Deepfake: definición, cómo funciona y por qué es una amenaza real

La sofisticación de la inteligencia artificial (IA) aporta avances muy positivos, pero también ha hecho que aparezcan nuevas formas de manipulación digital. Una de las más preocupantes es el deepfake, que es un riesgo real para la seguridad personal, empresarial y financiera. Desde la suplantación de identidad hasta fraudes económicos, los deepfakes son un desafío que pide atención urgente. En estas líneas aclaramos qué es un deepfake, cómo funciona, qué tipos hay, cómo detectarlos y qué medidas aplicar para protegerse.

¿Qué es un deepfake y cómo se crea?

Por definición, los deepfakes son contenidos audiovisuales creados con algoritmos de IA capaces de alterar rostros, voces y movimientos de forma extremadamente realista. Aunque suelen ser vídeos, también se difunden como audios, imágenes e incluso transmisiones en directo.

El origen del término: deep learning + fake

La palabra deepfakenace de la combinación de “deep learning” (aprendizaje profundo) y “fake” (falso). El deep learning es una rama de la IA que utiliza redes nueronales capaces de aprender observando grandes volúmenes de datos, como imágenes o audios. Gracias a este proceso, los sistemas generan algoritmos capaces de imitar con gran precisión las expresiones faciales, los giros lingüísticos y los patrones de movimiento de una persona.

Inteligencia artificial al servicio de la manipulación

Para generar un deepfakese emplean modelos de IA, como autoencoders o GANs (Generative Adversarial Networks), que aprenden a replicar rasgos humanos a partir de vídeos, fotografías o grabaciones de voz.

El proceso se divide en tres fases:

  1. Recolección de datos. El sistema analiza imágenes y audios de la persona objetivo.
  2. Entrenamiento del modelo. La IA aprende a imitar gestos, iluminación, tono y cadencia de voz.
  3. Composición del contenido falso. Se ensamblan los elementos generados para crear un vídeo o audio final que es muy difícil de distinguir del original.

Deepfake online: ¿cómo se generan en la red?

Hoy en día existen numerosas herramientas de deepfake accesibles desde cualquier ordenador o smartphone. Muchas funcionan con plataformas online que dan la posibilidad de crear vídeos realistas en minutos.

Aunque gran parte de estas herramientas tienen fines lúdicos, su uso malintencionado es cada vez más habitual. Sobre todo, para:

  • Crear perfiles falsos en redes sociales.
  • Difundir declaraciones políticas y corporativas inventadas.
  • Suplantar identidades por teléfono y estafar mediante voz e IA.

Suplantación de identidad con deepfakes

Precisamente, la suplantación de identidad está en el centro de numerosos fraudes basados en deepfakes. A partir de imágenes, videos o audios disponibles en redes sociales, cualquiera puede ser imitado sin su consentimiento, lo que facilita la creación de contenidos falsos cada vez más convincentes.

En concreto, los ciberdelincuentes emplean esta tecnología en:

  • Estafas financieras y solicitudes urgentes de transferencias.
  • Fraudes románticos vinculados a prácticas como el romance scam.
  • Ataques de ingeniería social combinados con técnicas como el phishing o el vishing.
  • Manipulación emocional con familiares pidiendo dinero o información delicada.

Deepfake video: el poder de la imagen y la voz

En línea con lo anterior, mención aparte merece el llamado “deepfake video”, que es especialmente peligroso porque combina elementos visuales y auditivos que refuerzan la sensación de autenticidad. Estos son dos ejemplos hipotéticos de “deepfake vídeos” habituales:

  • Un empleado recibe una videollamada aparente de su responsable, generada en tiempo real con tecnología deepfake, solicitando acceso a un sistema.
  • Un familiar recibe un mensaje de voz “auténtico” pidiendo un pago urgente.

Tipos de deepfake más comunes

En cuanto a los tipos de deepfake, se clasifican según el formato y la finalidad. En la práctica, estos son los más frecuentes:

Deepfake

Descripción

Uso habitual

Riesgo principal

VídeoManipulación facial o corporal en secuencias audiovisuales.Suplantación de identidad y desinformación política.Alta credibilidad visual.
AudioSíntesis de voz que imita tono, acento y forma de hablar.Estafas telefónicas y fraudes empresariales.Fácil manipulación emocional.
ImagenAlteración de fotografías, creación de caras inexistentes o montaje de personas en escenarios falsos.Perfiles falsos y difamación.Dificultad de verificación inmediata.
Deepfakes en tiempo realEmisión de vídeo/voz manipulada durante una llamada o streaming.Ingeniería social avanzada.Casi imposible de detectar sin herramientas.

¿Cómo detectar un deepfake?

Detectar un deepfake no depende de un único indicio, sino de la combinación de varios factores. Desde pequeños errores visuales o de audio hasta incoherencias técnicas o de contexto, existen señales que permiten identificar contenidos manipulados si se analizan con atención.

Señales visuales y auditivas que delatan la falsificación

Antes de confiar en un vídeo o mensaje de voz, busca indicios como estos:

  • Parpadeo anómalo o escaso.
  • Sombras poco naturales, sobre todo alrededor del contorno del rostro.
  • Desfase entre la voz y el movimiento de los labios.
  • Cambios bruscos en la iluminación de una escena.
  • Entonación robótica o falta de emoción real en la voz.

