Bonos ligados a la inflación

En entornos en los que los precios suben, es normal preguntarse cómo puede afectar la inflación al valor del dinero a lo largo del tiempo. Y es que, la inflación es ese enemigo silencioso que puede perjudicar el poder adquisitivo si no se tiene en cuenta en la planificación financiera. En este contexto, uno de los objetivos de muchos inversores es intentar, al menos, no perder capacidad de compra. Existen distintas alternativas que pueden analizarse con este fin, entre ellas los bonos ligados a la inflación: un tipo de activo que se ajusta a la evolución de los precios y que suele utilizarse en este tipo de contextos.
¿Qué son los bonos ligados a la inflación?
Según el Tesoro Español, “los bonos indexados a la inflación son títulos que pagan un cupón fijo, pero sobre un principal de la inversión (el nominal a pagar llegada la amortización) que varía según la evolución de un índice de precios”, que en el caso de las emisiones de la zona euro es el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IPCA) publicado por Eurostat.
En otras palabras, se trata de instrumentos de renta fija cuyo valor se ajusta en función de la evolución de los precios, a diferencia de los bonos tradicionales, donde tanto el capital como los intereses son fijos. Esto implica que, a diferencia de un bono tradicional, donde el inversor conoce desde el inicio cuánto cobrará, la rentabilidad dependerá de cómo evolucionen los precios a lo largo del tiempo.
También hay bonos ligados a la inflación de otros mercados como el tesoro estadounidense o tesoro británico; vinculados a sus respectivos índices de precios.
Pongamos un ejemplo. Si un inversor tiene un principal de 200 € en un bono ligado a la inflación con un cupón del 2% y el IPCA acumulado durante el período es de un 10%, el interés del 2% se calcularía sobre 220 € (200 € + 10 % de inflación). Es decir, la base sobre la que se calcula sube con la inflación, pero el tipo de interés no cambia: sigue siendo del 2%. |
Bonos indexados a la inflación: una forma de tener en cuenta la subida de los precios
De este modo, los bonos ligados a la inflación pueden ayudar a mitigar el impacto de la subida de los precios, ya que el principal se ajusta en función de la evolución de la inflación.
En los bonos tradicionales, el cupón es fijo durante toda su vida, por lo que, en determinados entornos, la rentabilidad puede quedar por debajo del aumento de los precios3.
En cambio, en los bonos ligados a la inflación, aunque el cupón se mantiene fijo, se aplica sobre un capital que puede incrementarse si suben los precios. Y si la inflación disminuye, el valor del principal también podría ajustarse a la baja, dependiendo de las condiciones de la emisión.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que, si se venden antes de su vencimiento, estos bonos pueden verse afectados por las variaciones de los tipos de interés, lo que puede hacer que su precio fluctúe en el mercado. Es decir, también tienen riesgo de duración.
¿Cómo comprar bonos ligados a la inflación?
Se puede invertir en bonos ligados a la inflación directamente a través del Tesoro del país emisor (en el caso de deuda pública) o mediante intermediarios financieros, como brókeres o entidades financieras.
También es posible acceder a este tipo de activos a través de fondos de inversión que invierten en bonos ligados a la inflación. Este tipo de fondos suele utilizarse para exponerse a estos activos de forma diversificada, entre distintos emisores y vencimientos, sin necesidad de adquirir los bonos de manera individual.
Estos fondos suelen estar gestionados por profesionales que seleccionan los bonos en función de factores como la duración, la calidad crediticia o las expectativas de inflación. Este tipo de soluciones puede encontrarse a través de distintas entidades financieras, que ofrecen acceso a este tipo de fondos
La disponibilidad y facilidad de acceso puede variar en función del país y de la infraestructura financiera.
Actualmente, este tipo de instrumentos siguen utilizándose como una alternativa que puede ayudar a diversificar una cartera y a tener en cuenta el efecto de la inflación en las inversiones. Como ocurre con cualquier decisión de inversión, es importante analizar sus características y riesgos en función de la situación y los objetivos de cada inversor.
Ten en cuenta que toda inversión conlleva riesgos, incluido el riesgo de ausencia de rentabilidad, pérdida del capital invertido y/o el riesgo de tipo de cambio para los productos denominados en divisa distinta del euro.

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