Empecemos echando la vista atrás…
El último trimestre de 2018 fue una auténtica pesadilla para muchos banqueros y asesores. Y también para nuestros clientes con inversiones. Las fuertes caídas de los mercados hicieron que muchos de ellos descolgasen el teléfono muy preocupados por la evolución de sus inversiones. Es lógico. Las finanzas conductuales han demostrado que una pérdida tiene un impacto psicológico mucho mayor que una ganancia, por lo que no es de extrañar que el cliente final se muestre inquieto en periodos de agitación y turbulencias que golpean de lleno en sus carteras.
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Fuente: Amos Tversky & Daniel Kahneman, 1992 “Advances in Prospect Theory: Cumulative Representation of Uncertainty” Journal of Risk Uncertainty

Muchos deshicieron posiciones e incrementaron su liquidez en cartera, un proceso de reducción de riesgo que tuvo su continuidad a lo largo de 2019. Los titulares que aparecían en los medios de comunicación relativos a los efectos de la guerra comercial, el Brexit o la inversión de la curva, que en todos los casos apuntaban a una inminente entrada de la economía en recesión, no ayudaron a mantener la calma. Tampoco que, excepto en bunds, no hubiese lugar donde refugiarse… ¡Todo en rojo!

Doce meses después de aquel nefasto cuarto trimestre, la economía no entró en recesión, ni la guerra comercial, ni el Brexit afectaron negativamente. Y, lo que es aún peor para los intereses de los que vendieron: los mercados ofrecieron rentabilidades muy positivas. Si en 2018 casi todas las categorías cerraron en negativo, en 2019 fue justo al revés… ¡Todo en verde!
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Fuente: Bloomberg. Cierre de 2018 y 2019

¿Qué supuso 2019 para todos aquellos que decidieron salirse de los mercados y también para los que fueron capaces de tolerar la volatilidad y se mantuvieron invertidos?

• Los primeros perdieron claramente el coste de oportunidad.
• Los segundos se recuperaron de las pérdidas de 2018.

En periodos de alta volatilidad e incertidumbre como los que estamos viviendo en la actualidad (con la Crisis del Covid-19 y los movimientos en el mercado bursátil que acaparan los titulares y se habla cada día de cuestiones relacionadas con la ralentización del crecimiento global) es fácil olvidarse de cuáles son los principios que rigen las inversiones y sus metas generales.

Es en estos momentos el inversor, que en circunstancias normales es racional, toma decisiones irracionales, dejándose llevar por reacciones a corto plazo hasta darse de bruces con el muro de los resultados inmediatos. Es conveniente no perder la cabeza y tener una perspectiva estable sobre cuáles son los objetivos a largo plazo y el plan que hemos establecido.

¿Cómo responde la gran mayoría de los inversores a un periodo de volatilidad del mercado? Siguen al rebaño…
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Fuente: Stock Twits

Un inversor podría verse comprando caro y vendiendo barato a consecuencia de una respuesta emocional al “ruido” del mercado a corto plazo, a pesar de tener toda la intención de invertir a largo plazo.

Cuando más corto es el plazo de inversión, mayor es la variabilidad de las rentabilidades y menor es su previsibilidad. Al ampliar el horizonte temporal, el inversor tiene mayores probabilidades de obtener rentabilidad, mitigando el riesgo.

Moraleja: ¡Prudencia! La historia se repite…

No te dejes llevar por sobrerreacciones del mercado, evitando “el efecto rebaño” y tomando decisiones precipitadas que te alejan de nuestro plan inicial y de tus objetivos. No estar invertido… ¡penaliza!
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Fuente: Bloomberg. Actualizado el 21-4-20 a las 10:49h

Cabe recordar, por tanto, que en tiempos de crisis se hace aún más necesario mantenerse fiel a los objetivos y al plazo de la inversión. Olvídate del ruido, no cometas la locura de los impacientes y mantente invertido con una adecuada diversificación adaptada a tu perfil de riesgo.

Desconocemos cuando se va a producir la recuperación de los mercados y si esta será en forma de “V” “W” o símbolo de Nike… pero sabemos que, si cuando se produzca no estamos invertidos, será más difícil la recuperación de las pérdidas.

El tiempo nos demuestra que es un gran sanador.


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