Préstamos al consumo: ¿cómo funcionan?

Los préstamos al consumo son una de las formas de financiación más habituales para cubrir gastos personales, como la compra de bienes o servicios. Su contratación está regulada por la ley y conlleva obligaciones económicas que conviene conocer antes de solicitarlos.

Este tipo de préstamos son, según se define en la legislación, los que se conceden a los consumidores para cubrir una necesidad personal (no para adquirir una vivienda o para financiar un negocio, por ejemplo) por un importe que es superior a 200 € e inferior a 75.000 €1. No son considerados como tales aquellos préstamos en los que la TAE sea nula.

Hay otros tipos de préstamos personales, como los:

  1. Microcréditos, destinados a personas con pocos recursos y de reducido importe),
  2. Créditos rápidos, que se conceden con gran agilidad, pero a cambio de asumir tipos de interés más altos de lo habitual, o los
  3. Préstamos subvencionados, aquellos que tienen un interés muy inferior y se conceden para un determinado proyecto2.

Estos préstamos al consumo pueden solicitarse en una gran variedad de entidades, como los bancos o los establecimientos financieros de crédito, conocidos como "financieras".

Características de un préstamo al consumo

Antes de nada, la entidad debe valorar la solvencia del cliente. Es decir, estudiar si este podrá afrontar la devolución del crédito. Para ello, le solicitará una serie de datos sobre su situación financiera.

Estos préstamos, como ocurre con los otros tipos de créditos personales, se formalizan a través de un contrato en el que se debe indicar su duración, la cantidad concedida y las cuotas a las que se tiene que hacer frente (el número, el importe y la periodicidad), en las que se incluyen los intereses, las comisiones y los gastos. Acarrean unos intereses que suelen ser más elevados que los de las hipotecas.

Además, los requisitos que se exigen para acceder a estos préstamos al consumo no son tan estrictos como los que se piden, por ejemplo, para financiar la compra de una vivienda a través de una hipoteca3.

Antes de solicitar un préstamo al consumo

Desde el Banco de España ofrecen algunos consejos4 sobre qué debe hacerse antes de firmar un crédito al consumo. Primero, conviene leer detenidamente la publicidad y la información normalizada europea que la entidad entregará antes de asumir ninguna obligación.

Además, se recomienda pedir una oferta vinculante por escrito en la que se detallen todas las condiciones del préstamo, que la entidad debe entregar en un plazo de unas dos semanas. La entidad debe explicar correctamente al cliente todas esas condiciones para que este pueda evaluar si la oferta le encaja según sus necesidades y su situación financiera.

En todo caso, aunque se llegue a firmar el contrato, el consumidor tiene derecho a desistir del mismo en las dos siguientes semanas (14 días naturales tras la firma) a contar desde el día de la fecha de contratación, sin dar una justificación ni tener que asumir una penalización. El desistimiento se hará efectivo en el momento en que se devuelva al banco el importe del préstamo personal con los intereses devengados sobre el capital del préstamo entre la fecha de disposición y la fecha de reembolso del capital, lo que deberá en el plazo máximo de 30 días naturales a contar desde la fecha de notificación del desistimiento.

También tiene derecho a devolver una parte o todo el dinero antes de que llegue la fecha de vencimiento del préstamo. Eso sí, si el cliente toma esta decisión deberá compensar a la entidad por los costes derivados del reembolso5.

En definitiva, los préstamos al consumo pueden ser una herramienta útil en determinadas situaciones, siempre que se utilicen de forma responsable. Informarse bien, comparar condiciones y valorar la capacidad real de la devolución son pasos fundamentales para tomar decisiones financieras conscientes y evitar un endeudamiento excesivo.

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