Microcréditos: qué son y que has de saber antes de solicitarlos

¿Te has planteado alguna vez pedir un microcrédito para afrontar un gasto inesperado, lanzar ese proyecto personal o salir de un apuro de forma online? Los microcréditos son una de las soluciones financieras más populares entre personas jóvenes, nómadas digitales y quienes buscan respuestas rápidas sin complicaciones.

¿Qué es un microcrédito?

Un microcrédito es un préstamo de pequeña cantidad, pensado para cubrir necesidades puntuales de financiación. Suele ofrecerse sin necesidad de avales ni grandes trámites, con procesos 100 % online y una concesión rápida. Por lo general, los importes oscilan entre 50 y 1.500 , aunque algunas entidades pueden ampliar los límites.

Los microcréditos surgieron con un claro objetivo de inclusión: ayudar a quienes no pueden acceder a créditos tradicionales, ya sea por falta de historial, ingresos bajos o porque simplemente no quieren endeudarse en exceso. Hoy, este producto ha evolucionado y es habitual encontrarlo tanto en bancos (a menudo bajo la forma de préstamos preaprobados) como en plataformas fintech, dirigido a estudiantes, freelance, pequeños emprendedores y cualquier persona que busque agilidad financiera sin burocracia física.

Diferencia entre crédito y microcrédito

En la práctica, la diferencia entre crédito y microcrédito radica en el importe, la agilidad y el propósito:

  • Crédito tradicional: ofrece cantidades mayores (desde unos miles de euros en adelante), suele requerir estudio más completo de solvencia. Se utiliza para financiar gastos relevantes como reformas, compra de un vehículo, estudios o necesidades personales de mayor cuantía, con plazos más amplios.
  • Microcrédito: se centra en importes reducidos, trámites sencillos y respuesta rápida. Su finalidad es cubrir imprevistos, pequeñas compras, formación o impulsar pequeños negocios, especialmente para quienes no pueden acceder fácilmente al crédito bancario.

En resumen, el microcrédito prioriza la accesibilidad y la inmediatez, mientras que el crédito convencional, también llamado préstamos al consumo, está pensado para operaciones algo mayores y plazos más amplios.

¿Para qué sirven los microcréditos?

Los microcréditos se solicitan para diferentes escenarios. Estos son sus principales usos:

  • Hacer frente a gastos imprevistos (idealmente especialmente si no cuentas con un fondo de emergencia): reparaciones, averías o emergencias puntuales, como una factura médica no prevista o un electrodoméstico que se estropea de repente.
  • Financiar pequeños proyectos personales: viajes, cursos, material de trabajo o la compra de un gadget necesario para tu actividad como nómada digital.
  • Impulsar microemprendimientos: arrancar una tienda online, invertir en herramientas digitales, marketing o stock inicial.
  • Superar baches de liquidez: cubrir gastos entre dos cobros o ingresos, especialmente para freelance, autónomos o quienes trabajan por proyectos.
  • Construir historial financiero: para quienes empiezan, pedir microcrédito y devolverlo a tiempo es una forma sencilla de generar historial y acceso futuro a productos más avanzados.

Requisitos para pedir un microcrédito

Los requisitos para pedir un microcrédito varían según la entidad, pero suelen ser mucho más flexibles que los de un préstamo tradicional. Por norma general, necesitarás:

  • Ser mayor de edad (18 años en España).
  • Residir legalmente en España.
  • Documento de identidad válido (DNI o NIE).
  • Cuenta bancaria a tu nombre para ingresar el dinero y cargar los pagos.
  • Número de móvil y correo electrónico para la gestión online y notificaciones.
  • Justificar ingresos mínimos (pueden ser nómina, pensión, prestación, facturas de autónomo, etc.).

En muchos casos no se exige aval ni garantías, aunque algunas entidades pueden pedir que no figures en registros de morosos (como ASNEF), o estudiar tus movimientos bancarios automáticamente. El proceso se gestiona de forma digital, evitando desplazamientos y papeleo físico. Esta sencillez es parte del atractivo de los microcréditos para la generación digital.

