Propósitos de Año Nuevo: mejorar tu salud financiera

Cada comienzo de año nos invita a reflexionar y plantear nuevos propósitos de año nuevo. Apuntarse al gimnasio, aprender un idioma, dejar de fumar o sacarse el carnet de conducir son clásicos que se repiten cada enero. Pero, ¿qué hay de tu salud financiera?

En 2025, incluir metas económicas en tu lista de propósitos de año nuevo puede suponer un cambio en la forma de relacionarse con las finanzas personales, al prestar atención a aspectos como el ahorro, el gasto o la planificación financiera.

¿Por qué incluir la salud financiera entre tus propósitos?

La salud financiera no solo se trata de tener dinero, sino de saber gestionarlo con inteligencia. Tener control sobre tus ingresos, gastos, ahorros e inversiones se asocia habitualmente con una mayor tranquilidad y con la capacidad de afrontar imprevistos y planificar el futuro.

Incluirla como propósito de año nuevo suele considerarse una decisión estratégica que puede mejorar tu calidad de vida a corto y largo plazo.

Empieza por lo básico: define tus metas

Como en cualquier otro propósito, lo importante es marcarse objetivos realistas y alcanzables. No se trata de ahorrar grandes cantidades desde el primer mes, sino de establecer un plan que puedas mantener en el tiempo. Por ejemplo, en muchos casos se planea la creación de un pequeño fondo de emergencia. Apartar una cantidad fija cada mes, por pequeña que sea, puede darte una gran tranquilidad.

También puedes plantearte ahorrar para un objetivo concreto: unas vacaciones, un nuevo ordenador o incluso la entrada de una vivienda. En estos casos, resulta relevante tener claro el objetivo, la cantidad y el plazo temporal.

Asimismo, los objetivos y plazos temporales pueden variar significativamente según la finalidad del ahorro, ya sea para complementar la pensión pública a largo plazo o afrontar una compra a corto o medio plazo. Por ejemplo, complementar la pensión pública llevará implícito obtener una rentabilidad determinada, que variará en cada caso según los años que falten para jubilarse y de la cuantía de la pensión que presumiblemente se va a cobrar. Por el contrario, si el objetivo es ahorrar para comprarse un coche, probablemente el horizonte será a corto o medio plazo y la cuantía mucho menor.

Invertir también puede ser un buen propósito

Si ya cuentas un colchón financiero y estás valorando otras opciones, existen alternativas que pueden ajustarse a tu perfil y horizonte temporal. Hoy en día existen herramientas que permiten gestionar tus inversiones de forma sencilla, como los servicios de inversión automatizada —también conocidos como robo advisors— que facilitan la definición de estrategias en función de distintos perfiles y objetivos.

Mantén la calma y piensa a largo plazo

Uno de los errores más comunes al invertir es dejarse llevar por las emociones. Los mercados suben y bajan, y es normal que haya momentos de incertidumbre. Por eso, la inversión a largo plazo se asocia habitualmente con una visión más amplia de los ciclos de mercado, si decides incluir la inversión entre tus propósitos de año nuevo,

Las inversiones pueden experimentar caídas de su valor (al igual que subidas) a lo largo del tiempo. En este contexto, el seguimiento continuo de las fluctuaciones diarias puede resultar poco representativo del comprotamiento a largo plazo.No se trata de revisar cada día cómo evoluciona tu cartera, sino de confiar en tu estrategia y ser constante. Si has definido bien tus objetivos y has elegido productos que se ajustan a tu perfil, evita tomar decisiones impulsivas.

Conoce tu perfil de riesgo y elige bien tus herramientas

Cada persona tiene una relación distinta con el dinero. Hay quienes prefieren la seguridad de un depósito a plazo fijo y quienes se sienten cómodos asumiendo un mayor nivel de riesgo con la expectativa de obtener una rentabilidad potencial más elevada.Conocer el propio perfil y las opciones disponibles es clave para entender qué productos se ajustan mejor a cada situación. Además, hoy en día contamos con múltiples recursos para mejorar nuestra salud financiera: desde apps de control de gastos hasta simuladores de inversión o contenidos educativos que nos ayudan a tomar decisiones informadas. Aprovechar estas herramientas puede marcar la diferencia entre un propósito que se queda en el papel y uno que realmente se cumple.

Un propósito que mejora tu bienestar

Cuidar de tu salud financiera no solo tiene un impacto en tu cuenta corriente. También se relaciona con el bienestar emocional y con una mayor sensación de control sobre las finanzas personales. Por eso, este año nuevo, además de los propósitos habituales, te animamos a incluir uno que puede transformar tu día a día: tomar conciencia de tus finanzas y gestionarlas de forma responsable.

Desde Openbank, te deseamos un 2026 lleno de logros, tranquilidad y decisiones financieras conscientes. Porque no hay mejor forma de empezar el año que con un plan claro y el compromiso de cuidar de ti… y de tu bolsillo.

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