Internet se ha convertido en un bien indispensable para millones de personas en el mundo, que ya no conciben su vida diaria sin él. Desde que hace algo más de tres décadas (1989), el Centro Europeo de Física Nuclear creara la World Wide Web (www), gracias al físico británico Tim Berners-Lee, este canal ha sustituido en gran medida las relaciones interpersonales por operaciones a través de la web.

En este sentido, probablemente una de las mayores revoluciones (o la más comentada) ha sido el comercio electrónico, pero no podía haber sido así, si la banca y las transacciones financieras no hubieran evolucionado al mismo tiempo. Las entidades españolas han apostado e invertido de forma significativa en la transformación digital de la banca.

Actualmente, es posible realizar cualquier operación bancaria a través de internet, evitando tener que acudir a la sucursal de la entidad. Todo ello, ha contribuido a reducir los tiempos de espera y de realización de operaciones, a simplificar los trámites y a mejorar significativamente la experiencia de usuario, especialmente entre el público más joven. Además, esto ha permitido que en tiempos como el actual, en los que la movilidad de la población es más limitada debido a la pandemia del coronavirus, la banca haya podido seguir ofreciendo un servicio completo a sus usuarios.

Ganar tiempo para el cliente

Las webs y aplicaciones móviles de los bancos son oficinas digitales que permiten ofrecer los mismos productos y servicios que las sucursales y, además, con un horario 24/7. En una sociedad como la actual, que adolece de falta de tiempo, esta flexibilidad y la rapidez son algunas de las claves de su éxito. Unido, en muchos casos, a unos menores costes en forma de comisiones para los clientes.

Otra de las grandes mejoras de la banca online ha sido la simplificación de los procesos, con la aparición de herramientas digitales que facilitan el día a día del usuario, como los categorizadores de gastos o los comparadores digitales de hipotecas, entre otros muchos.

Operar con tarjetas virtuales

También han evolucionado los productos y servicios que ofrecen. Hasta hace unos años, se consideraba casi una utopía que el dinero físico pudiera llegar a desaparecer y fuera sustituido en su totalidad por las tarjetas de crédito o débito. Sin embargo, ahora los pagos pueden realizarse a través del teléfono móvil o el smartwatch mediante la utilización de las tarjetas virtuales, como la Tarjeta de Débito Virtual Debit de Openbank.

Este tipo de tarjetas cuentan con la ventaja de que siempre se llevan encima al estar incorporadas en nuestros dispositivos móviles, que permiten realizar las operaciones gracias a la tecnología contactless. En el caso de las compras online, basta con introducir los datos que se soliciten, al igual que con las tarjetas físicas. Asimismo, cuando se contrata, no hay que esperar varios días para recibirla en el domicilio, sino que desde ese momento puedes empezar a usarla a través de tu móvil.

Por supuesto, al igual que las convencionales, son muy seguras. En el caso de Openbank, cuenta con sistemas de Comercio Electrónico Seguro y alertas de confirmación de pagos por SMS gratis. Además, este tipo de tecnología va unida también a una mayor conciencia y responsabilidad social. No en vano, al no ser una tarjeta física y, por tanto, no utilizar plásticos, es respetuosa con el medio ambiente.

Accesible para todos

La simplicidad de la nueva banca también ha llegado a los servicios que antes estaban enfocados a un cliente con mayor poder adquisitivo. Con la aparición, por ejemplo, de los roboadvisor o gestores automatizados de cartera, se ha democratizado el acceso a la inversión y al asesoramiento. Asimismo, la automatización de los procesos facilita a los inversores realizar aportaciones periódicas o estar informados en todo momento del estado de sus inversiones.

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