Los tipos de interés del microcrédito

El interés del microcrédito es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta. Dado que se trata de préstamos de bajo importe y rápido acceso, los tipos de interés suelen ser más altos que en los préstamos personales convencionales. Estos ocurre debido a que:

  • El prestamista asume mayor riesgo por la falta de garantías y la agilidad del proceso.
  • Los costes administrativos se reparten en importes pequeños, encareciendo proporcionalmente el producto.
  • El plazo de devolución suele ser muy corto (de 15 días a 3 meses, en muchos casos), lo que aumenta la TAE (Tasa Anual Equivalente).

Por ejemplo, un microcrédito de 300 € a devolver en 30 días con una comisión de 30 € implica un coste del 10 % sobre el capital, pero el TAE puede superar el 200 % si se anualiza. Es fundamental comparar el TAE y no solo el importe de la comisión o el interés nominal, ya que así sabrás el coste real del dinero. Para evitar sorpresas: lee siempre la letra pequeña y asegúrate de entender el coste total antes de aceptar la oferta.

Ventajas y desventajas de los microcréditos

Como cualquier producto financiero, los microcréditos tienen ventajas y desventajas claras. Te las resumimos para que puedas valorar si encajan con tu situación:

Ventajas de los microcréditos

  • Acceso rápido y fácil: Solicitud solicitud y respuesta online en minutos, sin papeles ni desplazamientos.
  • Pocos requisitos: No no suelen exigir avales, nómina fija o historial bancario sólido.
  • Flexibilidad: Puedes puedes pedir solo la cantidad que necesitas, sin sobreendeudarte.
  • Ideal para imprevistos: Perfectos perfectos para cubrir pequeñas urgencias o inversiones iniciales.
  • Construcción de historial financiero: Si si devuelves el microcrédito puntualmente, mejoras tu perfil para futuros préstamos.

Desventajas de los microcréditos

  • Intereses altos: El el coste es mucho mayor que el de un préstamo personal tradicional.otros prodcutos de financiación tradicionales.
  • Plazos muy breves: La la devolución suele exigirse en semanas o pocos meses, lo que puede generar presión financiera.
  • Riesgo de sobreendeudamiento: Usar usar microcréditos para gastos recurrentes puede conducir a una espiral de deuda difícil de controlar.
  • Comisiones por impago: Los los recargos por retraso suelen ser elevados y se aplican de inmediato.
  • Oferta desigual: No no todas las entidades están reguladas por el Banco de España. Es clave asegurarte de que el proveedor sea fiable y transparente.

¿Cuándo prescribe un microcrédito?

La duda sobre cuándo prescribe un microcrédito es habitual en casos de impago. En España, el plazo de prescripción para reclamar la devolución de un microcrédito (o cualquier deuda de tipo personal) suele ser de 5 años desde la fecha en que se debió pagar, según el artículo 1964 del Código Civil. Esto significa que, si pasa ese tiempo y el prestamista no ha reclamado legalmente la deuda (por ejemplo, mediante una demanda judicial), ya no podrá exigir su cobro por vía judicial.

Sin embargo, hay matices importantes:

  • El plazo puede interrumpirse si la entidad reclama formalmente el pago (burofax, requerimiento judicial, etc.).
  • Mientras tanto, el impago puede reflejarse en ficheros de morosos, afectando a tu solvencia y acceso a futuros créditos.

Por eso, aunque el microcrédito prescriba a los 5 años, el impacto en tu historial financiero puede ser inmediato y duradero.

¿Qué pasa si no pago un microcrédito?

El impago de microcréditos tiene consecuencias que debes conocer antes de solicitar uno:

  • Intereses de demora y comisiones: se aplican de inmediato y pueden incrementar la deuda rápidamente.
  • Registro en ficheros de morosos: si incumples el pago, tu nombre puede aparecer en ASNEF, Experian u otros registros, complicando el acceso a financiación, alquileres o incluso suscripciones digitales.
  • Reclamaciones judiciales: si la deuda persiste, la entidad prestamista podría iniciar procedimientos legales para reclamar el importe.
  • Deterioro de tu historial financiero: el impago dificulta obtener otros productos bancarios o tarjetas en el futuro.
  • Acuerdo extrajudicial: antes de llegar a juicio, algunas entidades ofrecen la opción de refinanciar o negociar el pago. Si tienes dificultades, habla cuanto antes con el prestamista.
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