Es Matilde un nombre que a quien escribe le parece atractivo, aunque no me vienen a la cabeza más que unas pocas Matildes conocidas, si acaso la musa de Pablo Neruda o la escritora Matilde Asensi. Sí, hay una Matilde que en 1967 se hizo muy popular en España, hasta el punto que hoy en día todavía podemos escuchar su nombre cuando alguien se refiere a cierta compañía del Ibex 35.

Esa Matilde, efectivamente, es una de las poco más de 130 compañías negociadas en el Mercado Continuo español, un segmento de nuestra renta variable que no es más que un astro mediano en el firmamento de los mercados financieros. Por eso, en un entorno globalizado como el actual, los inversores españoles pueden plantearse nuevos horizontes, tal como hacen los inversores extranjeros.

Según el Informe anual de Bolsas y Mercados sobre la propiedad de las acciones cotizadas, a cierre de 2017 el 46% de la capitalización del mercado español estaba en manos extranjeras.

Las Bolsas son como un bazar.

Y es que las bolsas son como un gran bazar internacional en el que podemos encontrar prácticamente de todo y a diferentes precios, que no valores. Si, por ejemplo, has escuchado hablar de un tal Warren Buffett (con su popular cita “Precio es lo que pagas, valor lo que recibes”, quién sabe si basada en las palabras de Quevedo o Machado) puedes comprar acciones de su afamada compañía Berkshire Hathaway, al menos sus acciones de clase B. Si, como la mayoría de los mortales, no puedes permitirte tener acciones clase A de Berkshire Hathaway siempre podrías tener un ramillete de Ferraris -acciones, que no coches-. O algunas acciones de LVMH, Hermes o Kering, que forman parte del CAC 40 parisino. Si crees que te lo mereces podrías regalarte unas joyas; es decir, unas acciones de Tiffany & Co.

En ese gran bazar, los inversores que se animen a investigar un poco encontrarán cosas bastante curiosas. ¿Te gustan las motos? Pues puedes ser accionista de Harley-Davidson en cualquier momento. Si lo que te gustan son las dos ruedas pero sin motor, seguro que te suena la empresa Shimano, también especializada en artículos de pesca. Siguiendo con los deportes, la llegada de Cristiano Ronaldo a la Juventus de Turín fue bien recibida por los seguidores de la Vecchia Signora… y por quienes tuvieran acciones del equipo italiano en aquellos días. Y no es el único club deportivo que cotiza en bolsa. Además de los más de 20 equipos de fútbol que podemos encontrar, si prefieres el deporte de la canasta puedes comprar acciones de Madison Square Garden, dueños de la franquicia de la NBA New York Knicks, por ejemplo.

La Bolsa está allá donde mires.

Si te animas a curiosear, verás que la bolsa está más presente de lo que pensabas en la cotidianidad de tu día a día, como los impuestos. Y no solamente las compañías españolas (atención al tipo de cambio al invertir en divisa no Euro, que puede contribuir a la rentabilidad o reducirla).

Tal vez te encontraste un día buscando Pokemons por el parque… la empresa que te puso a hacer ejercicio fue Nintendo.

Mirando un poco a nuestro alrededor, ¿recuerdas cuando tu hijo/a te habló de una aplicación para ligar llamada Tinder? Pues la matriz cotiza en bolsa, sí, y tiene un gráfico histórico realmente llamativo. Pregunta a tu sobrino cuál es ese videojuego que tanto le gusta, si te responde GT San Andreas tienes que saber que Take-Two Interactive cotiza, por supuesto. Tú mismo tal vez te encontraste un día buscando Pokemons por el parque… la empresa que te puso a hacer ejercicio fue Nintendo. ¿Cuál es tu aerolínea preferida? ¿Dónde haces la compra, también por Internet? ¿Fumas? La respuesta a estas preguntas suele llevar asociado el nombre de alguna compañía que cotiza. Incluso si te gustan las películas del Lejano Oeste siempre podrías presentarte un día en casa y decir “soy accionista de Smith & Wesson” (ahorrándote los disparos, claro está), hoy llamada American Outdoor Brands.

Utiliza tus gustos y conocimientos para invertir.

