Minimizar las pérdidas de una cartera es el objetivo de cualquier inversor y para ello, en ocasiones, se intenta invertir en activos que entrañen bajo riesgo. Sin embargo, en el actual entorno de bajos tipos de interés, la búsqueda de rentabilidad con poco riesgo se ha convertido en un desafío. Ante esta situación, algunos inversores han optado por incluir en su cartera los denominados covered bonds o bonos garantizados.

Los covered bonds son instrumentos de deuda emitidos por entidades financieras que están respaldados por otros activos. En España, generalmente, los activos que se utilizan para respaldar estas emisiones suelen ser hipotecarios.

¿Por qué se consideran más seguros?

La razón es su doble garantía en caso de impago, ya que el inversor cuenta con un derecho de crédito, como acreedor, sobre la entidad emisora y otro sobre los activos que actúan como cobertura. Asimismo, a esta doble seguridad hay que sumar que también cuenta con los flujos de caja de los activos que actúan como garantía. Es decir, en caso de estar respaldados por titulizaciones hipotecarias, las cuotas que abonan cada mes los hipotecados como pago de las mismas.

Este tipo de bonos han cobrado mucho protagonismo en los últimos tiempos, impulsados por la normativa europea sobre los activos de los bancos y aseguradoras. La Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria1,de 15 de mayo de 2014, excluye a los covered bonds del mecanismo de recapitalización interna2 de la UE, lo que supone que la autoridad comunitaria no puede intervenirlos3 y forzar a que los inversores tengan que asumir pérdidas.

Así, aunque la pandemia de la COVID-19 redujo las emisiones de covered bonds, este mercado no ha dejado de crecer, alcanzando en Europa a finales del primer semestre de 2020 un valor nominal total de 2 billones de euros, según los datos del Fact Book 20204, elaborado por el European Covered Bond Council.

Desconocen lo que es un impago

En los dos siglos y medio de vida con que cuentan estos bonos, nunca se ha producido un impago en esta clase de activo5. Por ejemplo, en el punto álgido de la crisis de la deuda griega en 2011, muchas entidades, e incluso el propio gobierno del país, se vieron abocadas a no pagar parte de su deuda (lo que se conoce como “hacer una quita”) y los inversores dejaron de cobrar6. Sin embargo, en el caso de los covered bonds eso no sucedió y siguieron haciendo frente al pago de los cupones.

Si esta condición no fuera suficiente, además, este tipo de activos, aunque suelen tener una elevada correlación con los bonos soberanos, en general presentan menor volatilidad que estos y también que los bonos corporativos convencionales, lo que les dota de mayor atractivo para los inversores conservadores.

No obstante, cabe señalar que los inversores particulares no pueden acceder directamente a este tipo de bonos, que están reservados para los inversores institucionales. Sin embargo, sí se puede tener exposición a ellos a través de fondos de inversión o planes de pensiones que estén invertidos en estos activos.

Teniendo todo esto en cuenta, parece claro que los covered bonds son un buen atractivopara los inversores más conservadores y que podrían estar presentes en los productos en sus carteras de inversión, aunque sea a través de una exposición indirecta.


1DIRECTIVA 2014/59/UE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
2REGLAMENTO (UE) No 806/2014 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO
3Cómo funciona el Mecanismo Único de Resolución
4ECBC: EUROPEAN COVERED BOND FACT BOOK 2020
5Este es el tipo de bonos que no ha quebrado nunca en los últimos 200 años
6La quita de la deuda griega tiene precedentes

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