¿Qué es una cartera de inversión?

Una cartera de inversión es el conjunto de activos financieros que un inversor elige para alcanzar sus objetivos económicos. Pero, no todas son iguales: algunas contienen productos más arriesgados, mientras que otras priorizan la estabilidad. La clave es encontrar el equilibrio entre rentabilidad y riesgo. Por eso, entender qué es una cartera de inversión es crucial para operar en los mercados y sacarle partido a tus ahorros. Veamos qué objetivos cumple una cartera, qué tipos hay y cómo diseñar una buena estrategia con ejemplos reales y prácticos.

Objetivos de una cartera de inversión

Empezamos con los objetivos que puede cumplir una cartera de inversión y marcarán las decisiones de quien invierte. Entre las metas más habituales destacan:

  • Preservar el capital. Es decir, mantener tu poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Generar ingresos periódicos. Normalmente, se hace a través de los dividendos que reparten acciones, cupones de bonos o fondos.
  • Incrementar el capital. O sea, buscar la revalorización del patrimonio a medio y largo plazo.
  • Diversificar el riesgo. Para eso, se distribuye la inversión entre distintos activos y geografías.

El objetivo de cada uno dependerá del perfil del inversor. Por ejemplo, un profesional de 35 años puede priorizar el crecimiento a largo plazo, mientras que alguien cercano a la jubilación probablemente prefiera preservar capital y obtener rentas estables.

Tipos de carteras de inversión: conservadora, equilibrada y agresiva

Igualmente, también hay diferentes tipos de carteras de inversión según el perfil de riesgo del inversor y sus objetivos. Habitualmente, hablamos de carteras conservadoras, equilibradas y agresivas. Cada una se adapta a un horizonte temporal distinto y ofrece un balance único entre seguridad y rentabilidad, como vemos en la tabla:

Tipo de cartera

Composición habitual

Riesgo

Rentabilidad esperada

Plazo

Ejemplo

ConservadoraRenta fija (bonos, letras del Tesoro) y poca renta variableBajoMedia-bajaCorto (1-3 años)80% bonos + 20% acciones de empresas consolidadas
EquilibradaReparto similar entre renta fija y renta variableMedioMediaMedio (3-7 años)50% fondos de renta fija + 50% ETFs de índices
AgresivaMás renta variable, mercados emergentes o sectores innovadoresAltoAltaLargo (más de 7 años)80% acciones tecnológicas + 20% fondos globales

Esta clasificación es solo orientativa. En la práctica, los perfiles de inversión no son tan rígidos: pueden existir matices, combinaciones intermedias y enfoques muy personales. Todo depende de factores como tus preferencias, tu tolerancia al riesgo y el tiempo que quieras mantener la inversión. Por eso conviene tomar estas categorías como una referencia general.

¿Cómo construir una cartera de inversión?

A nivel práctico, tú mismo puedes diseñar tu cartera de inversión en base al perfil que más se adecúe a ti y a tus objetivos. De hecho, aquí te mostramos cómo hacerlo:

1. Define los objetivos de tu cartera de inversión

Lo primero antes de invertir es que respondas a tres preguntas trascendentales:

  1. ¿Cuál es tu horizonte temporal? (corto, medio o largo plazo).
  2. ¿Qué tolerancia al riesgo tienes?
  3. ¿Qué estrategia de asignación de activos encaja mejor conmigo?

En este caso, una persona que ahorra para la entrada de una vivienda en tres años podría no encajar con un perfil agresivo.

2. Elige los activos

Después, valora qué instrumentos (o vehículos) vas a escoger para tu cartera de inversión. En ese sentido, los más comunes son:

  • Acciones. Te dan la posibilidad de participar en el crecimiento de las empresas.
  • Fondos de inversión. Te ofrecen una diversificación gestionada por profesionales.
  • ETFs (fondos cotizados). Ofrecen un amplio abanico de posibilidades de inversión en los principales activos, desde índices bursátiles hasta bonos o estrategias de gestión activa.
  • Bonos. Te aportan estabilidad y pagos periódicos, ya sean bonos corporativos o del estado.

3. Diversifica y equilibra

La diversificación suele ayudar a reducir el impacto de la volatilidad. Concentrar toda la inversión en una sola acción o sector puede incrementar el riesgo, por lo que muchos inversores prefieren repartir su cartera entre distintos tipos de activos y mercados.

En lugar de limitarse únicamente a acciones de empresas españolas, podrías combinarlo con la inversión en fondos o ETFs globales, bonos europeos o fondos de mercados emergentes, entre otras posibilidades.

Ejemplo práctico de construcción de cartera de inversión

Y ya que hemos dado un ejemplo, vamos a extendernos en él. Imagina un inversor de 40 años, con un horizonte de 15 años y tolerancia media al riesgo. Su cartera se podría estructurar de la siguiente manera:

  • 40 % en ETFs globales de renta variable.
  • 30 % en bonos corporativos y gubernamentales.
  • 20 % en fondos de inversión sectoriales (tecnología, salud) y materias primas.
  • 10 % en liquidez o depósitos para emergencias.

De esta manera, el inversor combina crecimiento, diversificación y estabilidad, manteniendo un colchón de liquidez.

Este ejemplo es meramente ilustrativo y no debe considerarse una propuesta de inversión.

¿Cómo gestionar una cartera de inversión?

Además de construirla, la gestión de la cartera es clave para mantenerla alineada con tus objetivos y perfil de riesgo. En ese sentido, conviene tener en cuenta dos aspectos fundamentales:

Seguimiento periódico

Es importante revisar la cartera cada cierto tiempo para comprobar si su composición sigue encajando con tus necesidades de inversión, tu horizonte temporal y tu tolerancia al riesgo. Con el paso del tiempo, los mercados cambian y tu situación personal también puede hacerlo, por lo que este seguimiento ayuda a mantener la estrategia en el rumbo adecuado.

Rebalanceo de los pesos

A medida que unos activos suben y otros bajan, los porcentajes iniciales pueden desviarse. Por eso, muchos inversores optan por realizar rebalanceos periódicos, por ejemplo, de forma trimestral o anual, para devolver cada clase de activo a los pesos definidos inicialmente y evitar desequilibrios significativos.

Gestión activa vs gestión pasiva

La distinción entre gestión activa y gestión pasiva está más relacionada con los instrumentos que elijas (fondos o ETFs) que con la gestión de la cartera en su conjunto.

  • La gestión activa implica que un gestor selecciona valores con el objetivo de superar al mercado.
  • La gestión pasiva replica un índice a través de fondos indexados o ETFs, normalmente con costes más reducidos.

Ambas opciones pueden formar parte de una cartera, según las preferencias del inversor y el tipo de productos que decida utilizar.

Herramientas y plataformas para la gestión

Hoy en día existen plataformas que facilitan tanto el seguimiento como el rebalanceo de carteras. En entidades como Openbank puedes invertir de forma automatizada con estrategias diversificadas y adaptadas a tu perfil de riesgo, siempre bajo tu decisión y responsabilidad como inversor.

Preguntas frecuentes sobre cartera de inversión

¿Por qué es importante diversificar una cartera de inversión?

Porque reduce el riesgo de pérdidas importantes si un activo o sector no se comporta como se esperaba.

¿Cada cuánto tiempo debes revisar una cartera de inversión?

Depende del inversor, pero lo recomendable es al menos una vez al año o ante cambios bruscos en tu situación financiera o en los mercados.

¿Qué diferencias hay entre cartera de inversión activa y pasiva?

La activa busca superar al mercado con la selección de activos, mientras que la pasiva replica índices con costes más bajos.

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