Contar con un plan de ahorro para la jubilación es la asignatura pendiente de muchas personas pero, al mismo tiempo, una necesidad ante la creciente esperanza de vida y el deseo de mantener el poder adquisitivo al finalizar la etapa laboral. Para lograr adquirir el hábito de ahorrar, uno de los consejos más repetidos por los expertos es realizar aportaciones periódicas a la inversión. Es una de las mejores maneras de alcanzar los objetivos deseados, sin que tenga un efecto importante en los gastos diarios.

Independientemente del producto elegido en función de las circunstancias y perfil inversor, como por ejemplo un plan de pensiones, la constancia es clave para maximizar los beneficios de la inversión. A través de las aportaciones periódicas es posible alcanzar este hábito y, además, es una fórmula que se adapta a todos los ahorradores, ya pueden elegir las cantidades que se invierten y los plazos. Por ejemplo, alguien que acaba de comenzar a trabajar decide aportar 50 € cada trimestre a su plan de pensiones. Si pasado un tiempo tiene capacidad de destinar más a su ahorro, puede cambiar la cuantía a 30 € al mes (90 € al trimestre). Y lo mismo sucede al contrario, es posible reducir el importe o dilatar los plazos.

Además, actualmente algunas entidades ofrecen la posibilidad de automatizar las aportaciones periódicas a tu inversión para no tener que estar pendientes de esta tarea. A través de este servicio se puede configurar la cuantía y periodicidad de las aportaciones -que se pueden detener en cualquier momento en caso necesario y activar posteriormente- y permite no estar pendiente de calcular cuál es el mejor momento para invertir, ya que hacerlo sistemáticamente elimina cualquier decisión humana que pueda afectar negativamente a la inversión. De esta forma, se crea un plan de futuro de forma automática, constante y casi sin darse cuenta.

El interés compuesto o ‘la forma más poderosa de la galaxia’

Las aportaciones periódicas a tu inversión permiten incrementar el patrimonio invertido, pero este también puede aumentar por, en su caso, la revalorización del capital. Acumular los intereses que se hayan podido obtener y sumarlos a la inversión inicial permite beneficiarse de lo que se denomina **interés compuesto. **

El físico alemán Albert Einstein definió el interés compuesto como “la forma más poderosa de la galaxia”. No en vano, el hecho de no retirar los intereses generados y mantenerlos invertidos aumentando el capital permite contar con una mayor capacidad de ahorro con menos esfuerzo.

Por ejemplo (en cifras muy redondas y siendo éste un caso teórico), si se invierten 10.000 € en un producto que ofrece una rentabilidad del 10% anual a un plazo de dos años, al cabo del primer año se habrá ganado 1.000 €. Ante esta situación existen dos opciones:

a). Recuperar los intereses generados. De esta forma, volvería a haber 10.000 € invertidos al 10% y se obtendrían otros 1.000 €. Intereses generados al final de los dos años = 2.000 € y, por tanto, un patrimonio final de 12.000 €.
b). Mantener los intereses invertidos. Así, la inversión ‘inicial’ del segundo año sería de 1.100 €, que tras rentabilizar al 10%, convierten el total en 12.100 €.

En este ejemplo, al ser a corto plazo, la diferencia no parece significativa, pero si se extrapola a largo plazo, es más abultada. Mediante la primera opción, a 10 años el patrimonio total sería de 20.000 €, mientras que en el segundo, ascendería a 25.937 €.
¡Casi 6.000 € más!

Cabe recordar que este es un caso teórico, sin tener en cuenta las fluctuaciones de mercado y otros factores y riesgos que pueden afectar a la potencial rentabilidad del producto.

En el caso concreto de los planes de pensiones, dado que son un producto de inversión a largo plazo y en el que los rendimientos generados se mantienen invertidos hasta que se rescata parte o la totalidad del plan, suponen un vehículo idóneo para aprovechar el interés compuesto. Así, la combinación de aportaciones periódicas e interés compuesto constituye una gran combinación para optimizar, en su caso, los rendimientos de la inversión y poder lograr el objetivo marcado.

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