Es habitual que las noticias que leemos en la prensa económica hagan referencia a los hedge fund como vehículo de inversión y que a más de uno nos haya asaltado la duda de qué características comparten estos productos con los fondos de inversión que todos conocemos o, por el contrario, en qué se diferencian de ellos.

Aunque la traducción literal de hedge fund al castellano sea fondo de cobertura, quizá la expresión que mejor lo defina sea la de fondo de inversión libre, ya que cuenta con muchas menos limitaciones regulatorias que un fondo tradicional. De hecho, aunque persigue el mismo objetivo, obtener la máxima rentabilidad posible del capital invertido, para ello pueden utilizar una gama mucho más amplia de estrategias, asumir más riesgo e incluso apalancarse.

¿Qué diferencias hay entre los hedge funds y los fondos tradicionales?

  • Riesgo. Las inversiones realizadas por los hedge fund tienen un perfil de riesgo muy superior al de un fondo de inversión. No en vano, son considerados como una inversión de alto riesgo, ya que la flexibilidad de la que disponen para invertir eleva los riesgos asumidos. Por ejemplo, mientras que en un fondo tradicional el peso de un activo financiero puede estar limitado a un porcentaje concreto (como podría ser que ningún valor de la cartera pueda representar más del 5 % de los activos del fondo), en los hedge funds no suele haber esta limitación. Asimismo, algunos utilizan apalancamiento (emplean deuda para invertir más capital del que realmente poseen en una inversión), lo que puede tener un efecto multiplicador sobre los beneficios, pero también sobre las pérdidas potenciales.
  • Activos. Además, pueden invertir en cualquier clase de activos, no solo en acciones o en renta fija, sino que algunos también invierten en divisas, materias primas o activos inmobiliarios, entre otros, pudiendo construir una cartera altamente diversificada.
  • Rentabilidad. Evidentemente, el hecho de asumir más riesgos posibilita que puedan llegar a obtener rentabilidades potenciales superiores ya que, además, uno de sus objetivos es obtener rendimientos positivos en cualquier entorno de mercado para lo que suele utilizar diferentes estrategias, que en muchos casos están descorrelacionadas con los mercados.
  • Inversión mínima. Mientras que, en un fondo tradicional, la inversión mínima suele ser asequible para el inversor particular (por ejemplo, una participación o 1.000 €, entre otros), en el caso de los hedge fund se requieren inversiones iniciales significativas y están dirigidos a inversores cualificados.

Tipos de hedge funds

Como hemos comentado anteriormente, los hedge fund utilizan diferentes estrategias de inversión y en función de ellas se clasifican de una forma u otra. Aunque las divisiones que vamos a ver a continuación se pueden clasificar a su vez en subtipologías, en general encontramos:

  1. Direccionales. En ellas el gestor invierte en función de si cree que el mercado va a subir (y adopta una posición larga) o de si piensa que va a bajar (y apuesta por estar corto).
  2. Global Macro. En este caso, las decisiones de inversión se basan en las tendencias macroeconómicas globales, en la evolución de las divisas, los tipos de interés o incluso los precios de las materias primas.
  3. Arbitraje. Consiste en intentar aprovechar las diferencias de precio de un mismo activo en diferentes mercados. Para ello, se realizan operaciones simultáneas de compraventa y se espera a que los precios se ajusten. Es decir, se adopta una posición corta (venta) en el mercado en el que el activo está más caro y larga (compra) en el mercado en el que está más barato.
  4. Event driven. En este caso, las decisiones de inversión del gestor vienen dadas por situaciones o eventos que afectan a las empresas, como pueden ser las fusiones y adquisiciones o las reestructuraciones de deuda, entre otros eventos.
  5. Distressed. Invierten en compañías en dificultades financieras, como puede ser haberse declarado en quiebra o estar a punto de hacerlo.
  6. Long /short. Consiste en invertir en sentido inverso en dos tipos de valores correlacionados, esperando que la diferencia de precio entre ellos se estreche o amplíe. Es lo que se conoce como trading de pares. Por ejemplo, entre dos compañías energéticas, en una se asume una posición corta y en otra una larga.

Teniendo todo esto en cuenta, queda claro que la diversidad y flexibilidad de los hedge funds a la hora de invertir los hace muy atractivos, pero también los convierte en un producto arriesgado y complejo de entender, por lo que está reservado a inversores cualificados, dejando los fondos tradicionales para el resto de inversores.


Este artículo ha sido redactado sin ánimo de exhaustividad y con efectos meramente informativos, sin que el mismo suponga ningún tipo de asesoramiento o recomendación por parte de Open Bank, S.A. Open Bank, S.A. declina cualquier responsabilidad por la emisión del presente artículo.