El dinero de plástico, como popularmente se conoce a las tarjetas de crédito y débito, continúa sustituyendo en el día a día al efectivo. Prácticamente todas las personas disponen de una tarjeta, pero no siempre de la que mejor se adapta a sus necesidades. De hecho, no es raro oír que buscan otros servicios o que hay algunos que no utilizan.

Esta situación es relativamente sencilla de solucionar, ya que las entidades financieras suelen contar con una gama de tarjetas lo bastante amplia como para satisfacer las necesidades de la mayor parte de sus clientes. La clave está en prestar atención a las características de cada una de ellas y solicitar la que mejor se adapte a lo que busca.

Lo primero es decidir si se quiere una tarjeta de crédito o débito, con lo que cada una de ellas lleva implícito en términos de funcionalidades o costes aparejados. O también se puede optar por tener ambas, es decir, un pack que ofrezca las dos tarjetas al mismo tiempo y permita utilizar la más adecuada en cada momento.

Posteriormente, hay que estudiar detenidamente lo que ofrece cada tarjeta o pack y sus condiciones. Las funcionalidades y aspectos a valorar suelen ser más amplias en las de crédito, pero hay que analizarlas en ambos casos.

Evidentemente, los costes suelen ser lo primero que se analiza. Y obviamente es un factor muy importante a tener en cuenta, pero no debe ser determinante por sí solo. Por ejemplo, en el caso de las tarjetas de crédito, los límites de financiación son una de las claves. En función de los gastos mensuales que se tengan o de si sabe que va a tener que realizar pagos más elevados de lo habitual, hay que seleccionar una tarjeta que permita disponer de importes elevados. Para ello, algunos bancos disponen de tarjetas premium o incluso de categoría superior, como Diamond, oro o platino, en función de la denominación de la entidad financiera. No obstante, para acceder a ellas, suele ser necesario cumplir ciertos requisitos.

Seguros y asistencia 24 horas

Otro aspecto destacable son los seguros que ofrecen. Por ejemplo, de accidentes o de viajes. Para las personas que por trabajo u ocio viajan a menudo, sentir que está cubierto y que cuenta con un seguro de importe elevado que le respalda no debería ser una cuestión baladí.

Al igual que tampoco lo es el hecho de poder disponer de asistencia 24 horas en caso necesario en cuestiones de diversa índole, como poder contar con un cerrajero en cualquier momento si se deja las llaves en su domicilio, de telefarmacia – que le lleven los medicamentos a su casa si la enfermedad le impide desplazarse -, de asistencia tecnológica si tiene cualquier problema con el móvil o internet, e incluso de búsqueda de empleados del hogar.

Es decir, las tarjetas pueden ofrecer desde los servicios más básicos o coberturas mínimas hasta una infinidad de posibilidades que probablemente son desconocidas para la mayoría de las personas. Por tanto, al igual que con cualquier producto financiero, hay que elegir cuidadosamente cuál se solicita en función de sus necesidades.

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