece el código CVV o CVC, un grupo de tres o cuatro dígitos que se usa como método de seguridad en transacciones no presenciales, como las compras por teléfono o a través de Internet.

Las tarjetas de crédito en Openbank

La variedad de tarjetas de crédito ofrecidas por Openbank es un buen ejemplo de los tipos de tarjetas que existen para adaptarse a cada cliente:

  • Tarjeta de crédito Open Credit: un producto que permite abonar los gastos mensuales en un único pago, en cuotas fijas o variables, así como aplazar una compra o una operación de la cuenta. Sin comisiones de renovación si domicilias la nómina o la utilizas una vez al mes, entre otras opciones. Con la Open Credit puedes efectuar compras seguras online y en establecimientos de todo el mundo, beneficiándote de un seguro de accidentes gratis en tus viajes en transporte público y en tu día a día.

  • Visa Diamond Infinite Credit: eleva el significado de tarjeta de crédito al posibilitar una financiación de hasta 60.000 euros. Con protección en tus viajes y compras de AIG. Tiene un diseño exclusivo -está fabricada en metal- e implica atención personal las 24 horas para reserva de restaurantes, entradas de espectáculos o billetes de viajes, entre otros servicios gracias a Multiasistencia.

  • Pack de débito y crédito Premium: una combinación de dos tarjetas muy útil que, en la de crédito, ofrece hasta 12.000 euros de financiación, confirmación gratuita de pagos por SMS y diversos seguros.

  • Virtual Credit: un producto igual que la Open Credit pero virtual, gratis y eco-friendly. No la recibirás físicamente. ¡Aparece en tu móvil en cuanto la contratas! Comienza a usar tu tarjeta desde que la contrates. Puedes enrolarla en tú móvil en cualquiera de los Payments (Apple Pay, Google Pay, Samsung Pay, Fitbit Pay, Garmin Pay o el propio Wallet de Openbank). Te permite abonar los gastos mensuales en un único pago, en cuotas fijas o variables, así como aplazar una compra o una operación de la cuenta. Puedes efectuar compras seguras online y en establecimientos de todo el mundo, beneficiándote de un seguro de accidentes gratis en tus viajes en transporte público y en tu día a día.

Con todos estos tipos de tarjetas podrás mejorar tu financiación a corto plazo y ganar flexibilidad en tus pagos si sabes usarlas con responsabilidad.


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