Los tipos de interés son una medida del precio del dinero e influyen en nuestra vida más de lo que en ocasiones creemos. Al hablar de tipos de interés hay que diferenciar entre los tipos que se aplican en las operaciones financieras y los que marcan los bancos centrales, que determinan el precio oficial del dinero.

¿Qué son los tipos de interés?

Los tipos de interés (o tasas de interés) son lo que el usuario paga en una operación financiera. A modo de ejemplo, es el pago recibido por los bancos a cambio de proporcionar capital o lo que se abona por depositar dinero bajo su custodia con un depósito.

Se trata, en ambos casos, de un porcentaje sobre el importe prestado o entregado. Éste se va aplicando al periodo de tiempo incluido en una determinada oferta del banco o al lapso que hayan acordado entidad y cliente.

Cuando este porcentaje no varía a lo largo de la vida del préstamo o de la inversión, se habla de un tipo de interés fijo. Por el contrario, cuando el porcentaje que pagas al banco cambia, se habla de un tipo de interés variable.

¿Quién establece los tipos de interés?

Los bancos centrales son los encargados de establecer el tipo de interés oficial, lo que se conoce como el precio oficial del dinero. En el caso de la Unión Europea (UE), esta tarea recae sobre el Banco Central Europeo (BCE), que es quien dicta la política monetaria común.

De forma muy simplificada, los tipos de interés bancarios del BCE son el precio al que la entidad presta dinero a los bancos. Ese porcentaje afectará a los depósitos, rendimientos de cuentas corrientes e hipotecas, entre otros.

¿Por qué suben o bajan los tipos de interés?

Los tipos de interés oficiales suben y bajan en función de la situación económica. Como norma general, cuando el BCE quiere estimular la economía y generar inflación, bajará los tipos para que el precio del dinero sea menor. En teoría, esto hará que los intereses en préstamos bajen y se reavive el consumo, aunque la realidad es que hay otros factores que también afectan al tipo de interés de una hipoteca, un préstamo o un depósito.

Por el contrario, cuando la economía está en marcha y no son necesarios estímulos adicionales, los tipos de interés tienden a subir.

Tipo de interés actual

El BCE mantiene, de momento, los tipos de interés en estos valores: depósito, al -0,50 %; referencia, en el 0 %; y facilidad marginal de crédito, 0,15 %. La evolución de los tipos de interés es plana desde hace años, ya que se encuentran congelados en los porcentajes indicados.

Los tipos de interés actuales son el reflejo de la situación económica y una herencia de la crisis financiera de 2008. Además, teniendo en cuenta el impacto económico provocado por la pandemia del coronavirus, no parece probable que el interés bancario vaya a evolucionar al alza a corto plazo.

Los tipos de interés en hipotecas y préstamos personales

Más allá de la macroeconomía y de la definición del tipo de interés, la realidad es que su evolución afecta directamente a temas tan habituales para los clientes de las entidades bancarias como las hipotecas o los préstamos personales.

En el caso de las hipotecas lo hace a través del euríbor. Este índice es el principal tipo de interés de referencia en las hipotecas a tipo variable, y se calcula tomando como referencia el precio al que las entidades financieras se prestan el dinero.

Como es lógico, los tipos de interés oficiales tienen un peso específico en ese porcentaje, aunque la propia demanda del mercado puede alterar el resultado posteriormente. Por eso, el euríbor puede subir aunque los tipos de interés estén bajos.

En el caso de los préstamos personales, el tipo de interés también influye, pero hay otros elementos que las entidades financieras tendrán en cuenta para establecer el tipo bancario de la operación para cada cliente.

¿Qué factores provocan variaciones en el tipo de interés?

En general, debes tener en mente que "a mayor riesgo, mayor tipo de interés aplica el banco". Pero, además, las tasas de interés pueden variar mucho de una operación a otra, dependiendo de varios factores:

  • Cuanto mayor sea el plazo del préstamo, mayor es el tipo de interés.
  • El tipo de interés marco de cada operación. En otras palabras, no es lo mismo adquirir una vivienda a 30 años que gastarse 500 euros con una tarjeta de crédito aplazando el pago.
  • El perfil. Las entidades analizan la solvencia por medio de nómina, historial crediticio, deudas acumuladas, etc.
  • El porcentaje de financiación que solicites sobre el valor del inmueble puede influir en el precio.

Los tipos de interés en los depósitos

El efecto de los intereses en los depósitos bancarios es todavía mayor. En un entorno de tipos de interés a la baja será complicado encontrar depósitos con un tipo de interés nominal o TIN alto.

Conocer el tipo de interés nominal (TIN) que se aplica a cualquier producto es clave, aunque en la práctica, resulta más determinante saber la tasa anual equivalente (TAE), ya que ofrece una fotografía más completa de las condiciones de la contratación.

Si quieres saber más sobre estos conceptos, en otro artículo puedes descubrir la diferencia entre el tipo de interés nominal y la tasa anual equivalente para que tengas la capacidad de controlar ambos indicadores.