También es aconsejable verificar la fuente, contrastar la información y desconfiar de peticiones inesperadas o urgentes, tal como sucede en las estafas por WhatsApp.

Herramientas y técnicas para identificar contenido falso

A la par, hay herramientas de IA para analizar patrones digitales y detectar manipulaciones. Sin ir más lejos, te ayudan a:

  • Detectar inconsistencias pixeladas con un análisis forense.
  • Verificar metadatos en imágenes y vídeos.
  • Comparar la autenticidad facial o la huella vocal.

Además, medios de comunicación, bancos y organismos de ciberseguridad están incorporando sistemas automáticos de alerta para identificar vídeos o audios manipulados antes de que se viralicen.

¿Cómo protegerse ante los deepfakes?

A la par, para evitar los contenidos falsos, la prevención es clave. Igual que ocurre con el phishing, el smishing o el vishing, hay que combinar educación digital, tecnología y atención.

Buenas prácticas digitales para prevenir fraudes

Para minimizar el riesgo de sufrir una suplantación de identidad o caer en un fraude asociado a un deepfake, conviene:

  • Limitar la exposición pública de fotos y vídeos personales.
  • Configurar bien la privacidad en redes sociales.
  • No compartir información sensible en canales no verificados.
  • Contrastar siempre toda petición económica o de datos, más aún si llega con tono urgente.
  • Desconfiar de llamadas inesperadas con voces sospechosamente parecidas a las de conocidos.
  • Guardar pruebas ante cualquier intento de estafa para facilitar una futura investigación.

Recursos legales y tecnológicos disponibles

Hay recursos legales a los que te puedes aferrar. En España, la creación y difusión de deepfakes que vulneren la intimidad, imagen o patrimonio de una persona puede constituir delitos recogidos en el Código Penal, como:

  • Delitos de suplantación de identidad.
  • Delitos contra la intimidad o descubrimiento de secretos.
  • Estafas, si hay perjuicio económico.

Además, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) protege el tratamiento legítimo de datos biométricos, incluidos los utilizados para entrenar modelos de IA.

Desde el punto de vista tecnológico, se avanza hacia:

  • Sistemas de autenticación biométrica reforzada.
  • Marcas de agua digitales incorporadas en el contenido legítimo.
  • Modelos de IA inversos que actúan como “detectores” de falsificaciones.

El papel de las redes sociales y plataformas digitales

También en cuanto a protección, las plataformas son decisivas para frenar la propagación de deepfakes. Algunas iniciativas que se están implementando en esta línea son:

  • Etiquetado automático de contenido manipulado.
  • Restricciones de difusión para vídeos sospechosos.
  • Colaboración con instituciones públicas y empresas para desarrollar algoritmos de detección temprana.

Aun así, la responsabilidad final recae en los usuarios, que deben ser críticos ante contenidos que sean sorprendentes, emocionales o que provoquen urgencia.

En resumen, los deepfakes son una amenaza creciente que combina tecnología avanzada y técnicas clásicas de manipulación. Por ello, adoptar hábitos de seguridad digital, contrastar la información y conocer las herramientas especializadas resulta clave para reducir el impacto de estos engaños cada vez más sofisticados. Si quieres saber más, sigue explorando el nuestro espacio de educación financiera y encuentra más información y recursos que te ayuden a protegerte.

Preguntas Frecuentes sobre Deepfake

¿Son ilegales los deepfakes?

No todos los deepfakes son ilegales. Su uso puede ser legítimo cuando se emplean con fines recreativos, educativos o artísticos, siempre que no se vulneren los derechos de terceros ni se utilicen para engañar o causar perjuicio. Sin embargo, cuando se emplean para suplantar identidades, difamar, manipular información o cometer fraudes, sí pueden constituir delitos tipificados en el Código Penal español, como la suplantación de identidad, delitos contra la intimidad o estafas económicas. Además, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) protege el uso indebido de datos biométricos, lo que refuerza la ilegalidad de los deepfakes que se crean sin consentimiento.

¿Puedo ser víctima de fraude bancario mediante deepfake?

Sí. Los ciberdelincuentes ya utilizan deepfakes para simular la voz o la imagen de directivos, empleados o familiares y solicitar transferencias urgentes o acceso a sistemas bancarios. Estos ataques se conocen como fraudes de ingeniería social y se apoyan en la credibilidad que generan los vídeos o audios manipulados. Por ello, es fundamental verificar siempre las solicitudes económicas por canales oficiales y desconfiar de mensajes inesperados, aunque parezcan auténticos.

¿Qué herramientas existen para detectar deepfakes?

Actualmente existen diversas soluciones tecnológicas que ayudan a identificar contenidos manipulados:

  • Análisis forense digital: detecta inconsistencias en píxeles, sombras o patrones de movimiento.
  • Verificación de metadatos: examina la información oculta en archivos de imagen y vídeo.
  • Sistemas de autenticación biométrica: comparan rasgos faciales o huellas vocales con bases de datos legítimas.
  • Modelos de IA inversos: entrenados para reconocer patrones típicos de falsificación.
  • Marcas de agua digitales: incorporadas en contenidos originales para certificar su autenticidad.

Además, organismos como INCIBE y entidades financieras están desarrollando sistemas de alerta temprana para frenar la propagación de deepfakes antes de que se viralicen.