Compartir cuenta bancaria suele ser habitual cuando, por ejemplo, empiezas a convivir con otra persona. Si ya lo haces o si estás pensando en abrir una cuenta bancaria, es importante que conozcas las diferencias entre un titular y un autorizado en una cuenta conjunta.

Y es que se trata de figuras diferentes, con distintas atribuciones, derechos y responsabilidades fiscales. El titular o cotitular de la cuenta bancaria es uno de los dueños de la cuenta bancaria, mientras que el autorizado es una persona que puede realizar una serie de operaciones con ella, aunque con ciertas limitaciones.

La mejor forma de evitar equivocaciones es conocer las diferencias entre un autorizado y un titular de la cuenta bancaria para saber exactamente qué puede hacer cada uno.

El titular de una cuenta bancaria

El titular es siempre la persona que abre la cuenta y que figura en el imprescindible contrato entre el banco y el cliente. Cuando hay más de un titular se habla de varios cotitulares. ¿Existen algún límite en el número? ¿Cuántos titulares puede haber en una cuenta bancaria?

La ley no establece ningún límite al respecto, por lo que una cuenta puede tener tantos cotitulares como el banco permita. En cualquier caso, lo habitual no suelen ser más de tres o cuatro.

¿Y qué pueden hacer estos cotitulares? La respuesta depende del tipo de cotitularidad que hayas pactado. Existen tres fórmulas de compartir una cuenta corriente más allá de la figura del autorizado:

  • Cuenta indistinta o solidaria. Con este modelo, todos los titulares pueden realizar la mayoría de operaciones de forma individual sin necesidad de avisar al resto de titulares. Es habitual en cuentas familiares con padres mayores o en cuentas de parejas.

  • Cuenta conjunta o mancomunada. En esta cuenta, cada uno de los titulares necesitará la autorización del resto para llevar a cabo ciertas operaciones, como sacar determinadas cantidades. Es habitual en cuentas de empresa.

  • Cuenta subordinada. Es un punto intermedio entre el autorizado y el titular. Estas cuentas establecen diferentes niveles de titularidad. Los que están en el nivel superior pueden realizar cualquier operación sin autorización del resto, pero los subordinados sí que la necesitarán. Esto es habitual en cuentas familiares con adolescentes y en determinadas cuentas de empresa.

Siendo cliente de Openbank, podrías personalizar la seguridad de tu cuenta añadiendo una clave de firma si hay más de un titular, así como requerir la confirmación para las transferencias que superen ciertas cantidades, entre otras acciones.

El autorizado de una cuenta bancaria

Como titular de una cuenta, puedes autorizar a otra persona para que opere con ella. Con carácter general, el autorizado puede usar la cuenta de la misma manera que el titular, salvo para contratar productos de inversión.

Además, también puedes limitar todavía más estas opciones al dar de alta a la persona autorizada, como por ejemplo con un control de su tarjeta de crédito (si la tiene) para que solamente pueda hacer determinadas operaciones o en determinados momentos.

Derechos del autorizado en una cuenta bancaria

De forma más concreta, ¿qué puede y que no puede hacer el autorizado en la cuenta bancaria sin que sea necesario el permiso del titular?

Como autorizado, podrás hacer transferencias, solicitar información, acceder a los datos de la cuenta, revisar los movimientos y el saldo, etc. Básicamente, el autorizado puede llevar a cabo cualquier operación cotidiana que se efectúa a través de la cuenta corriente.

Ese abanico de posibilidades incluye una de las dudas más repetidas: ¿Puede el autorizado de una cuenta bancaria sacar dinero? Efectivamente, tiene derecho a retirar efectivo sin el consentimiento del titular, siempre que así figure dentro de su autorización.

¿Qué no puede hacer el autorizado de una cuenta bancaria?

Lo que puede o no puede hacer un autorizado depende de lo que se establezca por contrato. Si la autorización se realiza con carácter general, podrá:

  • Disponer del dinero de la cuenta.
  • Realizar consultas de información.

Lo que no podrá hacer será:

  • Cancelar la cuenta, salvo que se recoja en el contrato.
  • Modificar las condiciones de los contratos.
  • Solicitar el bloqueo de la cuenta.
  • Disponer del dinero de la cuenta después del fallecimiento del titular.

El titular de la cuenta, además, podrá darle de baja como autorizado. Solo tendrá que comunicarlo al banco.

Obligaciones fiscales: la gran diferencia entre titular y autorizado de la cuenta bancaria

Entender los límites de actuación entre el autorizado y el titular de una cuenta bancaria es muy sencillo. El principal carece de cortapisas al usar la cuenta. Por su parte, el autorizado (que siempre debe ser nombrado por el titular) no es propietario del capital que hay en la cuenta y debe limitarse a las operaciones a las que le haya facultado el titular.

Más allá de lo que cada uno puede hacer, la gran diferencia entre el titular y el autorizado de la cuenta corriente está relacionada con el ámbito fiscal. Las obligaciones fiscales afectan sólo al titular de la cuenta, no al autorizado.

Para que lo entiendas mejor, si hay un depósito contratado sobre la cuenta, quien deberá pagar impuestos en el IRPF es el dueño del dinero, el titular. El autorizado no tendrá ninguna repercu-sión fiscal sobre lo que pase con la cuenta.

¿Qué ocurre si fallece el titular de la cuenta?

Igual que no tiene obligaciones fiscales, el autorizado de la cuenta pierde sus derechos en caso de fallecimiento del titular. De hecho, para prevenir cualquier fraude, cuando el titular de la cuenta fallece, se bloquean los permisos de los autorizados y tendrán que ser los herederos del titular quienes le autoricen de nuevo a realizar cualquier tipo de movimiento. Y es que, al fallecer el titular, sus herederos pasan a ser los dueños de la cuenta.


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