Ahorrar para la jubilación es una necesidad que ya nadie pone en duda. Sin embargo, en lo que sí hay diversidad de opiniones es en el vehículo de inversión más adecuado para canalizar dicho ahorro. Como para casi todo, hay más de una opción válida para este fin, pero una de las ventajas del plan de pensiones es que el producto de inversión se ha creado expresamente con este objetivo.

Flexibilidad en las aportaciones

Una de los motivos por los que las personas deciden no ahorrar para la jubilación es su baja capacidad de ahorro mensual o anual. Los planes de pensiones permiten realizar aportaciones ‘aptas para cualquier bolsillo’, tanto en cuantía como en periodicidad, ya que cada partícipe puede elegir la cantidad que aporta y cuándo quiere realizar cada ingreso. Es decir, puede modularse y casi asumirse como un gasto más de nuestro día a día.

Una amplia gama disponible

En el mercado español existe una amplia variedad de planes de pensiones, por lo que los inversores pueden encontrar productos que se adapten perfectamente a su perfil de riesgo y objetivos de inversión. Planes de renta variable, de renta fija, mixtos, más o menos conservadores, etc.

Además, en los últimos años, las entidades han ampliado notablemente la oferta de planes de pensiones con criterios de inversión socialmente responsable, por lo que, en la actualidad, se puede cumplir un doble objetivo: alinear los valores personales con los de inversión, y contribuir a la mejora de la sociedad y el planeta mientras se ahorra para la jubilación.

Vocación a largo plazo

La estructura de los planes de pensiones está diseñada para invertir a largo plazo y aunque su menor liquidez respecto a otros productos financieros (ya que solo se puede reembolsar el dinero sin penalización en ciertos supuestos), a priori pueda parecer una desventaja, supone todo lo contrario. Así, el hecho de tener que mantener el dinero invertido nos ayuda psicológicamente a no contar con él, y de esta forma evitar buscar excusas para reembolsarlo y gastarlo. Constituye una fórmula para ser constante en el ahorro y para aprovechar el interés compuesto.

Cabe señalar, además, que para que esta vocación a largo plazo adquiera su máxima dimensión lo ideal es comenzar a ahorrar cuanto antes y disfrutar de estas ventajas cuanto más tiempo, mejor.

Seguridad

Los planes de pensiones son un producto muy seguro, ya que están supervisados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y, al igual que sucede con los fondos de inversión, el patrimonio de los planes está fuera de balance, por lo que en caso de quiebra de la entidad, los activos no se verán perjudicados y seguirán perteneciendo a los partícipes.

Ventajas fiscales

Los planes de pensiones gozan de ventajas fiscales, ya que reducen la base liquidable del IRPF al permitir diferir el pago del impuesto hasta que se realice el rescate.

Además, y tal y como ocurre con los fondos de inversión, los partícipes pueden cambiar de plan sin tener que pagar impuestos, ya que sólo tributan cuando se produce el rescate, es lo que se conoce como no tener peaje fiscal.

Si estas razones no fueran suficientes, hay una que quizá tenga más peso: el plan de pensiones ayuda a obtener rendimientos y, por tanto, a ser capaz de mantener el nivel de vida tras la jubilación. Algo que, probablemente, no sea posible solamente con la pensión pública.

Así, los hechos demuestran que, aunque cada inversor puede elegir el producto que considere más adecuado de cara a la jubilación, contar con un plan de pensiones conlleva ventajas de peso y, en algunos casos, económicas.