La hipoteca mixta se caracteriza por combinar las características de la hipoteca de tipo variable y la de tipo fijo, lo que permite aprovechar las ventajas de ambas: la flexibilidad de las hipotecas variables y la seguridad de las fijas. Con esta modalidad, durante los primeros años se paga una cuota fija y después se pasa a una cuota variable, que varía en función de un índice de referencia, hasta el fin del plazo.

Características de la hipoteca mixta

En España, las hipotecas de tipo variable son las que copan la mayor cuota del mercado hipotecario desde que el euríbor, el índice de referencia de la mayoría de las hipotecas, comenzó a bajar. Sin embargo, últimamente ha ido ganando cuota de mercado las hipotecas de tipo fijo que han llegado a superar el 43 %, según los últimos datos del INE. En este contexto, las hipotecas mixtas tienen una participación baja, pero con tendencia a crecer ya que su crecimiento está muy vinculado con la evolución del euríbor, si aumenta se tiende a contratar más estas hipotecas para estabilizar las cuotas.

En las hipotecas mixtas el plazo de duración suele ser hasta los 30 años, funcionando como una hipoteca a tipo fijo durante los primeros años, con un plazo que puede oscilar entre los 5, 10, 15 o 20 años. Igual que el resto de las hipotecas a tipo variable o fijo, suelen financiar hasta el 80 % del valor de tasación de la vivienda.

En cuanto a las comisiones, se cobran las mismas que en las hipotecas variables, con una diferencia: la comisión por amortización anticipada, que es más alta durante el periodo de la hipoteca fija, en concreto, se cobrará hasta un 2 % del capital reembolsado anticipadamente, durante los 10 primeros años y hasta un 1,5 % a partir del décimo año hasta el fin del plazo. Mientras que en las hipotecas variables esta comisión ascenderá como máximo al 0,25 % los 3 primeros años y al 0,15 % los 5 primeros años. En todos estos casos, la compensación no podrá exceder del importe de la pérdida financiera que pudiera sufrir la entidad.

Ventajas de la hipoteca mixta

La principal ventaja es que, si el euríbor sube durante los primeros años, tienes la seguridad de que no te afectará porque en esos años estás protegido con el tramo a tipo fijo.

Por otro lado, el plazo de amortización suele ser mayor que en las hipotecas fijas, que beneficia a las personas que quieran una cuota fija pero que necesitan más tiempo para pagar la hipoteca.

A la hora de elegir una hipoteca mixta hay que tener en cuenta el tipo de interés que se aplica durante el periodo fijo comparado con el tipo de las hipotecas fijas, la duración del periodo de tipo fijo y las comisiones, aunque existen hipotecas mixtas en las que no se cobra ninguna comisión ni de apertura, ni de amortización anticipada o modificación de condiciones. También debemos de tener en cuenta que, pasado ese periodo de interés fijo, se asume un tipo variable, por lo que durante ese periodo de tiempo la cuota podrá aumentar o disminuir en función del tipo de interés de referencia que se aplique en cada momento.

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