A la hora de invertir en un fondo de inversión o plan de pensiones, muchas veces oímos que una de sus principales ventajas es el diferimiento fiscal, ya que éste no se aplica a todos los productos de inversión. Pero lo más normal es que lo primero que nos asalte sea la duda de qué significa exactamente y, sobre todo, qué implicaciones tiene en nuestra declaración de la renta.

El diferimiento fiscal consiste, a grandes rasgos, en aplazar el pago de impuestos. En el caso de los fondos de inversión y los planes de pensiones, estos productos permiten no tributar por los rendimientos del ahorro hasta que se produce el reembolso de los fondos o el rescate de los planes de pensiones. Ni siquiera es necesario pagar cuando traspasas el capital invertido de un fondo a otro o de un plan a otro: es lo que se denomina traspaso sin peaje fiscal.

Efecto directo en la rentabilidad

¿Por qué es tan importante el diferimiento fiscal? Porque, aunque a priori no lo parezca, tiene un impacto directo en la rentabilidad. Es habitual que a lo largo de la vida, un ahorrador cambie en varias ocasiones de plan o fondo de inversión, bien por su propio ciclo vital (lo recomendable es asumir más riego en una inversión cuando somos jóvenes e ir reduciéndolo a medida que nos acercamos a la jubilación) o simplemente porque hay otro producto que se adapta mejor a las circunstancias del mercado de ese momento.

Si cada vez que esto sucede hay que pagar a Hacienda por los rendimientos generados (como cuando vendes una acción), el capital total se irá reduciendo con cada pago y perderemos las ventajas del denominado interés compuesto, que ya hemos explicado en anteriores post y que consiste en reinvertir los intereses generados para que sigan produciendo beneficios.

En planes de pensiones, doble diferimiento

Cabe recordar, no obstante, que en el caso de los planes de pensiones se produce un ‘segundo diferimiento fiscal’ y es que una parte de las aportaciones al plan se reducen del importe de los rendimientos del trabajo, aunque en este 2021 ha cambiado la cuantía. A partir de este año, el límite general con el que opera la reducción por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social se reduce de 8.000 a 2.000 € anuales. No obstante, este límite aumenta en 8.000 €, cuando el capital provenga de contribuciones empresariales. Es decir, el límite conjunto se amplía a 10.000 € para contribuciones empresariales.

Teniendo en cuenta estos aspectos, no es de extrañar que el diferimiento fiscal sea considerado una de las principales ventajas de planes de pensiones y fondos de inversión. Y es que, aunque habitualmente los ahorradores analizan otras cuestiones relacionadas con los productos de inversión primero, no hay que olvidarse de la fiscalidad, ya que en algunos casos puede llegar a marcar la diferencia. Por tanto, conviene informarse bien de estas cuestiones antes de asumir cualquier decisión de inversión.

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