Otro enfoque: ¿por qué no aprovechar tus conocimientos sobre alguna industria o empresa concreta para investigar posibilidades de inversión? O ¿por qué no hacer este ejercicio desde un punto de vista “vendedor” o para evitar ciertos peligros? Las Vegas Sands, por ejemplo, la empresa del magnate Sheldon Adelson (¿recuerdas el megaproyecto Eurovegas?), puede verse negativamente afectada si la guerra comercial entre China y EE.UU. se prolonga en el tiempo. Por otro lado, Lockheed Martin viene siendo el principal contratista del Departamento de Defensa de EE.UU., lo que implica que cada año firma contratos por unos cuantos de millones de dólares norteamericanos. Si simplificamos la visión sobre la bolsa y pensamos que es animada por la confianza y el dinero, desde luego uno de los ejes lo tiene bastante sólido. Su gráfico histórico así lo ha venido demostrando. Pero, evidentemente, tiene una fuerte dependencia de las arcas públicas norteamericanas.

Efectos externos sobre el valor de las acciones.

También podríamos pensar en cómo la información sobre una empresa afecta a otras -proveedores, competidores o incluso empresas de otros sectores - animando o deteriorando su cotización. Un ejemplo reciente de contagio negativo: el 2 de enero Apple revisó a la baja sus previsiones de ventas de iPhones en China, lo que impactó no solamente en la compañía de Cupertino, sino en fabricantes de artículos de lujo: el mercado interpretó que si no querías (o podías) pagar lo que cuesta el último teléfono de Apple, tal vez tampoco querrías (o podrías) comprar otros artículos de lujo.

¿Cómo elegir las acciones en las que invertir?

En fin, más allá de estas curiosidades y la investigación en busca de acciones en las que invertir, hay múltiples puntos de vista para tomar una decisión: por dividendos (atendiendo a este criterio, por ejemplo las tabaqueras, aseguradoras y empresas de energía suelen resultar atractivas), en base a un determinado porcentaje de caída, por análisis de su balance…

Recuerda que hablamos de tu dinero, cuídalo como merece porque te habrá costado conseguirlo. Y en la bolsa, como en tantos otros aspectos de la vida, nada es fácil. Y, por supuesto, la inversión no estará exenta de riesgo.

Pero, después de todas estas curiosidades sobre empresas cotizadas en diferentes mercados, permíteme compartir unas reflexiones que creo, humildemente, todo inversor debe considerar. En primer lugar, recuerda que hablamos de tu dinero, cuídalo como merece porque te habrá costado conseguirlo. Y en la bolsa, como en tantos otros aspectos de la vida, nada es fácil, no lo es seleccionar una acción, ni encontrar un buen momento de compra, ni, mucho menos, acertar con el timing de la venta. Y, por supuesto, la inversión no estará exenta de riesgo.

Investiga (por ejemplo, qué empresa es esa tal Matilde de la que te hablaba al principio del texto), analiza e intenta pensar “out of the box” y de forma global, busca la forma de asentar tus convicciones de manera firme y no te enamores de una acción, ni siquiera de aquellas con un nombre –apodo- tan bonito como Matilde.

Tú inviertes

En nuestro día a día ya tenemos suficientes inquietudes, así que toda inversión que afrontes debe permitirte dormir tranquilo. Deja a un lado tu ego y valora tu situación patrimonial, tus perspectivas económicas tanto de ingresos como de gastos y tu grado de aversión o atracción por el riesgo. Tal vez, incluso consideres que no es el momento idóneo para mantener una posición relevante en renta variable, o tal vez te puedes plantear la inversión en acciones como un complemento táctico a una cartera correctamente diversificada y compuesta mayoritariamente por otros productos. En Openbank, puedes encontrar más de 1.500 fondos de inversión en los que invertir desde un euro y un amplio catálogo de ETFs.

En Openbank, invertimos por ti

Y recuerda que si no dispones de tiempo o prefieres dedicar tus horas a otras cuestiones, a partir de una inversión de 500 euros puedes ordenar la gestión de tus inversiones al Comité de Inversiones de Openbank, que asesorado por los especialistas de BlackRock -la mayor gestora de activos a nivel mundial- trabajará para sacar el máximo partido a tu dinero.

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