Sandbox es una de las palabras de moda en el ámbito fintech. Su traducción literal es “cajón de arena” o arenero, aunque en este caso se refiere a una herramienta para adaptar el ritmo de la innovación financiera al del marco regulatorio.

Y es que, la tecnología tiende a avanzar más rápido que la legislación. Donde una es ágil, la otra es más lenta. Cuando esto ocurre, se van creando pequeños puntos de fricción que puede costar resolver después, como ha ocurrido con aplicaciones como Glovo y Deliveroo o con la protección de datos en el ámbito de internet.

En el sector fintech, que aplica la tecnología al ámbito financiero, se añade el problema de que esa falta de regulación supone un lastre para la innovación. Sin legislación no se puede avanzar en lo referente a finanzas. La solución es trabajar a través de un sandbox regulatorio.

¿Qué es un sandbox regulatorio?

En el ámbito de la informática, un sandbox es un entorno de pruebas cerrado y seguro. Se utiliza para experimentar en un entorno controlado y con pocas reglas definidas, igual que hacen los niños en un arenero, que tiene los límites claramente delimitados, pero pocas o ninguna regla o limitación a su creatividad.

En definitiva, es un espacio aislado donde se realizan pruebas y se testan pilotos de nuevos productos y tecnologías, sin que afecten al sistema principal. Así se puede ir avanzando en su diseño y adaptándolos a la normativa que corresponda. Este concepto de entorno de pruebas aplicado al área legislativa es lo que se conoce como un sandbox regulatorio, un marco delimitado donde se prueban nuevos modelos de negocio que no terminan de encajar en la regulación vigente o no cuentan con un supervisor específico, por ejemplo.

¿En qué punto se encuentra el sandbox regulatorio fintech en España?

El concepto de sandbox para el ámbito fintech no es nuevo y ya son varios los países que cuentan con él: Japón, Australia, Reino Unido, Singapur o Estados Unidos son algunos ejemplos. Gran Bretaña es el más avanzado en Europa y fue en 2015 cuando creó el primer sandbox para empresas financieras del que han salido ya varias startups fintech.

En España, ya contamos con la ley que regula el Sandbox, ley 7/2020 de 13 de noviembre, para la transformación digital del sistema financiero, que servirá para dar autorización a los proyectos fintech asegurándose que respetan los derechos de los consumidores, entre otras cosas.

El sandbox español trabajará con ventanas de admisión semestrales para nuevos proyectos. Una vez analizados los proyectos en este entorno de pruebas, el supervisor elaborará un informe. En cualquier caso, participar en el sandbox no es sinónimo de obtener la autorización. De hecho, el objetivo de este entorno de pruebas es poder acompasar el ritmo de crecimiento del proyecto al de la obtención de la licencia, pero solo si procede.